Cancillería convocó al embajador de Brasil en Asunción, José Antonio Marcondes de Carvalho, para entregarle una nota sobre la postura del Gobierno paraguayo en torno a las explosivas declaraciones de Lula da Silva sobre el origen de la guerra de la Triple Alianza. Rubén Ramírez Lezcano hizo el anuncio durante una escueta conferencia de prensa este jueves, casi una semana después de los dichos del presidente brasileño.
La convocatoria está prevista para mañana viernes a las 12:00. Lezcano y el vicepresidente Pedro Alliana, el único miembro del Ejecutivo que rechazó públicamente los comentarios de Lula, recibirán a Marcondes de Carvalho para aclararle la postura oficial de Paraguay ante el conflicto desatado en 1864. El líder del PT había responsabilizado a Francisco Solano López de la invasión a Brasil y haber iniciado la guerra, considerada la más sangrienta en la historia de Sudamérica.
El canciller también reveló que hubo un llamado telefónico entre Lula y Santiago Peña, aunque no especificó cuándo y si hubo pedido de disculpas durante la comunicación. Lezcano y su par brasileño Mauro Vieira se cruzaron este martes en Lima, donde participaron de la toma de posesión de la presidenta peruana Keiko Fujimori.
"Desde el primer momento hemos abordado el tema al más alto nivel. La diplomacia tiene sus tiempos y sus formas. Van a tomar conocimiento de la nota que haré entrega, junto al vicepresidente Pedro Alliana, al embajador de Brasil. En ese contexto van a conocer los detalles", explicó el ministro de Exteriores a los periodistas.
El canciller dejó en claro que el Gobierno defendería la visión histórica del país sobre la guerra. "La dignidad de Paraguay no se negocia. Tengan por seguro que el Gobierno de Santiago Peña y esta Cancillería siempre defenderán los más altos intereses del Paraguay en todos los ámbitos", sostuvo.
La convocatoria del embajador es la primera respuesta institucional de Cancillería desde que se conocieron las declaraciones del mandatario brasileño, pero la demora generó fuertes críticas a Ramírez Lezcano y al propio Peña.
Alliana se encargó de ubicar a Lula. "Para mí, el Estado no puede quedarse callado. Yo estaba en el lugar y en el momento en que tenía que salir a decir eso", dijo el vice después de subir un posteo a sus redes, donde exigió la devolución de los trofeos de guerra que aún permanecen en manos de Brasil.
Sin mencionar a Lula, Alliana le pide a Brasil que devuelva los trofeos de guerra
El Senado y la Cámara de Diputados también se opusieron al revisionismo histórico en el que incurrió Lula, a través de dos declaraciones aprobadas de forma unánime. La cámara baja acusó al mandatario brasileño de haber "minimizado" las calamitosas consecuencias de la guerra y pidió la restitución del famoso cañón cristiano, una pieza de artillería exhibida como reliquia en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.
La polémica se desató la semana pasada luego de que Lula culpara a Paraguay por desencadenar la guerra que se prolongó desde 1864 hasta 1870, mientras intentaba justificar el aumento del presupuesto en Defensa durante su visita a una fábrica militar en las afueras de San Pablo.
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