Los primeros datos que tenemos de 2026 pronostican tempestad. |
El primer trimestre de 2026 nos enseñó que estábamos mejor cuando parecÃa que estábamos peor. Me explico.
La sombra de la incertidumbre económica que generó la polÃtica arancelaria de Donald Trump, y que duró todo el año pasado, hoy nos parece un mal sueño en comparación con la pesadilla que se está gestando en la economÃa mexicana, con diferentes factores que ya pegan en los bolsillos de las familias.
Por un lado, el incremento en el precio de los combustibles que trajo como consecuencia el ahorcamiento del Estrecho de Ormuz en Medio Oriente, está detonando una escalada de precios no vista desde la pandemia de Covid-19, lo que ha acentuado la tendencia alcista que ya traÃa la inflación en meses previos por encarecimiento de las cadenas de suministro a nivel global.
El conflicto armado entre Estados Unidos e Israel contra Irán cada dÃa parece más lejano a resolverse, lo que añade más escalones en una escalera directa hacia una tormenta perfecta que hace recordar con cierta añoranza los riesgos que se avizoraban para la economÃa el año pasado.
A este cóctel de situaciones hay que agregar el desplome en la llegada de remesas a nuestro paÃs. Y es que durante casi todo 2025 se acumuló una caÃda de más del 7 por ciento en el envÃo de dinero por parte de los trabajadores de Estados Unidos a sus familias de este lado de la frontera.
AquÃ, no pensemos en minimizar el retroceso porque se trata solo de un dÃgito, hay que tomar en cuenta que las remesas representaron el año pasado 3.4 por ciento del PIB de México. No es cualquier cosa, y mucho menos en un contexto en el que cada punto base en este indicador, cuenta como mil.
Ahora, en el lado del comercio exterior, a pesar de que mes a mes se marca récord en las exportaciones mexicanas debido a la mayor integración con Estados Unidos, el súper peso de 17 unidades por dólar, encarece la balanza comercial. Es decir, aunque vendemos más al exterior, vale menos.
Recordemos que la incertidumbre en la polÃtica arancelaria del gobierno de Trump motiva a las empresas a adelantar sus ciclos comerciales. Es decir, exportan lo más que se pueda antes de que se anuncie otro ajuste arancelario totalmente arbitrario.
Y en medio de toda esta tormenta perfecta que se está gestando, tenemos a una débil economÃa mexicana, cuyo principal problema es que crece poco. Este año, fenómenos turÃsticos como la Copa del Mundo, asà como el Plan México y sus grandes proyectos de infraestructura no serán suficientes para impulsar un mayor incremento del PIB al cierre de 2026; de hecho, en el escenario más optimista, este indicador se desplazará en un magro 1.5 por ciento.
Si al poco crecimiento de la economÃa le agregamos la presión inflacionaria, que va en tendencia alcista, el resultado para este año puede ser grave. Los primeros datos que tenemos de 2026 pronostican tempestad. En enero se reportó una contracción de la actividad económica (IGAE) de 0.9 por ciento, motivado principalmente por un sector industrial con depresión crónica. En febrero, el dato preliminar arroja un insuficiente 1.2 por ciento. Aunque aún no tenemos datos a marzo, el panorama luce bastante nublado. ¿Y usted, ya tiene su paraguas?
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.