Elecciones 2023
Cuatro preguntas para el no-peronismo
Por Hernán Madera
Detrás de la pantalla de consensos, en la oposición se atrincheran contradicciones de décadas.

 Ya sabemos que a la oposición la une su anticristinismo y, sobre todo, su cada vez más probable regreso al poder con su correspondiente reparto de cajas y cargos. El problema es que, a medida nos acercamos a 2023, en Juntos no dan señales de tener acuerdos sobre temas clave. Pongamos la lupa sobre cuatro de ellos.

¿Qué van a hacer con las retenciones?

Ya sea con el IAPI de Juan Perón, con el 1 a 1 de Carlos Menem o con las retenciones duhaldistas, el peronismo tiene claro que el sector agroexportador debe subsidiar las importaciones, es decir, a los sectores urbanos y a la industria. En cambio, otra vez el no-peronismo promete bajarlas o eliminarlas. Si el campo ve un kirchnerismo débil en 2024, presionará más para que los hoy opositores cumplan esa promesa. El impacto en la recaudación y en los precios de los alimentos sería inmediato.

Este problema lo tuvieron Krieger Vasena, Martínez de Hoz y, crucialmente, Sourrouille, que le endilgó el fracaso del Plan Primavera de 1988 a no poder subir las retenciones. Lo que vino después es por todos conocido.

¿Quién es el jefe?

Horacio Rodríguez Larreta sigue repitiendo que "Macri se va a bajar solo", o sea, que él no necesita "matar al padre". De este modo, el Jefe de Gobierno estaría reescribiendo el manual milenario de la política. La creencia detrás de este proceder es que el ex presidente va a mirar los focus group, las encuestas que paga el gobierno porteño y se va a dar cuenta de que no llega.

Es inverosímil que Mauricio Macri -quien se enfrentó a situaciones como a un padre ninguneador y a secuestradores que lo encerraron en una caja por semanas- se amedrente por los focus group. Y, si lo hace, lo intercambiará por ubicar a los suyos como candidatos a gobernar la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Eso, seguido de un renunciamiento histórico y bien histriónico, como el de Alfonsín en febrero de 1999, quien terminó haciendo con De La Rúa lo que Cristina está haciendo ahora con Alberto.

¿Qué van a privatizar?

La cuestión no es tanto los activos del Estado que dan pérdida de forma crónica, como Aerolíneas, sino los que dan ganancia. Centrales eléctricas, acciones de la Anses, inmuebles públicos en los barrios más caros del país. Esas fueron las privatizaciones durante la gestión PRO. Probablemente tengan en la mira a la Torre YPF, a la Hidrovía, a Campo de Mayo, al Cenard en el norte de la Capital. Sin mencionar nuevamente los bienes de ANSES.

Las acusaciones de corrupción no tardarán en llegar.

A diferencia de los cinco presidentes radicales que tuvimos, Mauricio Macri tuvo que dar explicaciones por negocios millonarios como AUSOL, MacAir, deuda del Correo, venta de la participación estatal en Petrobrás.

Es decir, los presidentes no-peronistas ya no tienen la honestidad personal como parte de su currículum. Ese es un cambio tectónico en nuestra política y, lastimosamente, negativo.

¿Van a dolarizar?

Lo que es explícito en Javier Milei, implícito en Patricia Bullrich, y una cerrada negativa en Facundo Manes, es un océano de silencio en todo el resto. Y es un océano de silencio porque el desafío libertario es, sobre todas las cosas, electoral. Milei no deja de triplicarle la apuesta a lo que algunos politólogos denominan (sin miedo a la cursilería) como "bicoalicianismo estable ejemplo de la región".

El único proyecto dolarizador realmente aplicable hoy, sin billetes verdes en el Banco Central, es el de quién fue el cerebro de la convertibilidad en 1991, el abogado Horacio Liendo: legalizar el dólar para cualquier transacción o contrato.

Los liberales clásicos ningunean cualquier plan dolarizador, pero el diputado Milei probablemente los invitará, con su estilo poco amable, a bajarse del pedestal y pegarse una vuelta por la góndola de la carne.

Conclusión

El no-peronismo intentará, una vez más, gobernar una sociedad que no construyó. Una sociedad que nació en 1945 y que, cuando ya agonizaba, fue resucitada a partir de 2003. Su síntesis y legado es más empleo público y menos empleo privado, jubilaciones sin aportes, energía regalada y un cepo que nos estancó. En otras palabras, un enorme desafío para el no-peronismo que vuelve y que ya no contará con el bestial endeudamiento que se le concedió al primer presidente PRO.

Es importante en la oposición respondan a estas y a otras preguntas. Si no, el "bicoalicianismo estable envidia de la región" seguirá de observador pasivo del ascenso, por ahora sin techo, del ex arquero de Chacarita. 

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  • 2
    observador
    21/05/22
    09:12
    Excelente nota.
    Responder
  • 1
    coya
    19/05/22
    23:37
    Hay cuestiones mucho mas importantes que resolver que esas estimado. Te dejo cuatro asi como las de la nota.
    Como desarrollamos Vaca Muerta, volvemos al plan Houston para relanzar la matriz gasifera que legó Alfonsin?
    Como se normaliza la bomba cambiaria que esta dejando este gobierno y que va a licuar todo posible crecimiento cuando el pulmotor no de mas?
    Como aumentamos las exportaciones y bajamos impuestos distorsivos a la vez?
    No se capaz vos estas mirando mucho caba, pero hay un pais mas alla de la General Paz, que tiene todo para desarrollarse en un pais que sea federal algua vez en serio, ese es el verdadero hecho maldito del pais burgues.
    Saludos.
    Responder