El director paraguayo de Itaipú, Justo ZacarÃas Irún, reconoció este miércoles que la renegociación del Anexo C de la binacional está supeditada al clima electoral en Brasil. Es que Lula da Silva busca garantizar su cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario ultraderechista, y necesita ganarse el favor de los votantes.
Según Folha de S. Paulo, en el gobierno de Lula están preocupados por el impacto que puede tener en los hogares el costo al alza de la generación de energÃa, por lo que sus asesores técnicos evalúan reforzar el llamado "bono Itaipú, una especie de "vuelto" o saldo positivo que queda en la cuenta de comercialización de la energÃa de la hidroeléctrica.
En 2024, este saldo permitió devolver casi 937 millones de reales (cerca de 190 millones de dólares) a los hogares de bajo consumo. El subsidio se traduce en un descuento automático en la factura de luz y depende de cómo Brasil gestiona su cuota de energÃa en Itaipú. Actualmente, Brasil paga una tarifa de USD 17,66, aunque el costo real fijado con Paraguay es de USD 19,28. Esa diferencia se cubre con aportes de la propia binacional.
Peña y Lula retomaron la negociación por Itaipú, pero sin declaración conjunta tras la bilateral
Para el lÃder del Partido de los Trabajadores, el precio de la luz no es solo una variable económica, sino una cuestión electoral. La posible activación de las "banderas tarifarias" -los cargos extra cuando la generación es cara- a las puertas de la campaña encendió las alarmas en el Planalto.
Lula necesita que la energÃa de la binacional sea lo más barata posible para evitar reajustes de las distribuidoras y para seguir financiando mecanismos como el "bono Itaipú", que alivia directamente el bolsillo de casi la totalidad de los hogares en Brasil (con descuentos de hasta 16 reales por factura).
Pero los cálculos de Lula chocan que los intereses de Paraguay. El presidente Santiago Peña quiere cerrar la negociación por el Anexo C, que regula el funcionamiento de la hidroeléctrica, antes de fin de año. Y sobre todo busca consensuar una tarifa más alta y una mayor libertad para vender su excedente a precios de mercado.
Para Paraguay, que también enfrenta un año electoral, Itaipú es una fuente de ingresos directos al Tesoro que le habilita más recursos para obras y gastos sociales. Sin embargo, si Brasil cede y acepta un incremento de la tarifa a partir de 2027, Lula pierde margen de maniobra para bajar el costo interno en Brasil o para generar ese excedente que nutre los bonos de descuento.
El mayor obstáculo para Lula es la unificación de tarifas. Brasil apuesto por bajar el precio de los actuales USD 16,71 (la tarifa final al consumidor) o bien mantener los USD 17,66 (tarifa de transferencia, es decir, lo que realmente se cobra gracias a subsidios de Itaipú), pero Peña mira con desconfianza cualquier rebaja que reduzca el margen de ganancias de Paraguay.
El gobierno brasileño intenta posponer ajustes tarifarios mientras espera que la negociación con Paraguay le dé el oxÃgeno necesario para anunciar una tarifa a la baja. Lula, cuya reelección no está asegurada a cinco meses de los comicios, se aferra al "bono Itaipú" para mitigar el impacto de las sequÃas y el costo de las térmicas, pero Paraguay necesita una tarifa alta para financiar su presupuesto e insiste en cerrar las negociaciones.
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