La economÃa mexicana al cierre de 2025 confirmó cuatro años en desaceleración. Urge que se acelere la materialización del plan de inversión. |
Para 2026 el panorama económico de México tiene pronóstico reservado. Verá, durante 2025 se reportó un crecimiento mÃnimo del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 0.8 por ciento, impulsado principalmente por el sector de comercio y servicios.
En el contexto de profunda incertidumbre que se vivió durante el año pasado, con la levantadera de polvo que generó la reforma al Poder Judicial, las tensiones comerciales con Estados Unidos, y la creciente inseguridad, fue casi un milagro que la economÃa cerrara 2025 en números positivos... pequeños, cortos, limitados, pero positivos.
En este año no hay mucha mejora en el horizonte, pero al menos podemos revisar cuáles son los puntos más débiles de la actividad económica, para que aquellos que toman decisiones se concentren en fomentar un mejor ambiente de negocios con la finalidad de prevenir un cierre igual de magro que el año pasado.
AsÃ, el lastre de la economÃa está en el sector industrial. La actividad ahà está prácticamente detenida. Desde el segundo trimestre de 2024, este segmento reporta números negativos. Cayó de manera consecutiva por seis trimestres, hasta que apenas logró levantarse un poco el el cuatro periodo del año pasado. Apenas un 0.3 por ciento. Un trimestre anterior, en el tercero, habÃa caÃdo 2.6 por ciento.
Recordemos que la actividad industrial, o secundaria, se divide en cuatro subsectores: minerÃa, construcción, industrias manufactureras, y electricidad, agua y gas. AhÃ, la construcción ha sido el más golpeado, ha caÃdo mensualmente durante más de un año y la perspectiva no es alentadora.
Por eso la apuesta del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030. Con este paquete de proyectos, el gobierno de México pretende reactivar esta parte tan importante y de tanto peso en la economÃa, y que no para de desmoronarse.
El plan del gobierno es inyectar 722 mil millones de pesos adicionales a lo ya presupuestado para energÃa, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos. En total serÃan 5.6 billones de pesos en más de mil 500 proyectos.
En el contexto de una economÃa débil y vulnerable en 2026, urge que se acelere la materialización de tan prometedora estrategia. Sin embargo, los retos son enormes. Para comenzar, un paquete tan ambicioso de proyectos se mueve en cámara lenta. En velocidad geológica. Entre palomeos, firmas, cuotas polÃticas, estudios de factibilidad, y otras mil burocracias, la dispersión de los recursos se ve lejana, y acelerarlo trae consigo riesgos como la poca transparencia y el abuso en el esquema de asignaciones directas.
Sin embargo, la realidad es apremiante. La economÃa mexicana al cierre de 2025 confirmó cuatro años en desaceleración, y a pesar de que se sigue moviendo, no hay paÃs que soporte un ritmo tan poco dinámico, y sobre todo un paÃs como México que tiene tantas oportunidades, pues hoy es uno de los mejor posicionados en el mundo, tanto geográfica como polÃticamente. La influencia a nivel regional respaldan.
La diferencia con el año anterior es que en este 2026 los pronósticos económicos son bajos (el más prometedor de 1.6 por ciento), pero optimistas, lo que quiere decir que es posible que se vayan modificando al alza conforme pase el año.
Sin embargo, la incertidumbre derivada de la relación comercial con Estados Unidos, o mejor dicho, por la continuidad del T-MEC, es la constante que marcará el rumbo de los meses por venir.
Y es que actualmente el T-MEC es la principal ventaja competitiva de México frente al mundo. Cabe revisar las cifras de Inversión Extranjera Directa (IED), que rompieron récord en 2025 con 40 mil 871 millones de dólares, y un crecimiento de 11 por ciento contra el cierre de 2024. El potencial está enfrente, pero hace falta tomarlo.
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