Es mentira que la soja provocó el desastre de Tartagal
El especialista en periodismo agropecuario Héctor Huergo, explica porqué el alud de Tratagal no estuvo vinculado copn los desmontes agropecuarios. Como comprobar el origen del desastre con Google Earth.
Héctor Huergo es una de las voces más escuchadas entre la gente del campo, director de Clarín Rural y ex titular del INTA, explica en su columna de este sábado porqué el alud de Tartagal no estvo vinculado con los desmontes para culñtivar soja, como afirmó la presidente Cristina Kirchner. En la columna que se transcribe a continuación, propone incluso utilizar Google Earth para comprobar sus afirmaciones.

El drama de Tartagal cambió la historia. La presidenta convocó a todos y los del campo le tomaron la palabra. Veremos qué pasa, pero al menos nos da un respiro y podemos hablar de lo esencial, que hoy no es el paro, sino precisamente, lo de Tartagal. Las implicancias del evento son enormes, no sólo por su afectación a los miles de pobladores que perdieron sus casas y pertenencias, sino por las posibles consecuencias en la opinión pública.

Todo el mundo está convencido de que la causa del evento es el desmonte. Y por supuesto, la liga una vez más la soja. Sería más fácil sumarse al coro "políticamente correcto", traicionando la verdad. Amigos: el deslizamiento del cerro que anegó a Tartagal no tiene nada que ver con el desmonte agrícola. Es crucial, porque el futuro de Tartagal, y de tantos otros pueblos del interior, está ligado al manejo racional y productivo de los recursos naturales.

Basta con echarle una miradita al Google Earth, un ejercicio que vale la pena. Es gratis y se baja en pocos minutos. Busque Tartagal y recorra toda el área. Va a descubrir que el aluvión que destruyó el puente ferroviario, al sudoeste de la ciudad, vino de un cerro ubicado al oeste. Los desmontes están en los llanos al noreste y al este, y no muy cerca de la ciudad. Están claramente aguas abajo, y por algo alguno de esos campos también se anegó con la oleada del río homónimo. Desde que Newton descubrió la gravedad, el agua baja hacia abajo. Para que suba, hay que bombearla. Aquí vino un aluvión desde la montaña.

Que hay tala furtiva (y no tanto) para explotación maderera de las especies de valor, no hay duda alguna. Es probable que el desprendimiento de una porción del cerro tenga que ver con esto, y también con alguna picada realizada por empresas petroleras o de telecomunicaciones. Pero hay que descartar de plano que esto tenga que ver con la apertura de campos para hacer agricultura.

Ojo, esto no significa que todo lo que se desmonta está bien hecho. Hay gente que hace las cosas bien, y otros que no. Un gran productor de Las Lajitas (la nueva Meca agrícola de Salta) maneja sus campos con curvas de nivel, respetando corredores biológicos y construyendo represas que frenan el avance de las aguas cuando se producen lluvias torrenciales. Pero se encuentra con la desidia de algún vecino que le manda agua que podría contener, obligándolo a agrandar sus protecciones. No es la soja, o el maíz o el sorgo o el algodón. Es el hombre y su manera de manejarlos.

En las últimas semanas, el brote "sojófobo" venía arreciando. A todo lo que ya se había dicho sobre el yuyo maldito, se le endilgó el cáncer en barrios periféricos de Córdoba. Y hasta se hizo prensa con un pobre ganadero al que se le murieron 150 vacas por comer soja "tóxica por stress hídrico". Señores, la alfalfa, la reina de las forrajeras, también es letal cuando empasta. Y el maíz, el jerarca de los granos forrajeros, mata por acidosis si se desbalancea la dieta. Nadie se atrevería a hablar mal de la harina, pero si la comemos cruda, también nos podemos morir. Un litro de gin también mata.

Y ahora encuentran nuevos títulos para seguir alimentando una imagen distorsionada y casi suicida. Fundadora de ciudades en el Brasil profundo, que abandonan la oscuridad de los Cerrados para darle luz a la nueva fotosíntesis, epopeya que los enorgullece.

