Entre más rápido se alcancen resoluciones, pegará menos en nuestros bolsillos. |
No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla -reza el dicho-, y el de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya llegó.
Esta semana inicia en Washington el primer diálogo bilateral entre México y Estados Unidos rumbo a la revisión del acuerdo comercial que deberá quedar lista en junio próximo.
A pesar de que el secretario de EconomÃa, Marcelo Ebrard afirma que México llega a la mesa de la revisión desde una posición fortalecida, la realidad es que hay mucho en medio que aún no está amarrado, vaya, que pende de un hilo en la integración comercial de Norteamérica.
En este sentido, el Gobierno de México confÃa en que las grandes acciones en materia de seguridad que se han llevado a cabo en el paÃs, principalmente la caÃda de El Mencho el 22 de febrero pasado y en dÃas pasados la captura de Samuel RamÃrez Jr., sirvan de tributo suficiente para evitar al máximo que el presidente Donald Trump proponga cambios profundos en el tratado que él mismo impulsó durante su primer periodo en la Casa Blanca.
Recordemos que desde el inicio de su gestión, el mandatario supeditó la continuidad del T-MEC a que se resolvieran una serie de pendientes en seguridad (relacionados directamente con el narcotráfico),asà como en materia de migración, mismos de los que el propio Ebrard ha informado que se avanza.
Y es que se sabe que Trump gusta de iniciar las negociaciones desde una posición de ventaja, lo que ya logró meticulosamente al haber inundado el ambiente diplomático con incertidumbre sobre el futuro del acuerdo, creando una percepción de que la continuidad del T-MEC depende de él y solo de él.
Sin embargo, cientos, casi miles de voces desde el sector empresarial estadounidense se han levantado pidiendo la continuidad del T-MEC. La más reciente fue una carta que más de 60 asociaciones de diferentes giros industriales, tecnológicos, agrÃcolas, entre otros, enviaron a la Oficina de Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), quien llevará la batuta en la revisión.
AhÃ, poderosas organizaciones comerciales como la US Chamber of Commerce, el American Petroleum Institute, asà como la National Retail Federation, y los principales productores de maÃz, advierten que moverle de más al T-MEC traerá consecuencias en las cadenas de valor regionales, que terminarán pagando los consumidores estadounidenses. Algo que Trump ha tratado de evitar a toda costa, pues la inflación no es compatible con la simpatÃa electoral.
A esto, hay que agregar que el ambiente de negocios a nivel internacional se ha enrarecido más a partir de la guerra de EU e Israel, contra Irán, lo que detonó una escalada de petroprecios que no se veÃa desde 2022, y que amenaza a la economÃa mundial presionando los precios, y por ende, a la inflación.
En este contexto, la mejor arma del Gobierno de México en la revisión del T-MEC (inevitable negociación) es la realidad misma. La industria estadounidense, muy a pesar de las iniciativas unilaterales de su presidente, conserva el poder de influir. Lo ha dejado claro.
Recordemos que en ambos casos -tanto la guerra de petroprecios, como la revisión del T-MEC-, coinciden en que su impacto en la economÃa dependerá de su duración. Asà que, entre más rápido se alcancen resoluciones, pegará menos en nuestros bolsillos.
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