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El secreto de Tucker Carlson, el periodista más poderoso de Estados Unidos
Capaz de unir a los opuestos en su contra, lo siguen millones de personas. Cómo un agente provocador se convirtió en el gran fenómeno ideológico norteamericano.

Tucker Carlson es probablemente el periodista más conocido de Estados Unidos. Es  también un provocador, una figura pública, por momentos una suerte de intelectual, un aficionado de la pesca y el sauna, un comentador espiritual y religioso, y una figura profundamente polarizadora: desde la extrema derecha hasta la izquierda, es muy posible todos tengan una opinión sobre Tucker. Hoy, con su habitual sonrisa campechana y sus camisas de papá de Golf, Tucker Carlson se encuentra en suelo argentino, recién arribado para entrevistar al candidato a presidente - y nueva figurita de la alt right en internet, haciendo eco incluso en Estados Unidos - Javier Milei. ¿Por qué una figura contemporánea del tamaño de Tucker, entonces, se interesaría por un candidato presidencial cuyas ideas, ornamentadas y adiposas, apenas llegan a la altura de un estudiante de primer año en economía? ¿Qué le podría interesar a Carlson de aquello que Milei intenta representar?

Durante los últimos años, Carlson fue la figura central de Fox News, el canal de noticias republicano que, alrededor del ascenso de Trump, se volvió también un paladín en la batalla cultural y política por el sentido común que se delibera en Estados Unidos actualmente. En cualquier ciudad en un estado demócrata prevalece un odio abrumador por Tucker Carlson y todo lo que representa. Para el burgués biempensante común, no es más que una suerte de neonazi conspirativo, un agente del caos que replica y hace eco a los peores rincones de internet. Es vilificado casi como si fuera un agente de Trump y, dado su repudio por la guerra de Ucrania, a veces se lo acusa de ser también un agente del Kremlin

Sin embargo, lo que muchas de estas opiniones no dan cuenta es que el ascenso mediático de Carlson fue también superpuesto por una oposición feroz desde los estratos republicanos, provocando su explosiva y repentina salida de Fox News a fines de abril del 2023. Detestado por demócratas y republicanos en simultáneo, Carlson es entonces una de las figuras más polémicas y fascinantes del periodismo actual en los Estados Unidos.

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Para entender al Tucker Carlson actual es importante entender el panorama mediático de Norteamérica. Desde la victoria de Trump en el 2016, la polarización mediática llevó a las noticias a funcionar en dos polos que instalan sus propias formas de verdad de manera casi unilateral, homogénea. Aquellos canales que pertenecen al partido demócrata (MSNBC, CNN, The New York Times) comenzaron a efectuar propaganda política con programas bastante claros. En ellos no hay espacio para pensar la senectud de Joe Biden (que en su presidencia se tomó casi 400 días de vacaciones y que aun comete errores al hablar que denotan una demencia avanzada), tampoco para una autocrítica sobre la crisis del opio que destruyó a ciudades enteras a base de fentanilo y crack, la economía con una inflación cada vez más galopante y, menos que menos, la millonaria suma que se destina en el país para la guerra proxy contra Rusia en el frente ucraniano. 

Los demócratas no pueden hablar de los casos de corrupción pesada en Ucrania, tampoco del hijo cocainómano de Biden y sus negocios corruptos en el país eslavo que Estados Unidos profesa defender. Similarmente, la derecha republicana (desde Fox News hasta el bastión trumpista de InfoWars) se encuentra en una encrucijada contra la ideología de género, muchas veces negando el calentamiento global y replegándose así cada vez más sobre pormenores ideológicos que poco tienen que ver con la realidad del país y quienes viven en él.

Muchas opiniones demócratas no dan cuenta de que Carlson tuvo una oposición feroz desde estratos republicanos, provocando su salida de Fox News. Detestado por demócratas y republicanos en simultáneo, Carlson es una de las figuras más polémicas y fascinantes del periodismo actual en los Estados Unidos.

