David Rieff
"Fuimos la democracia más antigua y hoy somos la más esclerótica"
El periodista y ensayista David Rieff dice que en Estados Unidos hay "una ira contra el capitalismo" que no se veía desde hacía décadas. Biden, Trump, la sindicalización y el ascenso de los millonarios libertarios.

Aunque no es alguien que se sorprenda con facilidad, David Rieff se reconoce asombrado: algunas cosas que están pasando en su país no registran antecedentes recientes. Periodista, licenciado en Historia por la Universidad de Princeton y analista cultural de larga trayectoria, Rieff fue corresponsal de guerra durante dos décadas en distintos lugares del mundo y hoy advierte que en Estados Unidos "hay un desencanto importante con el capitalismo por primera vez en décadas", pero las instituciones son arcaicas y cada vez menos democráticas. Este año editó "Obra imprescindible", una selección de textos de su madre, la ensayista estadounidense Susan Sontag.

El año de los las elecciones legislativas encuentra a Biden con baja popularidad, la inflación más alta en 40 años y la perspectiva de perder en las dos cámaras. ¿Qué chances tiene de superar esta prueba?

Las elecciones de medio término en los países entre comillas democráticos son elecciones en favor o en contra del gobierno. Es un plebiscito en algún sentido, a favor o en contra de la política del gobierno. Para adictos a la política como es mi caso, se trata de un tema muy importante, la guerra en Ucrania, la inmigración, pero para la gran mayoría de las personas, finalmente "es la economía estúpido". La inflación está en niveles inéditos para los últimos 40 años y se ve en los precios, en el mercado, en la gasolinera. Para una persona de la clase media, es una catástrofe y no va a votar a Biden en este contexto.

Biden es muy criticado. ¿Con qué respaldo cuenta?

Hay también un problema con el partido demócrata. No saben como hacer la política. Han tenido mayorías en las dos cámaras durante los gobiernos de Obama y en este gobierno, pero no han logrado avanzar. Uno podría decir que si no saben manejar una mayoría es porque no son un partido coherente. El partido demócrata en este momento es una coalición muy inestable. De un lado, tendencias liberales en el sentido norteamericano y socialdemócratas y, del otro, una izquierda que ha renacido en los últimos cinco años. Es muy impresionante, porque desde 1950, al comienzo de la época de Mc Carthy y la represión anticomunista de los años ‘50, hasta ahora no hemos tenido una izquierda que pudiera presentarse en términos electorales. Fue entonces cuando perdió la elección el último diputado neocomunista que representaba a Harlem, Vito Marcoantonio se llamaba.

¿Piensa que Estados Unidos está viviendo un cambio histórico?

Hay un desencanto importante con el capitalismo por primera vez en décadas. Muchas personas hacen la analogía con los años ‘60 pero yo creo que la analogía correcta es con los años ‘30. Es decir, un momento de grandes contradicciones sociales, donde muchos de los que apoyaban a Roosevelt eran comunistas y otros ligados a American First como Charles Lindberg y Henry Ford eran casi fascistas.

¿A qué atribuye este renacer de la izquierda?

Creo que hay dos razones. Hay una ira contra el capitalismo, que es mucho más poderosa en este momento pero se inicia en la crisis económica de 2008. Para gran parte de la juventud, el anticapitalismo regresó como una posición respetable. Como en muchos países, los jóvenes van por la izquierda dura o por la derecha dura. Hay muchos que apoyan a Trump, por ejemplo los jóvenes evangélicos, como en Brasil con Bolsonaro. Hay una crisis de confianza en el capitalismo financiero y creo que es por eso el regreso de una izquierda auténtica que ha logrado imponerse en muchas grandes ciudades de Estados Unidos. Esta izquierda joven representa también a personas de clase media pauperizada que trabajan en Starbucks o tienen una vida dura. Para ellos la izquierda tiene un gran sentido.

Los demócratas tienen un problema: no saben cómo hacer la política. Han tenido mayorías en las dos cámaras durante los gobiernos de Obama y en este gobierno, pero no han logrado avanzar. Hoy son una coalición muy inestable.

Frente a esa realidad, hay un problema de liderazgo de Biden o es un problema del partido demócrata.

