Elecciones
Cristina copia la campaña del PRO y se asegura el control de las listas
Quiere poner 7 de los primeros 10 diputados nacionales y la mitad de los legisladores provinciales.

Una vez que los intendentes peronistas acordaron que aceptarían la candidatura de Cristina Kirchner en la Provincia, la ex presidenta salió a marcar la cancha e imponer sus condiciones. Según supo LPO, quiere asegurarse el control de las listas para poner a 7 de los primeros 10 diputados nacionales -que incluso ya tiene elegidos- y la mitad de los legisladores provinciales.

El PJ bonaerense, que durante meses realizó intentos para sellar la unidad, en los últimos días se convirtió en un hervidero. La polémica terminó de explotar con la suspensión del Congreso de Santa Teresita de este sábado, porque Máximo Kirchner provocó a los intendentes al exigirles que en el documento final del encuentro convocaran a marchar a Comodoro Py el próximo 7 de marzo, fecha en la que declarará Cristina.

Los intendentes creían haberse asegurado un escenario de negociación al poner a sus propios apoderados en el PJ, pero confirmaron que una vez más la lapicera la quiere tener Cristina, quien estirará hasta el cierre de listas la indefinición sobre su candidatura.

Lo de Máximo fue un anticipo que confirmó que la ex presidenta, fiel a su historial político, esta vez tampoco piensa ceder. En el entorno de los intendentes, sobre todo los del Grupo Esmeralda, reaparecieron los temores de que una vez más les copen las listas con militantes de La Cámpora y del "núcleo duro" cristinista, en detrimento del trabajo territorial que hicieron en sus propios distritos durante el último año.

Cristina no sólo quiere asegurarse lugares en las boletas, sino que ya tiene nombres definidos. Como contaron a LPO, una de las que jugará en la elección es su ex embajadora en Cuba, Juliana Marino, quien entre 2003 y 2007 fue diputada nacional por el kirchnerismo y cuenta con una amplia trayectoria en el peronismo porteño.

Lo que más molestó a los intendentes y dinamitó la efímera paz social alcanzada fue enterarse que, detrás de esta movida, hubo un acuerdo de La Cámpora con el titular del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, para repartirse los lugares en el armado. Poco valieron sus intentos previos para frenar un avance del camporismo: creían haberse asegurado un escenario de negociación al poner a sus propios apoderados en el PJ, pero confirmaron que una vez más la lapicera la quiere tener Cristina.

Además de garantizarse el control, la ex presidenta planea estirar al máximo la indefinición y no confirmará si es o no candidata hasta los días previos al cierre de listas. "Quiere otra vez meternos tipos por la ventana, gente que no expresa el territorio", se quejó en off un intendente bonaerense. Lo que más molesta al peronismo es quedarse a la espera de la definición de Cristina, con la posibilidad de que finalmente se retracte y no encabece la boleta pero igual les arme las listas.

Fuentes allegadas a la ex presidenta dicen que es rígida en su postura: "Lo del candidato a senador lo discutimos más adelante", repite y demuestra que estirará lo más posible el aura de misterio que tanto le gusta.

No asombra su proceder: Cristina siempre manejó sus decisiones políticas de modo hermético, manteniendo en vilo incluso a sus colaboradores más cercanos. En junio de 2011 confirmó, después de meses de intriga, que iría por la reelección. "Vamos a seguir adelante", dijo en ese entonces por cadena nacional y confesó que siempre supo qué hacer, en referencia a su candidatura, porque su compromiso es "irrevocable".

En 2017 buscará también incrementar la épica. Sin embargo, sin poder recurrir esta vez a la cadena nacional, arrancó una campaña bonaerense que se parece bastante a las que llevaba adelante Cambiemos cuando era oposición. Cristina entiende por dónde pasa el juego y ahora copió el fuerte de su adversario mediante el uso intensivo de las redes sociales. Ya no se muestra con dirigentes sino con "vecinos", como bien indica el manual de Marcos Peña y Durán Barba.

