Editorial
Ustedes eran muy chicos, pero una vez hubo política
Por Javier Correa
Falta agenda porque no hay liderazgo. Faltan resultados porque no hay acuerdos. Falta credibilidad porque hay más Tik Tok que ideas.

Es posible que hayamos dado toda la vuelta. El peor error de la política fue tratar de hacerse divertida. Videos de Tik Tok reemplazan capacidades reales para determinar los destinos de una Nación. Todo lindo hasta que falla un detalle: no hay resultados. De los discursos de Alfonsín al "alica, alicate" de De Narváez. ¿Qué podía fallar?

Según el análisis en la conversación digital que generan 36 millones de cuentas activas en la Argentina, el Gasoducto NK fue mencionado por 2.500 usuarios en el mes de su inauguración. El noviazgo de Milei y Fátima Flores condensó más atención: 21 mil usuarios. Políticos y consultores confundimos estos números. Insistimos en "ablandar" dirigentes y hasta los llamamos por el nombre de pila. "Super cercanos, sí, pero todos unos hijos de puta" se escucha en un focus. Es tiempo de repensar muchas cosas.

¿Hace cuánto tiempo la política dejó de hacer política? Consolidar la democracia y reformar una Constitución, ok. ¿Un programa exportador? ¿Inversión persistente en ciencia y educación? Hablamos de definir un programa de corto, mediano y largo plazo, acuerdos, consenso e implementación. Algo que importe, que le haga más fácil la vida a las personas.

A modo de repaso desprolijo, veamos JxC desde 2015: Shock de confianza. Pobreza cero. Fin de la inflación. Afuera el cepo. Devaluación y más inflación. Hola cepo. Hola FMI. Plan platita post PASO (no se llamaba así todavía). Final con 80% de desaprobación en la gestión económica. Derrota de Macri. Le toca a Larreta. Pandemia, unión. Pandemia, grieta. Lago Escondido (bastante escondido). Bullrich se para de manos. Interna. Favaloro por un lado, Montonera por el otro. La comunicación del PRO envejece 20 años. Sorpresa. ¿Sorpresa?

A modo de repaso, también desprolijo, veamos UxP: Crisis macrista. Peronismo unido. Alberto gana. Pandemia. Alberto Rockstar. Vicentín. Cuarentena. Más cuarentena. La policía rodeando la Quinta de Olivos. Un poco más de cuarentena. Foto de Olivos. Pelea con Cristina. Elecciones intermedias. Wado renuncia, pero no renuncia. Inflación. Acuerdo con el FMI. Máximo renuncia al bloque FdT. Que se vaya Guzmán. Se va Guzmán. Nos cagó Guzmán. Massa primer Ministro. Sequía. Más inflación. Sorpresa. ¿Sorpresa?

Milei es el nuevo de la clase. Llama la atención porque dice y hace cosas distintas. Es popular. Los viejos de la clase se miran, hacen las mismas monerías de siempre, pero ya no causan el mismo efecto. Aburren. No conectan. Critican al nuevo. Están celosos. No salen de ahí.

Falta agenda porque no hay liderazgo. Faltan resultados porque no hay acuerdos. Falta credibilidad porque hay más Tik Tok que ideas. Falta política. Quizás vaya por ahí.

Ojo con lo que deseas, que puede hacerse realidad

Para una parte del electorado, hay algo peor que Milei: seguir como estamos. Ese es el problema que las campañas no logran destrabar. El problema no es Milei. El problema es seguir como estamos.

Cambiemos, o Juntos por el Cambio la vio. Era el cambio. Hace muchos años que lo es. Hoy más que nunca. La oferta electoral es todo cambio. La continuidad desapareció como vocablo. El problema es que pidieron tanto cambio que se pasaron algunos pueblos. Llegó el cambio, pero con otro ropaje. Le calza mejor el violeta que el amarillo.

Somos el cambio o no somos nada propuso Bullrich en un video récord para la política argentina: más de 12 millones de vistas en Youtube. Ser nada se está volviendo una opción más popular. Los votos de Larreta que van a Bullrich todavía están muy remolones. Solo está garantizada la mitad. La otra mitad aún tiene tiempo, no sabemos si tiene ganas.

Si comparamos las PASO 2015 con las PASO 2023, JxC casi no pierde votos. El problema no son las PASO, sino la general. Porque, dados los resultados, hoy JXC es el Massa del 2015. No porque sea el mismo electorado, sino porque sus vecinos tienen enormes incentivos para meterse en su casa. Si va a lo de Milei, se le mete Massa; si va a lo de Massa, se le mete Milei. Difícil la vida del pata de lana.

Lo que el peronismo perdió no son solo votos

En este último periodo gubernamental el peronismo perdió algo más que votos. Eso que los demás siempre envidiaron y que era característico de quien puede adjudicarse así mismo el concepto de hacer: el peronismo no pedía ni perdón, ni permiso. Un jefe o una jefa, y todos encolumnados detrás. La experiencia albertista maceró un blend profundamente ineficaz entre lo institucional del radicalismo y lo confrontativo del kirchnerismo. Desde el video en el que Cristina unge a Alberto se perdió una jefa, y no se gano un jefe.

El daño es tal que vale la pena comparar la performance con el 2015. La del 2019 es obvia, y sumamente contundente. Pero es interesante observar la pérdida de 2 millones de votos entre PASO 2015 y PASO 2023. Con el trajín de 12 años de kirchnerismo y su natural desgaste, con 4 años de no crecer económicamente, con instalación del cepo, con la corrupción como monotema mediático, entre algunas cosas más al peronismo le fue mejor hace 8 años que ahora.

Si miramos desde 2019, la pérdida de votos más contundente es en los 10 municipios más populosos del conurbano. 1 millón de votos menos en un territorio que equivale al 13 % del padrón electoral del país. Se perdió liderazgo, verticalidad, orden político, capacidad de gestión, y los votos que siempre habían estado. 

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