No, creo que es un problema del partido. La izquierda no tiene fuerza para imponer su propio candidato a presidente, lo hemos visto con Bernie Sanders en 2016 y 2020. Sanders tuvo campañas muy impresionantes pero perdió dos veces. Biden es más o menos aceptable para todos, no es un profesional. Pero la coalición no funciona y en el Senado no hay partido demócrata. Todos hacen lo que quieren. Se ve con el senador Joe Manchin que es demócrata solo porque es de West Virginia. Pero Biden no logró cambiar su opinión en nada. En Argentina se habla de la grieta pero para mí la grieta estadounidense es mucho más profunda y en este momento es absoluta.

¿Cómo juzga el proceso de sindicalización que comenzó en grandes compañías como Amazon, Starbucks o Apple, después de casi medio siglo de pasividad en este aspecto?

Me sorprende mucho, pero también creo que hablamos de obreros que vienen de la clase media pauperizada y ellos están muy militantes. Veremos si este movimiento crece todavía más en las clases populares. En un país normal, los líderes sindicales deberían transformarse en personajes políticos. También el sistema estadounidense en términos de sus instituciones es esclerótico. Un Senado que no es democrático de ninguna manera. Hay más personas en el Bronx que en Alaska y Alaska tiene dos senadores. Es algo del Siglo XVIII obviamente. Fuimos la primera democracia, hoy somos la más antigua y la más esclerótica. La Corte Suprema ahora anuncia que va a cambiar todo con sus poderes arcaicos. 

Hay una ira contra el capitalismo, que es mucho más poderosa en este momento, pero se inicia en la crisis económica de 2008. Para gran parte de la juventud, el anticapitalismo regresó como una posición respetable.

¿Cómo analiza el borrador de la Corte que se difundió y anularía el derecho al aborto a nivel nacional?

Votar tiene sus consecuencias. La persona más culpable para esta decisión es Ruth Bader Ginsburg, que rechazó las sugerencias de Obama de jubilarse y no quería hacerlo. Por eso, tenemos al menos un juez más de la derecha dura nominado por Trump y los abogados derechistas de la Federal Society. ¿Qué va a suceder? Menos confianza en el sistema, más grieta y una América azul y una roja. En términos de las dos cámaras, creo que es casi imposible que los demócratas sean mayoría en la Cámara de Representantes, pero en el Senado no estoy seguro. En este momento en el Senado, ya hay un empate en términos prácticos y es casi imposible avanzar con una ley sin apoyo de algunos republicanos.

El fallo de la Corte contra el aborto legal sacude la campaña y anima a los demócratas a pelear 

A nivel social, ¿qué puede pasar? Incluso, los demócratas piensan que es una oportunidad para pelear las elecciones.

Es una oportunidad para los demócratas. En las elecciones, la clave es el entusiasmo y la decisión de la Corte podría empujar a los demócratas que no quieren tanto a Biden y están pesimistas sobre el futuro del país. Es un contexto posible para una movilización de los demócratas, pero también para la movilización de los republicanos. No quiero hablar como un Trump pero hay que decir que uno que ve solamente CNN o lee solamente New York Times o Washington Post tiene una idea muy curiosa de los Estados Unidos. El público de (el comediante) Joe Rogan es 10 veces más que el del New York Times. Fox tiene más de 3 millones de televidentes, todos miran a Trump y todos tienen más de 60 años. CNBC del otro lado es la misma cosa, más o menos CNN. La juventud está en Tik Tok, en Facebook, en Telegram. No miren a Twitter, Twitter es para los viejos.

¿Qué importancia le asigna a la compra de Twitter por Elon Musk?

Es importante. En este momento, hay una tendencia libertaria creciente adentro de Silicon Valley en términos de los dueños. Los empleados son más o menos todos de centroizquierda o progresistas pero el regreso del movimiento libertario. Hemos tenido en los últimos años movimientos libertarios focalizados por ejemplo en la presentadora Laura Ingraham, pero Musk y Peter Thiel representan algo diferente de Steve Jobs o Bill Gates, ligados a la socialdemocracia. Nuestra oligarquía tiene una izquierda, un centro y una derecha. George Soros es la izquierda de la oligarquía norteamericana, Gates y otros son el centro y Thiel y Musk representan una derecha libertaria. Es un gran cambio en el contexto oligárquico.

