La poca certeza sobre la continuidad del tratado comercial más grande del mundo, ha puesto el dedo sobre la llaga en la necesidad urgente de cazar en otros mercados. |
"Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar", dijo John F. Kennedy en 1961 para fijar la postura de Estados Unidos en plena Guerra FrÃa. Hoy, en la Era de la incertidumbre, la economÃa que se quede paralizada, pierde.
Lo que JFK quiso decir, o mejor dicho, la versión mexicana de su reflexión es: el miedo no anda en burro. A pesar de ser una de las economÃas más abiertas del mundo, y de que es uno de los paÃses que más tratados comerciales tiene, por la cercanÃa con el mercado de Estados Unidos, México tiene una amplia dependencia que hoy más que nunca el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca romper.
Desde la SecretarÃa de EconomÃa que comanda Marcelo Ebrard, mayo fue un mes de la conquista comercial. Pues se está buscando a toda costa abrir paso para que empresas mexicanas puedan diversificar sus exportaciones ante la inevitable incertidumbre en cuanto a la relación comercial con Estados Unidos.
Previo a iniciar formalmente la revisión del T-MEC del 27 al 29 de mayo, la primera semana de ese mes, Ebrard encabezó la misión comercial más grande que México ha llevado a cabo en Canadá, su otro y no menor socio del T-MEC. AhÃ, la delegación estuvo integrada por 240 empresas mexicanas de todos los giros, con la finalidad de expandir operaciones de forma bilateral.
Como parte de esta estrategia, a mediados de mayo se llevaron a cabo otras dos misiones comerciales, una China y otra India, en este último paÃs donde por cierto, sólo existen operando 22 empresas mexicanas, pese a que es una de las economÃas más pujantes del mundo, con crecimientos del PIB de casi 10 por ciento al año. Un gran potencial desaprovechado totalmente por décadas.
Posteriormente, el 22 de mayo se llevó a cabo la firma del Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea, que beneficiará principalmente al 95% de las exportaciones de la industria automotriz hacia esa región del mundo, además de otros compromisos comerciales especÃficos con los lÃderes de aquella región. En ese contexto, también, se anunció la intención por parte de empresas europeas de llevar a cabo inversiones por 5 mil millones de euros en sectores diversos.
La estrategia de EconomÃa no se trata de paranoia, ni mucho menos, se trata de diversificación. Actualmente, el 85% de las exportaciones de México tienen como destino Estados Unidos, una economÃa estable, con tendencia alcista, cuya ventaja geográfica, al ser vecino, se ha aprovechado enormemente. Sin embargo, la poca certeza sobre la continuidad del tratado comercial más grande del mundo, ha puesto el dedo sobre la llaga en la necesidad urgente de cazar en otros mercados.
Y es que el primer acercamiento entre México y Estados Unidos en la CDMX dejó en claro que hay temas pendientes en medio de la relación bilateral. En esta ronda de sombras, se puso sobre la mesa la necesidad de ajustar las reglas de origen. La intención de la administración Trump, quién por cierto mandó al segundo a bordo de la Representación Comercial de EU (USTR), es impulsar a su industria nacional. Quieren que la mitad de los componentes de los vehÃculos que se producen en Norteamérica sean de manufactura estadounidense.
El equipo mexicano la tiene complicada. Hay muchos intereses de por medio. A esto hay que agregar que el tema de seguridad, de Rocha y otros gobernadores, le han hecho sombra a las negociaciones comerciales. No deberÃa, pero asà es el estilo de quien manda en la Casa Blanca.
En este contexto, y ante los cambios generados por la guerra comercial de Donald Trump y del reacomodo logÃstico derivado de la otra guerra en Medio Oriente, el propio Ebrard ha reconocido que es necesario adaptarse a una nueva realidad. Para allá vamos.
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