Inició su campaña recibiendo a "personas comunes", con el objetivo de generar proximidad con su electorado, uno de los ejes en los que se centró Mauricio Macri para ganar en 2015. En los últimos días, la ex presidenta publicó fotos en Twitter junto a dos médicas supuestamente despedidas por María Eugenia Vidal por haber invitado a unas jornadas a Estela De Carlotto. También se fotografió con un bioquímico del Conicet al que dijo que Macri ningunea desde hace meses.

En paralelo, mientras los dirigentes del PJ menos ligados al kirchnerismo se quejan de que no tienen diálogo con ella, cuando los miembros del Esmeralda declararon asueto en sus distritos el 24 de marzo -antes de que Macri diera marcha atrás con su intención de hacer ese feriado móvil- la ex presidenta retuiteó al lomense Martin Insaurralde y celebró la movida de los jefes comunales. Por eso, en esta nueva gestualidad de Cristina en la que las redes sociales son protagonistas exclusivas, desde el entorno de los dirigentes leyeron su actitud como un "guiño político" a ese grupo de intendentes.

En diálogo con LPO, desde el área de comunicación de la Rosada opinaron que Cristina les "copió" bastante de sus campañas históricas, aunque remarcaron sus críticas por el uso que la ex presidenta hizo de las redes sociales. "Hace bien en mostrarse con gente común y dar mensajes en las redes, el problema es que incursiona en estas metodologías sin saber cómo usarlas de modo efectivo", afirmaron y bromearon con que quiere "replicar una cadena nacional en Twitter", lanzando una serie de 50 mensajes, o que usa Youtube subiendo "videos de media hora que no mira nadie". También remarcaron que lo que le falta a Cristina -y al PRO le sobra- es la idea de segmentar la propaganda política para distintos públicos.

Sin embargo, en la Rosada reconocen que Cristina "se dio cuenta que no tiene que trabajar para el famoso Círculo Rojo" y ahora -pese a que "insiste" con mensajes críticos contra Clarín- incorporó charlas con vecinos y "por primera vez pone la preocupación de la gente por sobre la política". 

Como contó LPO, Cristina se lanzó en la Provincia criticando el impacto que tendrá el tarifazo en La Matanza. Días antes, había anticipado su estrategia y blanqueó que consideraba ser candidata. "Me quieren proscribir", dijo en el reality show que lanzó por esa fecha. 

En una tendencia que viene desde los últimos meses del año pasado, casi no hubo día en que la cuenta de Twitter de Cristina no se haya pronunciado sobre algún tema. También está activa en Facebook e invita constantemente a unirse a su canal de Telegram. "Es fácil, es gratis, y podés recibir mensajitos de Cristina directamente en tu celular", propone la ex presidenta en su página oficial. 

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Al igual que Macri, a Cristina también le falla el sentido de realidad. Debería correrse a un costado. ¿No hay dirigentes honestos y preparados en el PJ?
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Me gusta lo de los intendentes peronistas por su honestidad intelectual y su rigor ideológico.
Deben leer mucho a perón.
Por suerte los muchachos son la "nueva política".
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Cristina lo hizo presidente a Macri, y ahora el imbecil, indirectamente le va a devolver el favor. Es increible que Cristina siga teniendo este nivel de poder...y bueno, "Macri lo hizo!"
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cruzemos los dedos para que se presente la cris , la garantia de victoria del pro jaja
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Coincido Franz, se retroalimentan, el macrismo, digo el macrismo porque cambiemos no existe , el radicalismo fue absorvido por el pro, son los mayordomos de la obra, son los que dicen " la mesa esta servida ", necesita de del fantasma de cristina para asustar a los electores y viceversa...
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Reitero lo que ya comenté varias veces: libérense de Cristina. Es un lastre. Mide sólo porque el efecto comparación ahora favorece a lo que fue su gobierno. Pero si parte del peronismo sigue escondido debajo de su pollera van seguro a otro fracaso. También ella había elegido a Scioli y Aníbal. Cristina y Macri se potencian mutuamente, nos entretienen mientas el país se cae a pedazos. Para librarse de Macri, hay que librarse de Cristina y enterrarla en el fondo de la historia.