EEUU
Trump dio marcha atrás y negó que vaya a romper el TLC con México y Canadá
El magnate habló con Peña Nieto y Trudeau luego de que se filtrara que estaba por abandonar el TLCAN.

Apenas hace unos días, el canciller mexicano Luis Videgaray decía, con optimismo, que en las próximas semanas esperaban que Estados Unidos enviara una carta al Congreso para informar sobre el inicio de las negociaciones del acuerdo. Con sorpresa, este miércoles trascendió que lo que podría emitirse era una orden ejecutiva para salir del acuerdo trilateral de comercio con México y Canadá.

Sin embargo, al filo de las 22 horas del miércoles, la agencia AFP informó que Trump había hablado con Peña Nieto y Trudeau y habían acordado renegociar el tratado, no cancelarlo.

Horas entes, el portal estadounidense Politico informó que la administración de Donald Trump se encontraba analizando una orden ejecutiva para que Estados Unidos abandonara el TLCAN.

El rumor, que probablemente fue difundido por la propia Casa Blanca, parece tratarse de una estrategia de presión para debilitar la posición de México y Canadá en la mesa de negociaciones. A unos días de que los medios se vuelquen sobre la falta de resultados de los primeros 100 días de Donald Trump, el presidente está desesperado por triunfos, aunque sean simbólicos.

Este jueves, antes de reunirse con Mauricio Macri, Trump tuvo que publicar unos tuits en los que confirma la versión de una renegociación. Dijo que Peña Nieto y Trudeau lo llamaron pidiendo renegociar el TLCAN y dijo que solo piensa abandonarlo si no llegan a un acuerdo. 

Hasta ahora el gobierno mexicano ha dado por hecho la renegociación del acuerdo, tanto Videgaray como Ildefonso Guajardo persisten en referirse a una oportunidad de conseguir mejores condiciones para todos los participantes, y en particular para México. Se plantea incluso la posibilidad de introducir nuevos temas, como el petrolero.

Los funcionarios mexicanos mantienen la visión de que podría iniciar en unos meses la negociación. Este miércoles, el secretario de Economía afirmaba que había condiciones para pensar en la renegociación hacia agosto, y perfilaba una discusión de seis meses. Siempre bajo la premura de que el acuerdo quedara concretado antes del final de la administración de Enrique Peña Nieto. "Estaría listo antes de la primavera de 2018", decía Guajardo en una entrevista.

Sin embargo, fuentes cercanas al Departamento de Estado consultadas por LPO México, confirmaron que el proceso podría arrancar formalmente hasta el mes de diciembre.

Para Canadá tampoco ha sido miel sobre hojuelas. Quizá como parte de la guerra psicológica que ha emprendido contra las otras dos naciones del hemisferio, el gobierno de Trump impuso una tarifa de hasta 24% en madera canadiense, y tuiteó ayer un extraño ataque contra uno de sus aliados más cercanos: "Canadá ha hecho la vida muy difícil para nuestros granjeros lácteos en Wisconsin y otros estados fronterizos muy difícil. No vamos a tolerarlo. ¡Ya verán!", tuiteó el presidente. Wisconsin, por cierto, está a más de tres mil kilómetros de la frontera canadiense.

A pesar de la postura sumamente conciliatoria y amigable del Primer Ministro Trudeau, quien incluso acompañó a Ivanka Trump al teatro, Trump ha respondido la cortesía con una guerra comercial maderera y una hostil retórica que tenía reservada exclusivamente para México. Ah, y la "filtración" de una orden ejecutiva que acabaría con el tratado comercial más importante del mundo.

Pero los canadienses y mexicanos no fueron los únicos sorprendidos. Legisladores del Partido Republicano expresaron su preocupación y extrañeza con la revelación.

Uno de los líderes morales del partido, el senador John McCain, declaró que la cancelación del Tlcan podría tener "el peor impacto posible" para Arizona, el estado que representa. Aunque McCain expresó que una renegociación era importante, dijo que cancelar al acuerdo sería "una desgracia y un desastre".

Sin embargo, la revelación más interesante fue la que hizo el senador John Cornyn a Politico. De acuerdo al senador, el propio Willbur Ross, Secretario de Comercio de Trump, le dijo personalmente que el objetivo era renegociar, no abandonar el acuerdo comercial.

Otra media docena de legisladores republicanos y otros tantos demócratas condenaron la aparente intención de Trump de abandonar el tratado. Aunque la lógica indique que no se trata más que de una táctica de intimidación, cabe la posibilidad que Trump esté buscando elevar sus números de aprobación entre la base más conservadora y anti globalista de su electorado y decida sí cancelar el histórico acuerdo. Aunque suene improbable y catastrófico, nada es imposible en la administración de Donald Trump.

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