Dentro de este panorama, Tucker Carlson solía estar en un lugar muy claro del espectro ideológico, alineado con la derecha republicana y los valores tradicionales del American Dream. Pero Carlson es algo así como un periodista clásico, y el medio en el que se encuentra se resiste al periodismo tradicional y su ímpetu contestatario. Si fuera un partido de ajedrez, las preocupaciones de las elites políticas estarían en una situación de tablas absoluta- en una pugna absurda entre una izquierda completamente disociada de la clase trabajadora y una derecha preocupada en temas delirantes y valores démodé.

Es en ese medio en el que Carlson comenzó, lentamente, a incorporar elementos tanto de una derecha desencantada del mundo político como una izquierda similar. ¿Cómo lo hizo? Involucrándose profundamente en entender las retóricas populistas al mismo tiempo que aunaba aquellos personajes ideológicamente sueltos, invitando inicialmente a Fox News no solamente a personajes como Alex Jones o Roger Stone sino también a comentadores de una izquierda clásica. 

El secreto de Tucker Carlson, el periodista más poderoso de Estados Unidos

Carlson comenzó así a integrar a su show a personajes tradicionalmente relacionados con la izquierda dura como Glenn Greenwald o Max Blumenthal, que fueron completamente expulsados del universo demócrata por distintas razones: Greenwald por su filiación con Edward Snowden y sus acusaciones de corrupción contra Hunter Biden; Blumenthal por su distanciamiento con Israel y su escepticismo sobre las conspiraciones que vinculaban a la victoria de Trump con agentes rusos (ambos, asimismo, fuertes críticos de las operaciones de la CIA en Estados Unidos y el Deep state).

El interés de Tucker por la vida del hombre promedio, en este sentido, fue consecuente: se metió de lleno en el estado de la vida de la clase trabajadora en Estados Unidos, frecuentemente comentó acerca del declive de las ciudades y la calidad de vida en general, se opuso a la guerra de Ucrania y constantemente recuerda a sus interlocutores las consecuencias devastadoras para la economía norteamericana (la mayor inflación en cuarenta años, y el presupuesto billonario destinado a ayudar a Zelensky solo empeora el estado de las cosas). Frecuentemente sus ideas proteccionistas y patrióticas hablan en contra del imperialismo de EE.UU en Europa del Este y critican, casi como si fuera un miembro de Calle 13 en el 2007, al accionar de la CIA tanto dentro como fuera del país. 

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Al mismo tiempo, comenzó a indagar en el caso y las consecuencias del ataque al Congreso el 6 de enero del 2021, preguntándose entre las posibles filiaciones entre el FBI, las ventajas de esto para el partido demócrata, y la utilización mediática de los perpetradores del crimen para reproducir argumentos pacatos que afianzaran el poder liberal. Esto se dio en la medida en la que Carlson ganaba televidentes y se alejaba, asimismo, del Partido Republicano, y es posible que Fox News haya visto esto como una amenaza directa al establishment que representan. 

Algunos rumores sugieren que Rupert Murdoch, el hombre que preside Fox y una posible inspiración para el drama de HBO Succession, posiblemente haya visto sus ideas sobre el juicio del 6 de enero (y la necesidad de investigar el involucramiento del Estado en el caso) como una de las principales causas de aquella cancelación. (El propio Carlson admitió, en distintas entrevistas, que él jamás se enteró de la razón puntual por la que fue despedido).

Carlson es algo así como un periodista clásico, y el medio en el que se encuentra se resiste al periodismo tradicional y su ímpetu contestatario. Destaca en la pugna absurda entre una izquierda disociada de la clase trabajadora y una derecha preocupada en temas delirantes y valores démodé. 

¿Cuánto tiempo pasa entre una teoría conspirativa y una realidad aceptada? ¿Seis meses? ¿Dos años? Si bien no se sabe bien qué pasó, hace aproximadamente cuatro meses a Carlson le dieron el alta de Fox News y, desde entonces, ejerce aquella postura de agent provocateur desde X (antes nombrado Twitter), donde vacila entre los dos polos del espectro ideológico.

