Brasil
7 pasos para construir un candidato
Por Marco Bastos
El equipo que trabajó con Lula en la campaña de 2022 y hoy asesora a Sergio Massa expuso el método brasileño para derrotar a Bolsonaro.

 Las elecciones presidenciales de 2022 en Brasil son un recordatorio para otras elecciones en América Latina de cómo deconstruir a los oponentes.

Deconstruir a un adversario sólo funciona si se habla con los indecisos. Para ello, la campaña digital del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula elaboró el año pasado una guía de siete pasos para quitarle votos a Jair Bolsonaro que hoy están usando como método para la campaña presidencial en Argentina.

Primer paso: "No pierdas el tiempo discutiendo con partidarios convencidos de Bolsonaro". El tiempo y la energía son escasos, el voto de izquierdas ya era para el PT, el bolsonarista convencido ya votaría a Bolsonaro. El votante a convencer era el indeciso.

Segundo paso: "Hablar de los temas que más distancian a la gente de Bolsonaro". Focus groups señalaban que temas económicos (pobreza, inflación, empleo y salarios) y la postura del expresidente (insultos a las mujeres y paseos en jet-ski en plena pandemia...) eran negativas para él. La conversación con los indecisos debe versar sobre estos temas.

Parte de la estrategia de hablar de los temas que importan a los indecisos no consiste en intentar convencerles de que deben afiliarse a un partido de izquierda. Defender a la izquierda era inútil. La atención se centraba en atacar a Bolsonaro y atacar sus puntos débiles a los ojos de los indecisos.

Otra táctica utilizada, todavía en el segundo paso, fue atribuir al otro candidato un defecto que ellos te atribuyen a ti. La derecha pasó años llamando "ex convicto" a Lula. La izquierda empezó a compartir posteos recordando que Bolsonaro ya había sido detenido en los años ochenta, cuando era militar del servicio activo y planeaba hacer explotar bombas en cuarteles del ejército para protestar por sueldos más altos.

Parte de la estrategia de hablar de los temas que importan a los indecisos no consiste en intentar convencerles de que deben afiliarse a un partido de izquierda. Defender a la izquierda era inútil. La atención se centraba en atacar a Bolsonaro y atacar sus puntos débiles a los ojos de los indecisos.

Tercer paso: "Atacarle a él, no a sus partidarios". En la práctica, no funciona insultar a los electores que votaron al otro candidato. El foco del ataque debía estar en Bolsonaro, su familia y las figuras políticas que le rodeaaban, no en el ciudadano de a pie que le defiende. Llamar "fascista" o "tonto" al votante no ganaría a ningún indeciso. Era sólo señalización de virtudes para la burbuja de izquierda.

Lula y las contradicciones del "sur global"

Cuarto paso: "Elige bien tus palabras". No tenía sentido llamar a Bolsonaro "genocida" (por su negación de la pandemia y por pedir a la gente que tomara antiparasitarios en lugar de vacunas) o "miliciano" (por su relación y la de su familia con miembros del crimen organizado de Río). Estos adjetivos ya estaban muy identificados con la izquierda. En el momento en que decías estas palabras, la persona no pensaba en Bolsonaro, sino en la izquierda. Era mucho más efectivo llamar a Bolsonaro "inhumano", "sin preparación", "irresponsable", "ladrón" y "vago" en referencia a los escándalos de corrupción en su gobierno y al hecho de que se haya burlado de la pandemia decenas de veces. La mayoría de la gente no está hiperpolitizada. Los conceptos sofisticados no ayudan en las campañas. Hay que hablar más sencillamente, en su idioma. Ese es el primer paso hacia una conversación.

Quinto paso: "relatar cosas personales". Enviar un audio de whatsapp contando cómo el gobierno de Bolsonaro habia dañado tu vida, o por ejemplo, lo caro que era comprar comida en el mercado. La mayoría de la gente cree más en los relatos personales que en los expertos de los medios o en las estadísticas. Lo que no hay que hacer en este caso es un discurso grandilocuente sobre las miserias del mundo, sino centrar el mensaje en que la comida es cara y que fue culpa de Bolsonaro.

Bolsonaro y Lula en el debate del balotaje de 2022.

Dentro de esta estrategia, puedes enviar órdenes subliminales, disfrazadas de sugerencias. Después de un relato personal de lo mal que estaba la situación en Brasil, podrías sugerir al votante "saca tus propias conclusiones". Esto es mucho más eficaz que un largo y aburrido discurso lleno de sofisticados conceptos de la Facultad de Ciencias Sociales.

Sexto paso: "Ocupar los lugares donde están los indecisos". La burbuja de la izquierda no estaba en Facebook (la mayor red social del país) y tenía dificultades para hablar con familiares y compañeros de trabajo conservadores. Estar presente en los lugares digitales y físicos donde está el votante es necesario para competir por su voto.  

La burbuja de la izquierda no estaba en Facebook (la mayor red social del país) y tenía dificultades para hablar con familiares y compañeros de trabajo conservadores. Estar presente en los lugares digitales y físicos donde está el votante es necesario para competir por su voto.

Séptimo paso: "Utilizar el humor". Las noticias están llenas de malas noticias. Si tu contenido va en esta línea, no convencerá a los indecisos porque parecerás un pesado. Los indecisos no comparten tu odio por el otro candidato, sólo quieren ligereza. Desmoralizar a Bolsonaro significaba hacer que la gente deje de tomarlo en serio y un Presidente necesita ser tomado en serio. El manual también dice que cuanto más joven sea la persona, más consumirá contenidos humorísticos. También hay una advertencia: el humor no tiene que ser sofisticado, sólo tiene que desmoralizar a Bolsonaro y hacer reír a la gente.

No hay una receta lista para todos los casos. Los contextos cambian, pero los siete pasos para deconstruir a Bolsonaro pueden utilizarse contra políticos tanto de derechas como de izquierdas en el continente, y este es el método que el equipo que estuvo bajo el mando de Edinho Silva están trabajando con Massa. De resultar exitoso, con un candidato que puede ser sólido pero es funcionario de una economía en crisis con inflación de tres dígitos, estaríamos frente a un método éxitos y de exportación.

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