El 26 de junio de 2018, Alexandria Ocasio-Cortez se convirtió en un fenómeno polÃtico al lograr reconocimiento nacional tras ganar las elecciones primarias del Partido Demócrata para el distrito 14 del Congreso en Nueva York. Su victoria fue un sÃmbolo del triunfo contra el establishment. Inmediatamente su popularidad en las redes sociales eclipsó a los polÃticos convencionales. AOC pasaba de ser camarera a convertirse en uno de los nombres más destacados de la polÃtica estadounidense, incluso permitiendo especular con un futuro polÃtico en la Casa Blanca. Sin embargo, AOC ha ido viendo como su peso polÃtico se ha diluido, abandonando aquel papel disruptivo al sumarse a un Biden al que antes criticaba abiertamente o al ir a contramano de otros de los colegas de su propio escuadrón progresista sobre el papel de Estados Unidos en relación a Israel.
A sus 33 años, AOC sigue teniendo un enorme peso mediático, sin un verdadero poder dentro de la cámara. La congresista de origen puertorriqueño ya no es una cara nueva y su potencial de rebeldÃa se va perdiendo a la par que se apuntan nuevos cargos que podrÃa ocupar.Tanto es asà que inspiró un nuevo libro "El escuadrón: AOC y la esperanza de una revolución polÃtica", escrito por el periodista Ryan Grim y que fue tapa del New York Post recientemente. En el libro dice que AOC se convirtió en una "paria" entre sus compañeros demócratas del Congreso. "Mientras que alguien como el presidente Barack Obama quiere ser visto como todo para todos, Ocasio-Cortez en realidad cree que puede ser todo para todos mientras lidera una revolución polÃtica", escribió el autor.
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Recientemente se especuló con un desafÃo de Ocasio-Cortez para la silla en el senado de la también neoyorquina Kristen Gillibrand, pese a que la directora de comunicaciones de AOC, Lauren Hitt, confirmó que el objetivo de la congresista es postularse para la reelección de su escaño del Bronx y Queens en 2024.
Resulta incuestionable que AOC ha sabido despertar pasiones tanto a favor como en contra, pero ya no es la outsider de primer año. Ahora, en su tercer mandato, con un puesto de alto rango en un poderoso comité de la Cámara, su tarea como disruptora va diluyéndose y ha entendido la importancia de ser jugadora de equipo.
La nueva polÃtica de AOC va más en la lÃnea tradicional de trazar alianzas que su disposición inicial de enfrentarse a los lÃderes del partido cuando otros de la izquierda no eran capaces. Lejos quedan los enfrentamientos intermitentes con la ex presidenta Nancy Pelosi. Ahora, Ocasio-Cortez está forjando vÃnculos con el nuevo lÃder demócrata Hakeem Jeffries, otro neoyorquino cuyos instintos centristas no siempre están alineados con los suyos.
AOC era una de las voces más crÃticas con Biden en las primarias, jugando un papel destacado en la campaña de Bernie Sanders. Hoy en dÃa, el equipo de Biden ha querido capitalizar la popularidad de AOC y hacerse con su respaldo público algo que alimenta esta imagen de una polÃtica menos disruptiva y más parte del establishment que ella misma derrotó.
La joven congresista es muy activa en la polÃtica y logra que se hable mucho de sus opiniones, pero se la califica como de los miembros menos efectivos de la cámara según un estudio conjunto de la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Virginia. Tener una gran plataforma es vital para la notoriedad, pero no significa que su trabajo vaya lejos, como en el caso de la neoyorquina que presenta muchos proyectos de ley pero no logra que lleguen a ser aplicados.
AOC ya no incomoda como lo hacÃa antes en el congreso. Lejos quedan las disputas que se iniciaron en julio de 2018, un mes después de que AOC venciera a Crowley en las primarias demócratas, cuando se reunió con la entonces lÃder de la minorÃa de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. La ex portavoz instó a una AOC de 28 años a abandonar el lema "Abolir ICE" (por la policÃa migratoria), pero Ocasio-Cortez siguió incomodando a los demócratas con algunas de sus acciones de repercusión mediática, como cuando se unió a 150 activistas climáticos en una sentada en la oficina de Pelosi.
Aunque en público Pelosi trató con cuidado a Ocasio-Cortez, detrás de escena le hizo la vida algo complicada. Con la llegada de Jeffries, el nuevo portavoz para los demócratas, AOC ya no tiene el papel de rebelde pese a que sigue capaz de volverse viral en redes. Ocasio-Cortez cuenta con más de 13,2 millones de seguidores en X y mantiene su flujo de contenido sobre temas que interesan a la izquierda progresista, como sus enfrentamientos continuos con Elon Musk.
El nombre de AOC sigue fuerte, la atención a la neoyorquina no ha bajado, tan solo se transformó el mensaje. AOC es ahora más conciliadora, y por consiguiente, menos referente del joven progresista que la votó para sacudir los pesos pesados del partido demócrata a los que poco a poco más se asemeja.
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El sistema está duseñado asi, para que nadie pueda salirse una vez entra, salvo que decida hacer historia y fundar un nuevo partido, lo cual se antoja muy lejos, pues los que llegan al poder, solo muertos o viejos sin mas capacidad cognitiva, se van. No lo creen? Nancy Pelosi es el ejemplo.