El vicepresidente Pedro Alliana, virtual candidato oficialista a la presidencia, salió a marcar territorio con una postura firme y despegada del silencio que mantienen Santiago Peña y su canciller Rubén RamÃrez Lezcano.
Mientras CancillerÃa optó por no tensar la negociación con Brasil por Itaipú y los cupos de exportación en el Mercosur, Alliana calificó la guerra de la Triple Alianza como un "capÃtulo vergonzoso" y aprovechó para exigir la devolución del "cañón cristiano" y otras reliquias apropiadas como un gesto de reparación histórica por parte de Brasilia.
Con su mensaje, el vice buscó posicionarse como un lÃder con voz propia en momentos en que CancillerÃa es blanco de todas las crÃticas por su supuesta pasividad. De hecho, Alliana es la única autoridad de alto rango que cruzó a Lula da Silva, aunque sin mencionarlo explÃcitamente, y lo hizo cuando Peña ya estaba en camino a Lima, Perú.
"Fue un capÃtulo vergonzoso, pactado desde un Tratado funesto para destrozar nuestra nación. Aquella guerra, que masacró a nuestros niños, quemó hospitales y saqueó Asunción, enluta la memoria", escribió el número dos del Ejecutivo en X.
"La devolución del cañón cristiano, los archivos y las reliquias históricas por parte del Brasil podrÃa ser un gesto de fraternidad que ayude a reparar este pasado", continuó Alliana, que se subió a las polémicas declaraciones de Lula para reivindicar una reparación que Brasil todavÃa se niega a concender.
La decisión de Peña de no emitir un comunicado oficial fue leÃda por la oposición como una suerte de claudicación diplomática (el Frente Guasú tachó al presidente y al ministro de Exteriores de "cipayos"). Dentro del oficialismo, el senador Silvio "Beto" Ovelar apenas escondió su malestar por el silencio de CancillerÃa.
Alliana ofreció un guiño al electorado más nacionalista y sensible al revisionismo histórico que predomina en Brasil, pero su postura fue frÃamente: al haber sido elegido como el candidato del oficialismo para suceder a Peña, el vice necesita mostrarse con perfil propio, pero tampoco puede confrontar con Lula, quien busca su reelección y podrÃa coincidir con Alliana si éste gana en 2028.
Mientras tanto, RamÃrez Lezcano se arriesga ahora a perder su cargo luego de haber convencido a Peña de no mandarlo a Washington. Legisladores opositores como Eduardo Nakayama y Raúl BenÃtez cuestionaron la "doble moral" del Gobierno, que se mostró veloz para condenar los insultos racistas de Celeste Amarilla, pero mudo ante los comentarios cuasi negacionistas de Lula.
El diputado Freddy Franco fue más lejos aún y sugirió a Peña que despidiera al canciller. Aunque fuentes de Presidencia desmintieron a este medio que RamÃrez Lezcano esté de salida, Roberto "Ilo" Moreno le habrÃa dicho al mandatario que querÃa el puesto para sÃ.
El presidente del Senado, Basilio "Bachi" Núñez, y el titular de Diputados, Raúl Latorre, tuvieron que salir a poner el pecho y condenar los dichos de Lula para llenar el vacÃo que dejó CancillerÃa. Diputados presentó este martes una declaración en repudio a la banalización con la que el lÃder brasileño abordó la guerra con Paraguay. El texto, como era de esperar, se aprobó sin mayor discusión.
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