La rebaja en la nota de la deuda soberana, el pasado jueves, por parte de la calificadora HR Ratings generó malestar en la Secretaría de Hacienda, así como en el entorno presidencial, donde se calculaba que no habría revisiones en la nota mexicana en lo que quedaba del año.
El Gobierno venía de dos semanas de reuniones con empresarios y anuncios de potenciales inversiones cuando HR Raitings, una calificadora mexicana, pero de enorme predicamento en los mercados regionales, advirtió que el rumbo de las finanzas públicas no es el adecuado.
"Existe un deterioro en los principales balances de las finanzas públicas", dice el comunicado de la calificadora. También precisó "una revisión a la baja de la trayectoria de crecimiento económico". Ubica el PIB en 1.5% anual para los próximos años cuando el país requiere de crecer al 2.5%.
Durante ayer viernes y hoy sábado tuvieron lugar una serie de intercambios en la cúpula sobre cuáles serían los ajustes pertinentes en el esquema económico. El resultado fue el recurrente: redefinir el respaldo financiero a Pemex y atenuar los peores efectos de la reforma judicial de Andrés Manuel López Obrador.
Desde ya, en el sindicato de la petrolera conocen el primer punto y por eso, esta semana, ya advirtieron con movilizaciones, igual que los trabajadores del IMSS o el magisterio.
El crecimiento se está convirtiendo en una urgencia para el Gobierno que necesita mitigar las fuertes presiones de gasto por transferencias, subsidios, servicios personales y otros rubros.
En Hacienda reiteran que será imposible crecer al 2.5% con la incertidumbre que generaría el arribo de Lenia Batres a la presidencia de la Suprema Corte el año próximo. La definición de ese cargo le tocará al oficialismo en San Lázaro.
El gran inconveniente, según entienden en el empresariado, no está en las generalidades ideológicas de la ministra, sino, en un problema concreto: Batres está empeñada en revisar asuntos ya juzgados y eso fulmina las posibilidades de inversión que deberían detonar el crecimiento.
En Hacienda preocupa que en Palacio Nacional no quieran correr el riesgo de chocar con los Batres y que ese temor conduzca al arribo de Lenia a la presidencia del máximo tribunal.
"Tenemos que confiar, hace unas semanas pensábamos que la presidenta, para no pelearse con Adán Augusto, iba a dejar que Andrea Chávez fuera la candidata en Chihuahua", señalan cerca de Edgar Amador.
Será precisa una operación política de alto nivel: Batres, además de su aspiración judicial, alienta a su hermano Martí para que organice un War Room de cara al 2030.
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