Diego Sánchez Ancochea
"España se está latinoamericanizando"
El catedrático madrileño, Diego Sánchez Ancochea, que forma de la Universidad de Oxford, analiza en una entrevista con LPO los efectos sociales y económicos que generan en España las "crisis encadenadas".

La pobreza se dispara un 37% en Madrid y un 35% en Barcelona si se tiene en cuenta el coste de la vida. La sentencia, cruda, directa y preocupante, aparece en el último estudio realizado por el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB), difundido este viernes por el diario El País. Según este relevamiento, Madrid tienen 434.000 nuevos pobres por el significativo aumento del coste de vida. Cataluña suma 434.000.

La estadística, por su carácter actual, no forma parte del corpus teórico del último libro de Diego Sánchez Ancochea, un economista madrileño que da clases en la Universidad de Oxford, especializado en la concentración económica y la desigualdad estructural de América Latina. Pero el catedrático, de actualizar su publicación, seguramente incluiría los datos aportados por este instituto catalán. 

Esa foto, la de los nuevos pobres que tienen dos de las principales ciudades de España (podría reemplazarse España por Francia, Italia y demás países europeos), es la que lo llevó a escribir "El coste de la desigualdad. Lecciones y advertencias de América Latina para el mundo" (Planeta, 2022), una investigación que asoma como una verdadera estocada al imaginario colectivo europeo de equidad y prosperidad.

Su ensayo, en resumen, alerta contra la imitación en los países más desarrollados de la perversa dinámica económica, política y social de Latinoamérica. A su juicio, estas sociedades están entrando en un ciclo difícilmente reversible de pérdida de recaudación, deterioro de los servicios públicos, segregación, polarización e inestabilidad.

España no está latinoamericanizada, pero sí se está latinoamericanizando  

El autor llama a estos ciclos "círculos viciosos" que, a juicio de la experiencia latinoamericana, son muy difíciles de romper. El auge del "autoritarismo político nacionapopulista" (de Vox) es uno de los tantos ejemplos de la entrada en la espiral de una desigualdad que empieza a ser más crónica que coyuntural.

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España no está latinoamericanizada, pero sí se está latinoamericanizando por sus niveles de desigualdad, advierte el economista en diálogo con LPO. Con un agravante: la aceleración que, casi con seguridad, le va a imprimir el proceso la recesión global que está en puerta.

¿Cómo se le explica a un ciudadano español que ha mirado siempre de reojo los fenómenos políticos latinoamericanos que su vida empieza a estar atravesada por los efectos de la desigualdad?

La gran enseñanza es que en sociedades en las que hay una gran concentración de la riquezas en pocas manos y en las que aumenta la desigualdad se crean toda una serie de círculos viciosos en la economía, en la política y en la vida social. Estos círculos crean cada vez más dificultades para consolidar el anhelado bienestar y para consolidar sociedades justas y cohesionadas. España, desde la crisis de 2008, es un país con cada vez más problemas en el mercado laboral, cada vez más descontento social, cada vez más búsqueda del sálvese quién pueda. Todos estos factores se deben, en parte, a la concentración de la renta en muy pocas manos.

¿Va camino España y Europa a cronificar la desigualdad?

No sería tan tajante. En Estados Unidos, sin dudas. Es el país que más rápidamente se está latinoamericanizando. Parte de las rupturas en el contrato social y político de Estados Unidos tienen que ver con una desigualdad que se hace cada vez más estructural. El caso de España, que se puede extrapolar al resto de Europa, esta desigualdad crónica es más complicada por un elemento: los Estados de bienestar. Con todos las dificultades que están experimentando, es aún un colchón que separa el impacto de la desigualdad con la vida diaria de los ciudadanos. El problema que los retos son cada vez más significativos y la posibilidad que se consolida este desigualdad no es tan lejana.

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Desde la visión de un economista que da clases en Oxford, ¿cuáles son las recetas para que España no caiga en esta desigualdad crónica?

Es una pregunta muy difícil. Yo creo que depende de varios factores que están en la intersección entre la política y las políticas. Es importante que las instituciones no sigan debilitándose y que los partidos políticos estén comprometidos con la democracia. Pero se necesitan políticas beneficiosas y atractivas para las clases trabajadoras y medias. Si se consolida el Estado del bienestar, los ciudadanos van a tener mayor fe en la política, van a participar más y se van a fortalecer las instituciones. Un círculo virtuoso, en este caso. Hay muchísimos otros factores, claro. Pero una clave le colocaría en esta intersección entre la política y las políticas.

