El presidente de TurquÃa Recep Erdogan desconoció el genocidio armenio durante una prolongada y muy entretenida conferencia de prensa que brindó en el cierre del G20, centrada en su enfrentamiento con Arabia Saudita por el asesinato de un periodista saudà en la embajada de ese paÃs en Estambul.
"Le quiero aclarar que en TurquÃa nadie pudo haber hecho un genocidio, porque viven 100 mil armenios y 30 mil de ellos huyeron de Armenia y se refugiaron en nuestro paÃs. Y nunca le dijimos que volvieran a su tierra", respondió el presidente turco a un periodista argentino que le preguntó cuál era el motivo de seguir desconociendo la segunda matanza más estudiada del siglo 20, sólo después del holocausto nazi.
Se trata de la deportación forzosa y el exterminio de hasta dos millones de civiles armenios que habitaban suelo otomano entre 1915 y 1923. Potencias como Alemania, Rusia y Estados Unidos reconocieron en distintos momentos en calificar el episodio "un genocidio" y el Papa Francisco se sumó en 2015, cuando se cumplió el primer centenario. "Negar el mal es dejar que un herida continúe sangrando sin sanarla", fue su frase.
Pero ningún presidente turco quiso hacer un mea culpa y Erdogan no es la excepción. "Que hablen los historiadores, que dicen a quién aplica un genocidio en nuestra historia", cerró el jefe de Estado, que elegÃa las preguntas a dedo entre los periodistas que iban levantando la mano, aun sin saber quiénes eran.
En ese tanteo seleccionó un cronista argentino con un reclamo que hace sentir la comunidad armenia local cada 24 de abril, con manifestaciones en distintos rincones del paÃs y a veces frente a la Embajada de TurquÃa.
El reclamo es siempre el mismo: que sus verdugos admiten los crÃmenes y reciban alguna sanción internacional. Erdogan lo considera un revisionismo absurdo. Y lo dice sin vueltas.
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