 No quiero hablar como un Trump pero hay que decir que uno que ve solamente CNN o lee solamente New York Times o Washington Post tiene una idea muy curiosa de los Estados Unidos. El público de (el comediante) Joe Rogan es 10 veces más que el del New York Times. 

¿Cómo analiza el triunfo de JD Vance en Ohio con el apoyo de Trump?

Trump tiene mucho dinero y mucha influencia en las primarias, pero hay que decir que aquí en las primarias votan solo los militantes. Es más o menos el 20% del electorado. Los que apoyan a Trump son el ala más extrema del partido así que no creo que haya algo demasiado sorprendente en la influencia de Trump. Lo interesante es que Thiel se presenta un poco como Soros, pero del otro lado. Soros ha tratado durante 30 años de influir sobre el control de armas, apoyó a un montón de candidatos izquierdistas, incluso consideró en 2019 que Elizabeth Warren era la más calificada para ser presidente. Thiel hace la misma cosa y para mí la indignación contra Thiel tiene algo de hipócrita. Es decir, no hay problema con el dinero en la política: hay problema con el dinero malo en la política. Para mí, eso no es serio.

Después del apoyo de Trump a Vance, se volcaron los fondos de Thiel en beneficio de Vance.

Si, y Thiel como Soros quiere cambiar la política estadounidense. Tiene una idea bastante milenaria de cómo puede influir en la política. Hay que ver si tiene la paciencia de Soros porque Soros ha sufrido muchas derrotas y ha seguido su trabajo. Es un tipo muy muy serio, muy culto y muy duro. Thiel también va a sufrir derrotas y hay que ver si tiene la paciencia y la madurez de un Soros para continuar.

Guerra de magnates detrás de la interna republicana en Ohio

Hay otros sectores del partido republicano, algunos con mucho poder económico, que compiten contra los candidatos de Trump.

Si, pero en términos políticos los republicanos tienen la virtud de que, después de las primarias, se unifican. En cambio, los demócratas no. Esa es la gran diferencia. Conozco jóvenes que en 2020 votaron a Sanders y trabajaron para su campaña, pero después decidieron no votar a Biden. Por ejemplo, un tipo como Mitch McConnell, el jefe de los republicanos en el Senado, odia a Trump. Las personas que conocen a McConnell dicen que Trump es un cretino y un loco, pero públicamente estuvo con Trump hasta el 6 de enero. Si gana Vance, los sectores del poder económico republicano que lo enfrentaron en las primarias lo van a apoyar y se van a poner de acuerdo. Es lo mismo que pasa con la Corte. Los republicanos entendieron que había que votar a cualquier republicano para que los jueces sean de derecha. Mejor un Trump que un Hillary. Ellos tienen una cierta disciplina, los demócratas en este momento no.

Nuestra oligarquía tiene una izquierda, un centro y una derecha. George Soros es la izquierda de la oligarquía norteamericana, Gates y otros son el centro pero ahora Musk y Peter Thiel representan una derecha libertaria. Es un gran cambio en el contexto oligárquico. 

Como rivales destacados de Trump se menciona a Ron De Santis y Abbott, que tienen un discurso duro contra la inmigración. A su criterio, ¿tienen chances?

Sería un gran error nombrar a Abbott porque el partido republicano ha logrado ganar mucho apoyo en el mundo latino norteamericano, sobre todo en los hombres por razones culturales. La clase obrera latina en Estados Unidos no ve el mundo dividido entre blanco y no blanco. Para ellos, las posiciones culturales del partido republicano están más cerca de sus problemas. La disconformidad y la protesta en América Latina es en muchos países un movimiento hacia la derecha y también en Estados Unidos. Pero un Abbott que quiere deportar a tu abuela no se vota. Sobre De Santis no estoy tan seguro, me parece una persona más profesional. El poder en La Florida es un poder hispano, de derecha obviamente. Empezó con los cubanos pero ahora crece con los venezolanos, los colombianos y los nicaragüenses. Son todas personas que se identifican con la derecha o con el anticomunismo. De Santis conoce perfectamente este mundo, yo podría imaginarlo como candidato pero nominar a Abbott sería un error muy importante y hasta podría darle oxigeno a los demócratas en 2024.

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  • 1
    argentine-tax-payer
    Hace 16 días
    10:11
    Muy buena nota
    Responder