El neoliberalismo es la profundización del modelo desigual

En tu libro pones a la distribución de la riqueza como clave para romper todos los círculos viciosos que genera la desigualdad. ¿Es un éxito de las élites que toda medida redistributiva, tanto en América Latina como en Europa, tenga el mote despectivo de "populista"?

Las reacciones conservadoras forman parte de estos círculos viciosos de consolidación de la desigualdad. Dos puntos importantes de tu pregunta: redistribuir de impuestos más progresivos y de políticas sociales universales es fundamental y no deberíamos dejar que se utilice el término "populista" para referirse a políticas redistributivas exitosas. Y segundo: es importante que ningún gobierno no crea que va a cambiar la sociedad de un día para el otro, que entiendan que son procesos de muy largo plazos, que por lo tanto se necesita respetar las instituciones y fortalecer los movimientos sociales. En este sentido, es cierto que algunos líderes en América Latina han querido ir demasiado rápido sin pensar en lo que iba a pasar al dejar el poder. El ejemplo de Rafael Correa en Ecuador es, tal vez, el más paradigmático.

¿Neoliberalismo y desigualdad van de la mano? ¿Cuánto del cariz que tomó el capitalismo en las últimas décadas del siglo XX explican la desigualdad estructural?

Yo diría que el neoliberalismo es la profundización del modelo desigual. América Latina había sido desigual en momentos anteriores, pero las políticas del Consenso de Washington ponen en cuestión los logros en la distribución y al poner el énfasis únicamente en el mercado favorecieron a estas élites económicas. El neoliberalismo es una gran amenaza en Europa, sobre todo tras el crack del 2008. La gran pregunta es si la pos pandemia puede poner en crisis y en duda esta narrativa de que el mercado es la única forma de resolver los problemas

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¿No hay un descuido de las narrativas en la lucha por evitar que la desigualdad avance? En España, el presidente Pedro Sánchez, que representa a la socialdemocracia, se lo tilda de "populista" cada vez que pone sobre la mesa una política redistributiva.

Cierto. A veces no prestamos atención a las narrativas. La derecha ha sido más exitosa en construir narrativas simplonas y que no se condicen con la realidad. En este caso, narrativas respecto al término populista, a cuál es la relación entre Estado y mercado, etc. Es muy importante construir narrativas alternativas que, por ejemplo, separan el término "populista" de políticas que han sido sostenibles, necesarias y exitosas.

Crédito: Universidad Católica de Colombia

¿Se rompen todos los consensos cuando la desigualdad es tan profunda?

Consensos. Otro término ligado a los círculos viciosos que tanto menciono en mi libro. Mayor desigualdad genera mayor desconfianza. Más desconfianza genera más dificultades para genera coaliciones. No es que de la noche a la mañana vayamos a crear un gran pacto social, sino hay que pensar qué tipo de políticas empiezan a crear nuevas coaliciones. Un gobierno que es capaza de mejorar la sanidad pública, como el caso de Uruguay, que es capaz de realizar una política más redistributiva en lo impositivo, tiene más margen para empezar a crear nuevas coaliciones políticas. En sociedades tan desiguales, alcanzar el consenso con respecto a ajustes económicos entre distintos grupos sociales -totalmente alejados en términos de ingresos y de visión del mundo- es casi imposible ya que hay demasiada desconfianza recíproca.

Es muy importante construir narrativas alternativas que, por ejemplo, separan el término "populista" de políticas que han sido sostenibles, necesarias y exitosas

¿Las lecciones de tu libro deben ser asimiladas también por los grupos que concentran la economía? ¿No es un bumerán para ellos una desigualdad tan estructural en términos de convivencia y paz social?

Sería lo ideal que las élites tomen nota de estas advertencias. Pero es muy complicado que ocurra. Primero, porque ellos se han comprado narrativas sobre su papel en crear riquezas, sobre la necesidad de mercados totalmente libres. Narrativas que no son ciertas pero que estos grupos creen cuasi dogmas. Segunda porque tienen mucha sospecha sobre las capacidades que tienen los Estados de hacer "buenas políticas". Y en el caso que creyeran que estos estados son capaces, prefieren que sean otros los paguen los impuestos. Lo que sí puede servir es entender que las élites son distintas. Hay élites mucho más interesadas en profundizar la economía nacional para que los trabajadores compren sus productos y otras élites mucho más centradas en la economía global. Romper el consenso que existe en torno a todas las élites es una buena forma de promover otro modelo.

