La decisión afianza el vÃnculo de Milei con el campo y marca otra debilidad de gestión del kirchnerismo, que se enredó en un relato sobre soberanÃa, marina mercante y el Canal Magdalena, pero no pudo licitar la HidrovÃa. |
DÃas atrás, Juan Manuel Olmos dijo: "cuando ganamos, los activos se van a pique y cuando perdemos rebotan hasta la estratósfera", para explicar la desconfianza de los mercados hacia el peronismo. La frase, que Marcelo Lewandowski repitió en una charla con periodistas, sirve también para entender por qué la principal vÃa exportadora del paÃs terminó convertida en la primera gran privatización de Javier Milei.
Para el peronismo, la HidrovÃa expone una derrota mucho más profunda que una licitación demorada: el fracaso del kirchnerismo para reconstruir un vÃnculo racional con el aparato productivo argentino. Un inconveniente que además, impacta de lleno para el armado de una propuesta polÃtica para Santa Fe.
Durante años, el peronismo discutió soberanÃa, marina mercante y Canal Magdalena mientras el aparato productivo esperaba un cambio de gobierno para avanzar con una privatización clásica. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
HidrovÃa: Jan de Nul gana la privatización más importante de la era Milei
La concesión venció en abril de 2021. Desde entonces, el gobierno de Alberto Fernández encadenó prórrogas, parches y mesas interminables con representación de todos los sectores imaginables, pero sin conducción polÃtica ni capacidad técnica para ordenar una discusión estratégica.
Todo esto, condimentado con la feroz disputa con el kirchnerismo en el corazón del poder. El resultado fue la parálisis. Cuatro años de debates para terminar casi en el mismo esquema que habÃa diseñado el macrismo.
Mientras tanto, los agroexportadores, los puertos privados, las cerealeras y todo el ecosistema logÃstico que mueve los dólares de la Argentina preferÃan que nada avanzara antes que una licitación intervenida por el kirchnerismo. Apostaban a que el próximo gobierno resolviera el tema sin épica soberana, sin mesas infinitas y sin consignas imposibles.
Y Milei apareció para hacer exactamente eso.
Jan de Nul y Servimagnus quedaron posicionadas para el dragado del tramo clave hasta Timbúes, donde se garantiza la profundidad necesaria para los buques transoceánicos. La idea original de extender el esquema hacia Santa Fe capital quedó definitivamente archivada. El federalismo retrocedió y la privatización lisa y llana avanzó.
Una de las crÃticas más consistentes no provino del kirchnerismo duro sino de Diego Giuliano. El ex ministro de Transporte advirtió que se avanza hacia "una vÃa navegable troncal muy corta" y cuestionó la ausencia de las provincias en el proceso. Es probablemente la objeción más seria: Milei resolvió rápido lo que el peronismo empantanó, pero lo hizo reduciendo la mirada federal.
El problema es que algunos sectores más radicalizados se erigieron en las voces autorizadas del kirchnerismo en la materia atrapados en un consignismo que nunca pudo transformar en polÃtica pública.
La nacionalización de la HidrovÃa, la reactivación de la marina mercante y el Canal Magdalena fueron banderas de sectores minoritarios con fuerte carga ideológica pero escasa viabilidad real.
Ni siquiera en los mejores años del kirchnerismo se logró reconstruir la marina mercante destruida en los 90. Mucho menos durante el gobierno de Alberto Fernández.
De hecho, el propio Alberto explicó que el dragado "es un trabajo que hacen muy pocas empresas en el mundo" por el enorme costo tecnológico que implica. Mientras algunos sectores del kirchnerismo reclamaban estatización total, el Estado argentino ni siquiera tenÃa un solo buque capaz de asumir semejante tarea.
Lo que queda en evidencia son las dificultades del peronismo para retomar el vÃnculo con los sectores productivos. La pelea con el campo en 2008 no solamente rompió la relación con los productores rurales sino también con buena parte del entramado productivo argentino.
En el libro "Soja y Peronismo. La PolÃtica Imposible", Lucas Paulinovich describe cómo en las localidades sojeras se consolidó la idea de que una élite polÃtica del AMBA despreciaba la producción del interior mientras utilizaba esos recursos para construir poder.
"El resultado fue devastador: el campo se volvió antiperonista no solo por intereses económicos, sino por despecho polÃtico", dice Paulinovich para explicar la aversión que existe hacia el kirchnerismo.
AgustÃn Rossi, que fue una de las espadas más filosas en la Cámara de Diputados presidiendo el bloque oficialista en la discusión por la 125, dijo algo muy interesante: el peronismo santafesino fue el único del paÃs que se peleó con el principal sector productivo de su provincia. La frase sintetiza años de desconexión polÃtica con el motor económico del interior.
Omar Perotti intentó reconstruir parte de ese vÃnculo presentándose como "el candidato de la producción", pero nunca logró contagiar esa mirada hacia adentro de su propio partido. Su gobierno quedó consumido por la inseguridad en Rosario y por las tensiones permanentes con el gobierno nacional.
El desafÃo que deja flotando la HidrovÃa para el peronismo en general y para el de Santa Fe en particular es de qué manera puede recuperar la confianza de los sectores que generan dólares en la Argentina.
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- 2Hace 11 horas00:06El que escribe la nota es un mala leche pagado. El problema fue alberto y sus inutiles. Hoy funcionarios dw milei, en ese momento les convenia la cioma de seguir extendiwndo plazos. Hoy eeuu le bajo el martillo y se quedo con la hidrovia. Aca gobierna la embaja hdp y no.lo decis
- 1Hace 12 horas23:11Muy interesante artículo que demustra que este medio no es sectario y tiene muy buenas firmas. Leticia Glocer, excelente tambien