Provincia de Buenos Aires
Cuando la seguridad pública es asintomática
Por Jorge Luis Vidal
La provincia tiene una cantidad de policías muy por encima de lo que indica la ONU en relación con el tamaño de la población y también es muy superior en número a las de otras sociedades, pero se sigue gritando que se necesitan más efectivos.

Allá lejos y hace tiempo, la fuerza policial de la Argentina a la que todos los delincuentes querían esquivar, por su capacidad investigativa, tenacidad, profesionalismo -y hasta por los excesos en los que incurrían para detener y solucionar esos delitos- dejó de ser lo que era. El territorio provincial y especialmente el AMBA, eran difíciles de digerir para esas bandas.

Aquí está ahora: carente de medios, de capacitación y formación y con integrantes de la fuerza que se dividen entre dinosaurios y millennials, mal paga, mal preparada, sin horizonte claro, sin profesionalidad, y poniéndole el pecho al COVID-19, al control territorial de población, transeúntes, automóviles, permisos de circular, solo con un barbijo que en la inmensa cantidad de casos no les fue provisto, y que usan por varios días, junto al ministro y conductor con traje de actuación circense amarillo de bioseguridad, que pareciere viene con moto incluida.

La provincia de Buenos Aires, según el Ministerio de Seguridad que conduce el coronel médico, abogado, Sergio Berni (Sierra Bravo para los militares y Sara Beatriz para los policías) cuenta con un pie de fuerza de aproximadamente 93.500 efectivos de seguridad, si se tiene en cuenta "todos" los efectivos que están en contacto con el delito, como las DDI, los Comandos de Patrulla, las delegaciones de narcotráfico, las comisarias, las policías locales, comisarías de la mujer, y también a todos aquellos que son administrativos, profesionales y técnicos que sin estar en tareas de calle deben superar holgadamente los 14 mil efectivos. Todo este combo para atender los reclamos de prevención y represión del delito donde somos unos 17 millones de habitantes nos da un numero promedio de 550 policías por cada 100 mil habitantes. ¿Poco, mucho? Todo acorde a las variables socio económicas, geográficas, y calidad y profesionalidad de policías, entre otras.  

Nuestra provincia tiene extensión y población de país, así que tomémosla como tal para las comparaciones. Las Naciones Unidas a través de la oficina que sigue los estudios de seguridad a nivel mundial, sugiere que el ideal es el de 300 efectivos policiales cada 100 mil habitantes. Si tomamos la UE como bloque regional, la misma tiene 318 efectivos policiales en todo su territorio. Si seguimos desmenuzando y verificamos datos país por país, Suecia, Finlandia y Dinamarca, no superan los 200 efectivos policiales cada 100 mil. Inglaterra, Escocia, Irlanda, Holanda y Alemania entre los 212 y los 280. Cuando nos alejamos de vikingos y sajones acercándonos a latinos observamos que Francia, España e Italia, van desde los 322 a los 456 efectivos, siendo Francia el más bajo e Italia, el más alto.

Vale decir que, habiendo sido policía por más de veinte años, analista en Inteligencia Delictual y Especialista en Seguridad Pública con masters y doctorado en la materia, sin aquilatar estudios de sociólogo o antropólogo, me animo a decir claramente que aquellos que culturalmente su sociedad tiene un sentido cultural de convivencia, respeto y apego mayor por las normas y leyes, no necesitan evidentemente, un pie de fuerza que supere lo normado por la ONU.

Ingrese en la Policía: buena remuneración y obra social

En México hace unos años decían: "usted no sirve para nada, métase a policía..." y parece ser ese el camino que se siguió en los últimos 10 años de gestiones políticas en la provincia. Es tal la mala situación e insatisfacción del personal policial, que se vislumbra una grieta seria en la conducción, entre los mandos y el personal ejecutivo, o subordinado. Hoy un oficial (anterior agente, o rango más bajo de ingreso a la policía) cobra un sueldo de entre 28 mil a 30 mil pesos mensuales, mientras que uno mismo de la policía de CABA se lleva en mano 60 mil pesos, con solo seis horas de trabajo, y cobertura de OSDE como medicina prepaga. Un oficial principal de la provincia con 12/14 años de servicio no llega a los 45 mil pesos y uno de la policía de CABA ronda los 90 mil. Ni que hablar de un Comisario con 20 a 22 años de servicio que en policía bonaerense cobra alrededor de 60 mil pesos, mientras que en la policía de CABA supera largamente los 120 mil pesos o más. Dirán, realidades económicas distintas. No señores, lo que es distinto es la responsabilidad con la que se toma este tema y el cuidado de sus hombres y mujeres de la institución policial. Esos valores de remuneración son una falta de respeto a los hombres que integran esa fuerza.

El reconocimiento de horas CORES (Compensación por Recargo al Servicio) en la policía Bonaerense, va desde los 40 pesos a 80 pesos por hora, según sea en comisaria o como chofer de un patrullero. Y en cuanto a la hora de POLAD (Policía Adicional) la misma está en 340 pesos. No hace falta decir que esos números están muy por debajo, inclusive del que se paga al personal doméstico que responsablemente cumple con sus tareas en nuestros domicilios, pero que no tiene el riesgo de vida, ni la capacitación supuesta de nuestros policías en la calle.

El estado provincial y su policía necesitan un servidor público a cargo de la seguridad de la provincia y no un funcionario público, que como tal es funcional a sus intereses políticos. El marketing publicitario debe realizarse a favor de la institución y de sus hombres, y no como culto personal para vender algo que no se es ni se puede ser.

En la batalla por la seguridad de la provincia la peleas políticas no suman y el histrionismo televisivo, tampoco. No basta pertenecer a la liga de la justicia de Marvel, creerse amigo del capitán América, de Iron Man y de Thor con martillo en mano, también hay que saber del tema y rodearse de profesionales del sector de la seguridad pública. Pero el político es político, y si tiene un público que compra cualquier gesto de autoritarismo y patoterismo confundiéndolo con conocimiento en seguridad, hacía allí irá subiendo un escalón para llegar a su meta, aunque esta se aleje de combatir el delito.

El COVID-19 nos trajo una gran oportunidad. Cuando todo esto termine, y luego de ver que quedó de la institución tras la crisis sanitaria de este Virus, quizás dejen de hacer jueguito para la tribuna y entiendan que tienen que refundar esa policía bonaerense. Tienen la cantidad numérica de efectivos, quizás no la calidad y ese debe ser el objetivo. La cantidad de gente uniformada superó a los policías con vocación y conocimiento. 

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