¿Cuánto del auge de una formación política como Vox hay detrás de este fenómeno de "latinoamericanización"?

Mucho. Es cierto que se discute si Vox es un fenómeno cultural o económico además de político. Lo concreto es que nos encontramos ante un número significativo de ciudadanos que no encuentra su lugar en el mercado laboral, que se encuentra excluido, que siente que el modelo económico está favoreciendo a otros. Ante esto, busca respuestas identitarias y cae en la política de la simplificación. Vox es un reflejo de esta "lationoamericanización" y un reflejo muy preocupante respecto a los desafíos de revertir esta tendencia.

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Se puede pensar que el auge de la ultraderecha como otro círculo vicioso. Ninguna de las políticas de estos movimientos apuntan a disminuir la desigualdad.

Yo siempre me pregunto, como me preguntaba con Trump, qué puede venir después. Si llegara a gobernar Vox en España creo que dos cosas puedan pasar: que la política gire únicamente sobre la identidad y la lucha cultural. Y que la gente está aún más descontenta, ya que, pese a la promesas. su situación no va a mejorar en absoluto por las políticas que defienden estos grupos.

No hay que preocuparse por la desigualdad en términos morales, sino sobre todo porque atenta contra las democracias 

Vuelvo al ciudadano a pie de España. ¿Qué se le dice ante la creencia arraigada de que la desigualdad, lejana por estar incluido en el sistema, es sobre todo un problema ético y moral?

Le diría que el término desigualdad suena muy etéreo, pero que nos estamos refiriendo a un grupo muy reducido de la población controlando buena parte de los recursos económicos que, por esa característica, tiene mucho poder político. Por tanto, si no nos preocupamos por la desigualdad, se consolida un modelo económico excluyente. No hay que preocuparse por la desigualdad en términos morales, sino sobre todo porque atenta contra las democracias.

¿Es exagerado advertirle que imágenes lejanas, como las que ve por televisión sobre Latino América, puede sufrirla más temprano que tarde en la ciudad en la que vive?

Es un aviso. No es esto que estamos advirtiendo vaya a suceder de la noche a la mañana. pero muchas damos por dada la forma de vida y las instituciones que tenemos sin entender que se pueden ir deteriorando. El ejemplo más significativo es Estados Unidos y su progresivo deterioro institucional. Es cierto que solemos tomar el momento en el que vivimos como permanente.

En tu libro, para ser justos, también mencionas que España y Europa deben aprender muchas lecciones positivas de América Latina. ¿Cuáles son?

Exacto. La aclaración es muy pertinente. No quiero utilizar a esa región como un ejemplo de lo malo. Hay muchas enseñanzas positivas: Una de estas lecciones a la inversa, por ejemplo, es la importancia de los movimientos sociales. Otro es el de vincular la acción diaria con el discurso más amplio y abstracto de un nuevo modelo. Europa tiene mucho que aprender en este sentido de América Latina. Para eso, como ya hemos dicho, es importante evitar narrativas simplistas sobre la realidad. A veces me preocupaba estar siendo demasiado simplista en mi libro. Las narrativas planas favorecen a consolidar concentración y desigualdad.


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  • 3
    fj
    Hace 9 días
    21:35
    Efectivamente se esta yendo al demonio
    Responder
  • 2
    argentine-tax-payer
    Hace 9 días
    22:53
    Este muñeco se responde él mismo sus propias incoherencias dentro de la nota.
    Justamente es su propia narrativa zurda la que está llevando a europa y al resto del planeta al aumento de la pobreza.
    Cuando despierten él y los que adoctrina tal vez ya sea demasiado tarde para revertir el daño.
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  • 1
    pepoincas
    Hace 10 días
    21:43
    Señor ocupese de su país son desagradecidos de todo lo que saquearon con complicidad de muchos dirigentes de aca ,i ahora no exigen nada para comprar trigo y nos tratan como sudacas cuando les llenamos la panza saqueadores...
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