El presidente Santiago Peña y su antecesor Mario Abdo Benítez volvieron a coincidir en un escenario internacional. Ambos se encontraron en Lima por la asunción de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, aunque con agendas diferentes y sin actividades oficiales en conjunto, tal como sucedió en marzo pasado durante la juramentación del chileno José Antonio Kast.
Mientras Abdo participó de encuentros políticos organizados en el marco del cambio de mando, pero al margen del acto oficial, Peña aprovechó la visita para mantener reuniones con autoridades entrantes y empresarios peruanos.
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La llegada de Fujimori representa una oportunidad para Peña, sobre todo porque la crisis política en Perú, con ocho mandatarios en diez años, complicó una alianza más amplia. Sin embargo, la hija de Alberto Fujimori también es de la idea de intentar una integración comercial y económica con los países de la región.
"Paraguay está haciendo una inversión muy grande para poder llegar a los puertos del Pacífico. Estamos construyendo un corredor bioceánico y eso claramente nos va a acercar a los mercados del Perú y también de Norteamérica", dijo Peña tras reunirse con Keiko.
El mandatario volvió a presentar su propuesta de convertir a Paraguay en un centro logístico regional. La iniciativa pretende posicionar al país como plataforma para el comercio por su ubicación geográfica y sobre todo por la cuestión energética, considerada como estratégica para el país. Lo hizo durante una bilateral con el primer ministro de Aruba, Mike Eman, y más tarde también con la flamante presidenta de Perú.
Peña tiene previsto viaja a Ecuador para su primera visita oficial a ese país. En la agenda figura una reunión con Daniel Noboa y una serie de encuentros con representantes del sector privado, crucial para la atracción de inversionistas.
En los primeros días de agosto, el presidente asistirá a la asunción del nuevo mandatario colombiano Abelardo De La Espriella, con quien el Gobierno espera iniciar una nueva etapa tras la salida de Gustavo Petro. El contacto con el líder izquierdista fue escaso y estuvo salpicado por ciertos comentarios de Petro en torno al asesinato de Marcelo Pecci que no cayeron bien en Asunción.
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Además del acercamiento a los nuevos gobiernos de Perú y Colombia, Peña busca abrir espacios de cooperación con sus pares del continente, cada vez más alineado a la derecha y a la política hemisférica de la administración Trump. En el último año, Peña fue tejiendo alianzas con Kast, Noboa, Javier Milei y Rodrigo Paz.
Pero en Lima no hubo cara a cara con Marito, con quien Peña se había fundido en un incómodo abrazo durante el festejo por la independencia de EEUU en el Sheraton. Abdo tampoco fue a la plenaria de la ANR en Luque por compromisos en el exterior. En Perú, el líder de Añetete se dejó ver en el Museo Larco, donde Fujimori organizó un agasajo previo a la ceremonia de juramentación. Para entonces, Peña estaba llegando a suelo peruano.
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