Ultrederecha
¿Por qué Vox se desinfla y no sale de su estado de shock tras el traspié en Andalucía?
Vox camina por primera vez con viento en contra desde su consolidación política. Cae en todas las encuestas y no logra recuperar la iniciativa. Una explicación: el "jaque mate" del PP al cambiar a Casado por Feijóo.

El 12 de junio, en la recta final de la campaña en Andalucía, Santiago Abascal hizo subir al escenario a Georgia Meloni para que Macarena Olona, su candidata regional, sumase un "apoyo internacional". Menos de dos meses después de aquel mitin, los destinos de ambos líderes se bifurcaron por completo. Mientras la ultraderechista italiana está a un paso de convertirse en la próxima primera ministra de Italia (es la favorita para las elecciones del 25 de septiembre), el presidente de Vox atraviesa su peor momento político desde la fundación de su partido. 

La extrema derecha española se hunde en todas las encuestas. Según el último barómetro del CIS (julio), Vox tiene hoy la peor intención de voto desde septiembre de 2017, con un retroceso mensual de 4,5 puntos. Tan pronunciado es su "pinchazo" que, según esta medición, quedaría en cuarto lugar -debajo de Unidas Podemos- de celebrarse en estos momentos unos comicios generales.

Las señales internas que entrega la formación ultra confirman cierta descolocación por una pérdida de apoyos que no estaba en los planes. A la repentina y desconcertante renuncia de Olona (señalada como la "madre" de la derrota en Andalucía) se le suma la "desaparición" de Abascal. Su última aparición pública fue hace cuatro semanas en el debate del estado de la nación. Su habitual reflexión de fin de curso en la sede del partido se transformó este año en un apático mensaje grabado y difundido a través de las redes sociales. 

¿Cómo se explica este hundimiento? ¿Es coyuntural o es un punto de inflexión de cara a las generales del año que viene? ¿Se debe a errores propios o la nuevas correlaciones de fuerza del tablero político? LPO consultó a dos de las fuentes que más conocen sus entrañas para intentar despejar estos interrogantes: el periodista Miguel González, autor del libro "Vox S.A. El negocio del patriotismo español" -la investigación más documentada y rigurosa sobre este fenómeno político- y el investigador Xavier Rius Sant, autor de "Els ultres son aquí', una genealogía de la extrema derecha española y catalana. 

Los dos coinciden en el "efecto Feijóo" como la principal razón para entender el "estado de confusión de Vox". "La ola Feijóo se está llevando por delante a Vox. El cambio de liderazgo de la derecha es clave para entender este pinchazo de la formación de Abascal. Feijóo por Casado es letal para Vox. De un candidato que restaba votos a un candidato que muerde muchos votos, del centro y de la ultraderecha", analiza González. 

La salida de Olona marca la nueva estrategia de Vox para 2023

"La gente vota a caballos ganadores o a caballos nuevos divertidos. Vox era esto segundo frente a un PP de Casado que era un caballo perdedor. Con Feijóo el PP toma una imagen de partido ganador y muchos votantes vuelven al PP. Feijóo, más allá de las consideraciones políticas que puede tener cada uno, es un líder que uno puede ver como líder de Moncloa. A Casado nadie lo veía ocupando la jefatura de un gobierno", agrega en la misma línea Rius Sant.

Alberto Nuñez Feijóo, presidente del PP.

Así como la ultraderecha irrumpió en medio de una escisión del PP (cuando el Gobierno de Mariano Rajoy no logra revertir la ley del aborto y el matrimonio homosexual), se tambalea por la fortaleza de Génova con el entierro de Casado y la pujante conducción del líder gallego, razona este investigador. 

Si la "tibieza" de Rajoy generó en su momento una migración de votos del PP a Vox, la "credibilidad y empatía" de Feijóo ha generado que muchos de esos apoyos regresasen a las filas de los populares. 

La ola Feijóo se está llevando por delante a Vox. El cambio de liderazgo de la derecha es clave para entender este pinchazo de la formación de Abascal. Feijóo por Casado es un jaque mate para Vox. De un candidato que restaba votos a un candidato que muerde muchos votos, del centro y de la ultraderecha

"Cómo el PP es el caballo ganador, el voto prestado que capitalizó Abascal ha vuelto a Feijóo. Hasta esta fortaleza del PP, el votante de Vox sentía que no tira su voto, que apoyaba a un partido útil para el objetivo máximo de sacar a los socialistas del poder. Cuando Abascal amenaza en Andalucía con no investir a Moreno en caso de faltarle un solo escaño, muchos votantes empiezan a sentir que ese voto ya no es tan útil. La mayoría absoluta del PP lo confirma", subraya.

Para González, Vox no sabe cómo salir de su "estado de shock". "No se esperaban lo de Andalucía. Están como aturdidos y en un proceso de digestión lenta. Es nuevo lo de caminar con viento en contra. No saben cómo recuperar la iniciativa", asegura. 

Vox se hunde: cae 4,5 puntos en intención de voto y queda cuarto debajo de Podemos

La señal más clara de ese aturdimiento es la "desaparición" de Abascal. "En este tiempo dio una sola entrevista y tuvo una única aparición pública durante el debate del estado de la nación. Lo paradójico es que tuvo la posibilidad de lucirse al no estar Feijóo, pero su intervención fue muy floja. Le tendió la mano a Feijóo para caminar juntos en un momento de fortaleza del PP que, más que nunca, siente que no lo necesita", puntualiza este histórico cronista de El País.

