Durante los últimos festejos de San Juan, dirigentes colorados que responden al candidato a intendente Rigoberto Chamorro bautizaron al tradicional muñeco de trapo del "Judas kái" con el nombre de Magno, en alusión a Magno Álvarez, exaspirante aupado por el Clan Zacarías Irún, lo que recrudeció la interna en el coloradismo esteño.
El episodio, que tuvo lugar en la seccional 16 de Ciudad del Este, echó por tierra los esfuerzos por reconstruir la ya imposible unidad entre los distintos movimientos del Partido Colorado en la capital de Alto Paraná y redujo las chances de que el oficialismo departamental, liderado por el gobernador César "Landy" Torres, recupere la administración de la comuna.
El principal referente de los Zacarías Irún en el distrito corrió a sus redes sociales para ventilar su indignación por su Judas kái y compartió fotos del evento, del que participó Chamorro. Visiblemente dolido y entre lágrimas, Álvarez reconoció que ya no hay margen para un "abrazo republicano" en el Este.
En su publicación, Álvarez sostuvo que ese tipo de acciones no contribuían a la unidad del Partido Colorado. El respeto, dijo, debe prevalecer incluso en medio de la competencia política: "Tu derecho termina donde empieza el mío".
En el entorno de Chamorro admiten que el episodio no hizo más que profundizar el abismo que ya existía entre ambos sectores. "No estamos en condiciones de garantizar una victoria del Partido Colorado", confesó a LPO un alto dirigente del partido cercano a Chamorro.
"Ya veníamos divididos, pero esto abrió una grieta enorme entre los dos equipos. Vamos a dar pelea, pero el oficialismo municipal tiene una estructura de casi 3.000 funcionarios. Va a ser muy difícil competir contra eso", agregó.
Para Chamorro, una alianza con el Clan Zacarías siempre fue una alternativa que buscó evitar a toda costa debido al alto nivel de rechazo que arrastra la familia en Ciudad del Este. La semana pasada, el exsocio de Miguel Prieto brindó una conferencia para exhibir una unidad en la que nadie cree, forzado por la cúpula colorada de Asunción.
Apenas días después, el domingo, Chamorro subió al escenario junto a Osvaldo Sánchez, presidente de la seccional 16, y no escondió las risas al ver el muñeco con el rostro de Magno. "Son cosas que duelen", dijo Álvarez, a quien Chamorro no le atiende el teléfono.
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Como plan de contingencia, el candidato colorado avanzó en conversaciones con sectores de la oposición, como Patria Querida y una facción del Partido Liberal, que hoy se encuentran prácticamente cerradas. Sin embargo, en su equipo admiten que esos acuerdos no alcanzan para compensar el caudal electoral que todavía conserva el clan y que ahora amenaza con traducirse en "brazos caídos" durante la campaña y el día de la elección.
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