
Itamar Ben Gvir, el ministro de Seguridad Nacional y una de las figuras más radicales del gabinete de Benjamin Netanyahu, quedó desdibujado frente a al ataque sin precedentes de Hamas. Su única propuesta en estos dÃas fue armar a los civiles por si se cruzan con alguno de los terroristas infiltrados en territorio israelÃ, mientras el paÃs está en guerra con la organización islamista que controla la Franja de Gaza y el primer ministro intenta formar un gobierno de unidad para articular una respuesta consistente al caos que desató Hamas.
Ben Gvir, que responde a una lÃnea ultranacionalista, anti palestina y supremacista judÃa, se pasó los últimos meses tratando de complicar la situación de los presos palestinos detenidos en las cárceles de Israel, sin advertir que el paÃs estaba a punto de cometer el fallo de inteligencia más grande de su historia. Su inexperiencia y la intransigencia que lo llevó al cargo ya no le sirven ni a Netanyahu ni a los israelÃes, denunció la oposición.
Hamas penetró Israel en una ofensiva sin precedentes y Netanyahu se prepara para la guerra
"Netanyahu sabe que con la composición extrema y disfuncional del actual gabinete es imposible hacer la guerra. En el actual estado de emergencia tengo razones para dejar de lado las diferencias y establecer con él un gobierno de emergencia profesional y limitado", afirmó Yair Lapid, jefe de la oposición.
Ben Gvir siempre fue un socio incómodo para el primer ministro, aunque lo toleró para mantenerse en el poder y, sobre todo, nunca se opuso al apoyo que le ofrece a los colonos israelÃes en la Cisjordania ocupada. El ministro de Seguridad israelà considera que la expansión de los asentamientos sobre territorio palestino es una misión casi personal.
Ben Gvir sabÃa que jugaba con fuego y esperaba una escalada en Cisjordania, pero nunca vio venir el asalto que protagonizó Hamas desde la Franja de Gaza. Y ese quizás sea el mayor error polÃtico de su hasta ahora breve experiencia de gobierno.
Su delicada situación actual contrasta con la de finales de diciembre, cuando asumió el cargo con aires de triunfalismo y poderes ampliados. Ben Gvir se hizo con la PolicÃa de Fronteras de Cisjordania, un cuerpo destinado, fundamentalmente, a controlar los alzamientos palestinos en los territorios ocupados. Prohibió las banderas palestinas en los espacios públicos dentro de Israel, puso a todos los agentes a disposición para controlar de cerca las protestas masivas contra Netanyahu en Tel Aviv, y jugó con la idea de postergar las visitas familiares a los presos palestinos en las cárceles israelÃes.
La aparente moderación del ministro durante la campaña de octubre de 2022 era un giro táctico para no espantar a potenciales votantes desencantados con la derecha clásica de Netanyahu. En ese momento le pidió a sus seguidores que cambiaran el cantico de "muerte a los árabes" por "muerte a los terroristas".
Algunos lo señalan como el sÃntoma de la radicalización polÃtica en Israel, aunque parece más bien el artÃfice de la deriva que lidera Netanyahu. Su partido, Poder JudÃo, Otzma Yehudit, es heredero de Kach, la formación creada por el ya fallecido rabino estadounidense Meir Kahane, vetada por la ley israelà por incitar al odio contra los palestinos.
Ben Gvir fue presidente de las juventudes de Kach y luego fue arrestado decenas de veces por causar disturbios. Incluso llegó a amenazar de muerte al entonces primer ministro Isaac Rabin poco antes de su asesinato en 1995. Era tal el comportamiento del ahora ministro que las autoridades le prohibieron hacer el servicio militar obligatorio, todo un rito en la vida en cualquier ciudadano israelÃ. Ben Gvir no cuenta hoy con el más mÃnimo entrenamiento militar, que para cualquier israelà implica convertirse en una especie de paria.
De hecho, el actual ministro hizo una huelga de hambre para que el Ejército lo aceptara, sin suerte. Su pasado kahananista no lo ayudaba, como tampoco su militancia contra los Acuerdos de Oslo que promovÃa Rabin junto a Yasser Arafat, para encontrar una solución pacÃfica al conflicto palestino-israelÃ.
Luego de ser rechazado por el Ejército, el ahora ministro estudió derecho y se concentró en defender a ciudadanos que promovÃan la segregación entre judÃos y árabes y a los colonos que avanzaban en territorio palestino. De esta manera, el ministro de Seguridad fue pavimentando el camino para su regreso a la polÃtica, alentado por Netanyahu, que necesitaba de sus votos para formar gobierno.
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