Desde entonces, como muchos otros -Greenwald, por ejemplo ahora lidera un Talk Show en el canal Rumble; y así también Max Blumenthal, que dirige investigaciones sobre el intervencionismo norteamericano en The Grey Zone - Carlson comenzó un programa de noticias y entrevistas desde donde interpela a personajes tan variopintos como el dueño de la plataforma Barstool Sports David Portnoy (experto pizzero, millonario de las apuestas) y el candidato demócrata a presidente de los Estados Unidos Robert Kennedy Jr., el abogado ambientalista devenido en activista social. 

Si quedaba alguna duda respecto de su oposición al establishment tanto demócrata como republicano, aquella movida abrupta desde el bastión propagandístico hacia internet debería legitimar su posición como periodista, ante todo, independiente.

La audiencia de Tucker podría entenderse a partir de la expresión en inglés horseshoe, que denota el punto de la herradura de caballo en la cual los extremos se encuentran: Carlson está en el punto en el cual la derecha (desilusionada en el partido republicano) se encuentra con la izquierda (e igualmente desilusionada en el partido demócrata). Algunas de las intervenciones de Carlson son francamente bizarras, como su entrevista con Andrew Tate, el boxeador norteamericano devenido en influencer de la misoginia, o con un hombre que afirma haber tenido sexo con Barack Obama, mientras que otras indagan de manera profunda en la crisis espiritual, social y política que Estados Unidos transcurre actualmente sin que nadie dé cuenta de ello. Hay un centro nostálgico, además, que recorre su programa televisivo: un interés por el regreso a los preceptos de Dios, patria y familia que el estado neoliberal (que también defiende Milei) se dedicó a destruir volviendo a la familia un privilegio de clase, a la patria un precepto fascista, y a Dios un eslogan de campaña.

A Carlson le interesan las figuras populistas como Trump que permiten aunar cierto agotamiento por las elites políticas y los valores conservadores de Milei pueden estar alineados con aquella visión nostálgica sobre una Norteamérica que ya no se parece a la de su infancia.  

El mayor punto ciego de Carlson, sin dudas, es entonces su postura sobre las relaciones internacionales: Carlson ha entrevistado al presidente de derecha y euro-escéptico de Hungría Viktor Orbán, y a menudo eulogiza la pérdida de poder de EE.UU. en manos de China. En este sentido, el interés por Milei de Carlson es bastante claro: por un lado, a Carlson le interesan las figuras populistas que permiten aunar cierto agotamiento por las elites políticas (como Trump antes de él) y, por el otro, los valores conservadores de Milei pueden bien estar alineados con cierta aspiración de aquella visión nostálgica sobre una Norteamérica que ya no se parece a la de su infancia. La pregunta, sin embargo, queda abierta: ¿Le preguntará a Milei por algo más allá de su agotamiento con el estado político en Argentina? ¿Abrirá la discusión a la defensa completamente reaccionaria y revisionista que hace Libertad Avanza sobre la dictadura militar? ¿Sabrá cómo funciona el absurdo de la dolarización, la terapia de shock que promete desmantelar el tejido social y económico que sostiene a aquella clase trabajadora que Tucker Carlson volvió el centro de su política en su propio país?


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  • 4
    tempus
    Hace 12 días
    18:54
    Payaso, go home...
    Responder
  • 3
    mariangel
    Hace 12 días
    18:00
    Carlson no es periodista; es un actor. . . es un fabulador y creador de fake news
    Responder
  • 2
    blackrock
    Hace 13 días
    11:10
    Notas como esta es la típica reacción zurda cuando alguien despierta a la gilada...
    Responder
  • 1
    tatainti
    Hace 13 días
    21:23
    Qué nota de mierda. Zurda con iPhone desde NY
    Responder