Petróleo
El temor a perder el quórum llevó a Cristina a ceder ante los gobernadores petroleros
Las empresas provinciales podrán asociarse con inversoras. La tensión con Galuccio.

Como pocas veces, Cristina Kirchner retrocedió en una negociación. Luego de ver el abismo cedió ante las provincias petroleras y aceptó una ley de hidrocarburos más light que la redactada en un comienzo por Miguel Galuccio, quien no pudo impedir que las empresas provinciales sigan asociándose a las inversiones externas en el sector, con el sistema conocido como carry (acarreo), que ahora fue disimulado para que la derrota de la Casa Rosada no sea tan estridente.

Fue un desenlace anticipado semanas atrás por LPO, cuando advirtió que el Gobierno y Galuccio ya estaban viendo la manera de disfrazar la continuidad del "acarreo" que había sido planteado por Galuccio -con muy poca cintura- como un break deal. 

El retroceso del Gobierno se ve claramente en el artículo 91bis del nuevo proyecto de ley de hidrocarburos acordado ayer que habilita a las “entidades y empresas provinciales con participación estatal” a realizar “esquemas asociativos” en los cuales “la participación durante la parte de desarrollo será proporcional a las inversiones comprometidas y que efectivamente sean realizadas por ellas”. Eso es el carry disfrazado.

Es decir, las empresas de los gobernadores podrán asociarse sin costo durante el plan piloto y la parte de exploración, pero luego si el proyecto prospera pondrán dinero para seguir, cuando ya el retorno de esa inversión esté asegurado.

“No vamos a tener riesgo minero. Invertiremos, pero cuando haya certezas. Es un carryn sui generis pero carry al fin”, festejaban esta noche cerca del gobernador neuquino Jorge Sapag, quien más resistió la embestida de Galuccio contra las compañías provinciales y soportó sin despeinarse que le filtraran por los medios sus supuestos testaferros, como reveló en su momento este medio.

Una medicina similar dedicó Cristina al gobernador de Chubut, Martín Buzzi, luego que ordenara a la AFIP denunciarlo por poseer una cuenta no declarada en un paraíso fiscal del Caribe. 

Pero ninguno de esos fuegos de artificio lograron doblegar a los gobernadores que contracara con una carta maestra: La posibilidad de dejar al Gobierno sin quórum en la Cámara de Diputados.

Fue el secretario General de la Presidencia y también neuquino, Oscar Parrilli, el encargado de explicarle a Cristina que sus ansias de venganza ante la sublevación de los gobernadores era un lujo que el Gobierno no estaba en condiciones de otorgarse. "Nos vamos a quedar sin ley de hidrocarburos, sin quórum y sin ley de abastecimiento", le explicó el funcionario.

El quórum

Fuentes del Congreso confesaron a LPO que en el momento más álgido de la pelea, que fue cuando Cristina dejó a las cuatro provincias rebeldes fuera de la refinanciación de deudas provinciales, los números en la Cámara baja estaban complicados.

En estas dos semanas pudo verse: sin los 3 neuquinos (los 2 que responden a Guillermo Pereyra sólo venían dando quórum) , los 2 rionegrinos cercanos al gobernador y los 2 chubutenses, no hubiera llegado a la mayoría para sancionar el nuevo canje de deuda y la ley de abastecimiento.

Ya la ayuda de la senadora Lucia Crexller fue clave para que Amado Boudou volviera a presidir una sesión. Ese día Miguel Pichetto tenía dos ausentes y necesitó a la neuquina.

Parrilli intervino entonces y le abrió los ojos a la Presidenta que acaso mal asesorada se había sumergido en el callejón sin salida que le planteaba la estrategia de todo o nada que hasta ese momento defendía Galuccio.

Su coterráneo Jorge Sapag había logrado sumar a la resistencia a Martín Buzzi (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro) y a Francisco “Paco” Pérez (Mendoza).

La estrategia de los gobernadores era esperar la sanción de la ley e ir a la Corte Suprema si era sancionada y el Gobierno intentaba aplicarla sin pasar por las Legislaturas provinciales que manejaban y que debían refrendarla. 

Tanta fue la desesperación que se vivió en esas horas en la Casa Rosada, que Parrilli apeló a todas sus armas, como pedirle a Leopoldo Moreau que aportara su diputado Leopoldo Santín para aprobar la ley de abastecimiento.

Y Scioli aceleró su alianza con Omar Plaini y su aporte para consolidar a Ramona Puchett, mujer del piquetero Eduardo Castells,  como aliada.

Pero el éxito de Parrilli es que la sangre no llegó al río: la ley se sancionará sin problemas y Cristina podrá cerrar su agenda parlamentaria.

“El problema es que Galuccio convenció a Cristina que con esta ley podían llegar muchos dólares por inversiones. Cuando en realidad Chevrón vino acá bajo un sistema de carryn”, repetían cerca de Sapag en el momento más duro de las negociaciones. Finalmente lograron imponer su posición.

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QUE FOTO !!!! EL EQUIPO DE EMPLEADOS DEL MES DE LAS PETROLERAS Y LAS MINERAS, ENTREGADORES DE LOS RECURSOS NATURALES Y CONTAMINADORES, GRANDES GENERADORES DE BUSINESS A ESPALDAS DEL ELECTORADO QUE LOS VOTO.......LO UNICO QUE LE PREOCUPA A LA SRA ES EL QUORUM EN DIPUTADOS Y SENADORES PARA MANTENER LA ESCRIBANIA EN FUNCIONAMIENTO....DSPS BUSCAN FUEROS PARLAMENTARIOS Y TERMINAN DE CONVERTIR LA ESCRIBANIA EN EL AGUANTADERO NACIONAL......QUE PAIS GENEROSO !!!