Desde los albores de la historia, la agricultura gozó de mala prensa. Rómulo fundó Roma y la circundó con un arado: ergo, era agricultor. Remo, su hermano mellizo amamantado por la misma loba, lo desafió cruzando con sus ovejas. Era pastor nómade. Rómulo lo mató. La agricultura funda ciudades. Es el progreso. La soja, pobrecita, es simplemente la que lo representa.
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que interesante
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Bueno el informe de Huergo.
Lástima que los que NO quieren saber esto, lo van a ignorar. Seguirán machacando sobre las inexactitudes vertidas en la nota de Lanata el domingo pasado. Hay 37 páginas con opiniones: pero lo que dicen los salteños ("el alud NO es a causa de deforestación o soja) es sistemáticamente soslayado por los otros nabos que indefectiblemente aplauden cada cosa que dice el gordo del plumero. Lamentable
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Desde antiguo, a la mayor porción de la gente se le hace creer cualquier cosa, como ésta que acaba de ocurrir, y que muy bien describe el columnista que sabe de que está hablando.
Así sucedió con la enrgía producida por plantas "nucleares". Con quienes auguraban la muerte en el planeta por el uso de la bolsita de polietileno, el cáncer por el uso de los tel. móviles y sus antenas, etc, etc. Estos son los caballitos de batalla en los que se montan determinados e inconfesables intereses junto con partidos o facciones políticas. Atte. J.S.
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Héctor Huergo no dice toda la verdad."La cárcava es una estructura en el suelo que se forma, antes que nada, por la ausencia de cobertura - pastos, árboles - que protejan al mismo del golpe de las gotas de lluvia. Destruído y lavados así los primeros milímetros del suelo, el agua acumulada va concentrándose en la zona más baja y empieza a correr por allí, ayudándo a socavar más profundamente. Una vez quitada la primer capa, si se trata de un suelo mineral pobre en arcillas y en materia orgánica, el derrumbre de material es muy fácil y ocurre en cortes verticales. La cárcava es retrogradante, es decir, va zigzageando y creándose a sí misma. La caída de agua dentro de ella excava el material que le permite crecer y avanzar - y el aumento de tal trinchera aumenta el caudal que puede captar. La diferencia entre un suelo desnudo atacado de cárcavas bajo la lluvia torrencial y un suelo protegido por el monte es, claro, lo que le ocurrió a Tartagal por segunda vez en tres años: un alud de lodo y agua que arrasa parte de la ciudad. La causa de tales desmontes es el avance de la frontera agrícola en Salta, principalmente para la siembra de soja. Al respecto cabe recordar que cuando el conflicto por los niveles de retenciones a la oleaginosa se dijo que unas tasas altas desalentarían el desmonte... Quizás era sólo un argumento más al voleo pero conviene desarmarlo: no, el precio regalado de la tierra selvática en el Norte hace que convenga aún cuando deban afrontarse largos fletes y quitas de precio. Las medidas económicas - ciertas o pretendidas - son demasiado difusas. Debe haber una política especifica de protección de los montes, en particular en áreas sensibles como cuencas hídricas arriba de poblados humanos. Al respecto se sancionó en 2007 una Ley Nacional de Bosques, de por sí un tanto ingenua en sus propósitos: mandar una moratoria total de talas hasta que cada provincia hiciera un inventario de bosques y regulara la actividad. Establecer un fondo para premiar el mantenimiento de las áreas boscosas y otras nobles intenciones. La reglamentación de dicha Ley aún está pendiente - cajoneada por el mismo lobby que antes demoró su sanción: los legisladores de las mismas provincias donde ocurren estos desastres.
Y es que los intereses económicos forestaleros y agrícolas son muy fuertes y no pocas veces están muy emparentados con la política local. Lo único que puede torcerles la intención es un grado alto de concientización pública por tanto hay que saber: - Que no es simplemente por el "cambio climático" que pasan estas cosas, porque lleva más seguido o más intenso. - Que el desmonte contribuye, si, al famoso "cambio climático" pero ése es un fenómeno global donde los autos de New York inciden mucho más que unas miles de hectáreas en Salta. O sea, incide marginalmente nuestro desmonte nacional - y si uno se equivoca en el argumento, le dirán eso: no hace la diferencia. Ojo, que al cambio climático como monstruo grande que pisa fuerte ya lo usaron para justificar la remoción de glaciares andinos (total se iban a derretir...) - Pero el desmonte si contribuye centralmente a borrar la biodiversidad, perder la fertilidad del suelo, obturar los ríos naturales con sedimentos y aumentar mucho la magnitud de aludes y crecidas. Así como a aumentar los daños de las sequías en el ciclo opuesto. Y todo ese daño es local, ocurre donde ocurre el desmonte.". En fin, Héctor Huergo DEBE decir la verdad DE VERDAD. Héctor Huergo fue PRESIDENTE DEL INTA y sabe perfectamente de que se habla, pues no solo es periodista, el Presidente de la sociedad de Biocombustibles y un fanático de la soja, la cual defiende a "capa y espada". El cultivo de soja en si mismo no es bueno ni malo, el tema es la ausencia de políticas públicas para la ganadería, la lechería y la regulación de los cultivos tradicionales, su rotación y las leyes que deben proteger el suelo arrendado en pos de la soberanía alimentaria de los argentino. Por último, preguntenle al Ing. Huergo por la colección de semillas del INTA y los años de investigación que se llevaron a USA. No solo se desmanteló el misil Condor, 50 años de investigación argentina tambien, y llegamos a esta triste realidad. No mientan mas.