La ministra Yasmín Esquivel ya tendría acuerdo con un grupo de ministros que, en caso de aplicar una votación para definir la presidencial del máximo tribunal en 2027, le darían su voto como sucesora de Hugo Aguilar.
El futuro de la Corte está en el aire porque existe una incompatibilidad sobre la próxima presidencia del tribunal, un entuerto que deberá resolver el Congreso.
Las dos posturas para dirimir: o bien se aplica la norma que establece que la próxima presidencia es para la ministra Lenia Batres, la segunda más votada después de Aguilar o se establece que el pleno de ministros define la presidencia. En ese plano aparecen dos artículos probables: uno que habla de una presidencia por dos años y otro de cuatro.
En este último escenario es donde opera Esquivel, que impulsa un cabildeo con empresarios, juristas, legisladores y medios de comunicación. El mensaje se reitera: Batres sumirá al país en la inestabilidad jurídica y su presidencia sería un atajo directo a la estabilidad.
Es entendible: Batres tiene una posición muy compleja respecto a los criterios de sobre los asuntos que ya fueron juzgados.
Esquivel, en tanto, ya tiene acuerdo con los ministros Loretta Ortíz, Arístides Guerrero, Giovanni Figueroa y María Estela Ríos. En caso de una votación interna, sería una candidata ineludible frente a Lenia.
Por su parte, el actual presidente de la Corte, el ministro Aguilar permanece en una posición de neutralidad.
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