Su colega catalán agrega que este hundimiento de la ultraderecha pone de relieve que Abascal es el "líder inmerecido" de Vox, el líder "que no se lo curra": "Quien sacó a Vox de la irrelevancia fue Ortega Smith ejerciendo la acusación popular durante el procés. La ambición de Abascal era la de tener un buen sueldo, no mucho más. Por el momento no está reaccionando al golpe en Andalucía".

La gente vota a caballos ganadores o a caballos nuevos divertidos. Vox era esto segundo frente a un PP de Casado que era un caballo perdedor. Con Feijóo el PP toma una imagen de partido ganador y muchos votantes vuelven al PP

Para estos dos autores, la renuncia de Olona (comunicó su dimisión alegando problemas de salud) explica el delicado presente de Vox, pero también una lógica más estructural, una forma de entender el poder ante la adversidad. 


González sostiene que la renuncia a su escaño se explica por su salud ("no hay motivos para no creerle") y por el "contexto".  "Quedó sola, aislada y en medio de los reproches internos por la mala campaña. Nunca participó del núcleo decisorio, del grupo que se junta todos los lunes y toma las determinaciones. Ella lo sabe y se lo han hecho saber", asegura.

"Vox no cree en la democracia"

Esta incomodad personal agiganta "el tema familiar", tabú durante la campaña. Su pareja (guardia civil) e hijo viven en Madrid. Su escaño en Andalucía iba a significar un distanciamiento. Según algunas versiones, pidió volver a Madrid, pero Abascal le negó el regreso a modo de castigo. "Esto también ha influido. La distancia era sacrificio grande para tanto reproches e incomodidad", dice González. 

La noche de las elecciones en Andalucía. Una de las últimas fotos de Abascal con Olona. 

Rius Sant sostiene que "Vox tiene la virtud de expulsar a la gente de mala manera". En su opinión, a Olona la han humillado. "Olona claramente fracasa. Si estaba deprimida, si tenia problemas de espalda, no lo sabemos. Lo que es seguro es que iba a ser humillada. Asume sola y perdida en un parlamento en el que no conoce a nadie y en el que no logra poner a su mano derecha (Jacobo Robatto) como enlace con Madrid", señala. Y sentencia: "El caso Olona desnuda que en Vox no hay lugar para los fracasados ni hay democracia interna".

González no cree que Vox pueda "aferrarse al escenario internacional" en esta crisis global para levantarse del pozo. "Hay elecciones en Italia, luego en Brasil y más tarde en Estados Unidos. "Ni Meloni, ni Bolsonaro, ni Trump arrastran votos en España. Vox tiene que recuperar sus votos en el terreno nacional" 

La incógnita, agrega, es saber si su salida va a "pasarle factura" a Abascal: "Hasta ahora los problemas internos pasaron siempre desapercibidos. Un ejemplo: en 2019, la diputada por Baleares, Malena Contestí, renunció denunciando al partido por "extremista" y "antisistema". No pasó nada. Hay que ver ahora si lo de Olona genera algún impacto en los niveles de adhesión. La sensación es que sí". 

Abascal con Meloni.

Ambos analistas relativizan la incipiente mala gestión en Castilla y León -primer Ejecutivo que integra Vox- en este pinchazo. En las últimas semanas, por ejemplo, el vicepresidente de la Junta, Juan García-Gallardo, recibió muchas críticas por la gestión de los incendios forestales que se propagaron por esta región. 

"Meloni es exactamente lo que quiere ser Abascal"

"Llevan poco de gestión y no hubo ningún escándalo con trascendencia nacional para que esto pueda influir", desliza González. "El desastre o el éxito se lo va a llevar el PP, la primera fuerza. Ciudadanos no tuvo malas gestiones a nivel autonómico y no le sirvió de nada", convalida Rius Sant.

El periodista de El País tampoco cree que Vox pueda "aferrarse al escenario internacional" para levantarse del pozo. "Hay elecciones en Italia, luego en Brasil y más tarde en Estados Unidos. "Ni Meloni, ni Bolsonaro, ni Trump arrastran votos en España. Vox tiene que recuperar sus votos en el terreno nacional", aclara.

Una clave del "repunte" de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2023, el prólogo de las generales, es que Vox comprenda que "ya no gana con el discurso de Madrid". 

Aunque Feijóo siga creciendo y Vox siga en baja, es casi seguro que en las elecciones generales el PP va a necesitar apoyos parlamentarios para una hipotética investidura. Esto quiere decir que unos 30 escaños, por marcar un posible descenso, pueden ser más decisivos e importantes que los 52 actuales

"Me parece que con lo de Andalucía se han dando cuenta de que tienen que hablar de la depuradora, de la piscina o de la recogida de la basura, de los temas locales que preocupan a la gente. Recuerdo que, en su día, cuando lanzaron las "100 medidas de Vox", muchos votantes se quejaban de que no había propuestas concretas en los actos. Repartían pulseras y banderines, pero ningún folleto con las propuestas. Esto mismo pasó en Andalucía con un programa de dos folios", explica Rius Sant.

Eso sí: el autor catalán pide cautela a la hora de analizar este frenazo de la ultraderecha. "Aunque Feijóo siga creciendo y Vox siga en baja, es casi seguro que en las elecciones generales el PP va a necesitar apoyos parlamentarios para una hipotética investidura. Esto quiere decir que unos 30 escaños, por marcar un posible descenso, pueden ser más decisivos e importantes que los 52 actuales".

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  • 1
    argentine-tax-payer
    Hace 6 días
    11:12
    Bueno no es de extrañar, históricamente los tanos siempre fueron más piolas que los gallegos muy duros de entendederas.
    Responder