A diferencia de algunas figuras del oficialismo que salieron a responderle a Lula da Silva por sus desafortunados dichos sobre la guerra de la Triple Alianza, la línea consensuada en el Consejo de Defensa Nacional (Codena) pasa por poner "paños fríos" y desescalar la tensión diplomática con Brasil. "Sin agachar la cabeza, más adelante se sabrá cómo cobrarles la factura", resumió un integrante del órgano que habló con LPO.
En el Gobierno tampoco quieren agitar las aguas por el ya clásico operativo Ágatha que las Fuerzas Armadas de Brasil pusieron en marcha esta semana mediante un importante despliegue de efectivos y equipamiento militar en la frontera con Paraguay. Las acciones de Brasil apuntan a contener el avance del narco, el tráfico de armas, el contrabando y otros delitos de las organizaciones criminales transnacionales.
Las operaciones abarcan la franja fronteriza que va desde Salto del Guairá, en Canindeyú, hasta Presidente Franco, en Alto Paraná. En el Gobierno insisten en que la cooperación bilateral en materia de seguridad continuará con normalidad y que no existe ningún tipo de freno a los trabajos conjuntos entre ambos gobiernos.
Lo cierto es que la movilización de los militares brasileños, algo que ocurre desde 2011, adquirió un matiz diferente este año por las declaraciones de Lula, que no pocos en el oficialismo y la oposición consideran una provocación del líder del PT.
Para el gabinete de seguridad y el estamento militar que aconseja a Santiago Peña, la decisión de guardar silencio no responde a una actitud de sumisión frente al exabrupto de Lula, sino a la necesidad de administrar los tiempos políticos hasta responder en el momento oportuno.
El objetivo es evitar una escalada diplomática que termine perjudicando a Paraguay en negociaciones sensibles como la redefinición del Anexo C del Tratado de Itaipú, las cuotas de exportación a Europa dentro del Mercosur y la agenda común en el combate al crimen organizado a uno y otro lado de la frontera.
"No es agachar la cabeza, sino saber actuar y no salir a gritar para agudizar la situación. Todos salieron a responderle a Lula porque fueron muy inoportunas sus expresiones contra Paraguay. Pero no sabemos qué le pasó por la cabeza o si estaba en sus cabales para decir esas cosas. Necesitamos desescalar la tensión", aseguró a este medio un alto mando del Consejo de Defensa Nacional.
En el Ejecutivo sostienen que la relación con Brasil es tan estratégica como delicada y que las expresiones de Lula generaron mayor impacto del lado brasileño que en Paraguay, ya que el mandatario aspira a un cuarto mandato.
"Tenemos muchísimos trabajos de seguridad con Brasil. Ninguno tuvo un freno y el operativo Ágatha no será la excepción", explicó un funcionario del área de seguridad que suele circular por Mburuvicha Róga.
Las reacciones políticas estuvieron encabezadas por el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, quien acusó al líder brasileño de abordar con ligereza uno de los episodios más dolorosos de la historia paraguaya.
Sin mencionar a Lula, Alliana le pide a Brasil que devuelva los trofeos de guerra
Basilio "Bachi" Núñez y Pedro Alliana se sumaron más tarde. El Congreso aprobó dos declaraciones -una por cada cámara- que rechazan los dichos de Lula y el vicepresidente usó su mensaje para exigirle a Brasil la devolución de los trofeos de guerra.
Mientras tanto, sobre la frontera, Brasil despliega drones de alta autonomía, patrulleras blindadas para la vigilancia fluvial y efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. Las acciones están orientadas a desarticular las rutas del narco y la evasión a gran escala en coordinación con las fuerzas de seguridad paraguayas, en un esquema de cooperación que, pese al ruido político en Asunción, continúa sin alteraciones.
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