Editorial
Sociedad, Peronismo, Destino
Por Osvaldo Nemirovsci
Solo cambiando lo que hoy es casi un pesimismo orgánico en un espacio renacido y dotado de energía social y militante, tendremos chances de dar combate y tener cierto éxito.

Los que nos proponemos la recomposición del peronismo, su reorganización y revitalización social y electoral, no lo hacemos desde miradas internistas ni posicionamientos del juego íntimo partidario. Por el contrario, es mirando para lo externo y hacia lo que hoy constituye el bloque de poder oficial, que consideramos que solo una modificación en formas y contenidos harán del peronismo un instrumento apto para vencer a lo que se tiene enfrente.

Claramente, solo cambiando lo que hoy es casi un pesimismo orgánico en un espacio renacido y dotado de energía social y militante, tendremos chances de dar combate y tener cierto éxito.

De ahí que mejorar, y mucho, al peronismo, es una tarea que apunta a la sociedad y no adentro.

No es poco motivo reputar lo que tenemos enfrente.

Ese enfrente, es expresión de atraso y es como si un viento en reversa, sopla para llevarnos a tiempos pre 1945.

Proponen limitación de derechos, cantan loas a la dictadura, minimizan el imprescindible papel del Estado en garantizar salud y educación, abominan de equilibrios sociales necesarios en aras de individualismos fantasiosamente perfectos. Humillan trabajadores y siembran angustia e incertidumbre en los hogares donde se pierde el trabajo. Y, esta política la realizan con visibles muestras de satisfacción y goce sobre el sufrimiento de otros. Patética forma. Inhumana forma.

Jamás leí que alguno de los mentores históricos que dan vida doctrinal a las fuerzas que componen y apoyan al gobierno nacional, hayan escrito tamaña ristra de conceptos reaccionarios, fatuos e inviables como los que anuncian hoy desde el Poder Ejecutivo.

Lloran en sus tumbas Adan Smith, John Locke, Alberdi, Roca, Sarmiento, Leandro Alem y hasta conservadores como Emilio Hardoy y Federico Pinedo (abuelo)

Un verdadero travestismo ha convertido a erudiciones liberales y a culturas del radicalismo en vergonzosos muestrarios de conservadurismo rancio.

Hoy la Argentina muestra una crisis de representación política y eso hace que se desdibujen los partidos que históricamente fueron vehículos de la expresión de intereses y demandas que a su vez articulaban sectores sociales.

Esta mutación a una democracia más de figuras que de partidos transforma los contextos geográficos, políticos, sociales y culturales donde se desarrolla la acción política. El liderazgo necesita más mediatización y eso se encuentra en los escenarios del marketing, las redes, los medios tradicionales y los impactos de frases, vestimentas, colores, imágenes y diseños varios.

No califico esto. No me agrada, desde ya. Lo describo.

La modernidad llega con formas que pueden no gustarnos, pero peor es ignorarlas.

Todo esto induce a un reduccionismo físico de la política. Un guarecerse en los lugares seguros y evitar que la amplitud de miras provoque dispersión, dispendio y esfuerzos a veces improbables de sostener.

Entonces, algunos peronistas importantes, apuestan a la provincia de Bs As y se inclinan hacia lo que algunos consideran su propio y único escenario, que es su geografía más certera.

Ni siquiera toda la provincia. Solo algunos sitios de consolidado apoyo.

Las famosas "segunda o tercera" secciones electorales.

Insisto en un concepto, no califico, pero si intento referir lo que esto tiene de malo.

Y no caigo en ingenuidades de negar la importancia social, política y electoral que unge al principal distrito del pais. Y celebro, con énfasis, que hayamos ganado allí.

Pero veo que es achicar un Movimiento Nacional como el peronismo a la categoría de un partido de distrito. Se ha conurbanizado al Movimiento Nacional Justicialista y eso no es bueno.

Y está en juego, el Movimiento y su significación nacional y su historia de colectivos provinciales que precisó tanto tiempo para crear identitariamente un valor común. Es poner en peligro desde lo dogmático hasta lo electoral futuro, la potencialidad del peronismo.

Por eso hoy el primer federalismo debe ser el que encare el Partido Justicialista en su conducción provisoria y en sus acciones, hasta que realice, cuanto antes, el lógico e inevitable llamado a elecciones internas.

Existe sin duda, en el peronismo, una disposición a la unidad. Lo que sí puede ponerse en duda es el tipo de unidad requerida. Y arriesgamos algunas puntas: No debe ser la que junta nombres con cierto cálculo en sondeos de medición. No debe ser la que aglutina famosos en la creencia que fama/capacidad y votos son lo mismo. No es la que ignora que parte del sujeto social histórico que votaba al peronismo, eligió poner en la urna el nombre de Milei.

Nos ocuparon el lugar del desafió a lo establecido y gran parte de lo establecido pasamos a ser nosotros. Perdimos rebeldías y capacidades de actualización (¡y eso que el general Perón dejó un legado al respecto!).

Enfrente tenemos un intento de revolución regresiva y conservadora que desde lo disruptivo de las formas está venciendo al contenido. Conducen el debate público y manejan la agenda política.

En las sociedades líquidas cuyas formas están definidas en el envase que las contiene, las formas se imponen, momentáneamente, pero con dureza, a los mejores contenidos.

Por eso hoy avanza el pavoroso plan de ajuste que siguen sosteniendo en parte, las propias víctimas de ese cruel programa.

Y, a eso debemos ponerle freno. Y esto debe expresarse en el marco nacional.

No solo en algunos lugares.

Debemos representar a los más humildes, necesitados y vulnerables de la Patria.

De toda la Patria.

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