Cambiemos
Tras la derrota de Posse, el peronismo ya no considera a Costa un interlocutor válido en el Senado bonaerense
El jefe de los senadores de Cambiemos había jugado fuerte en la interna radical. Su caída puede cambiar el mapa de poder en la Legislatura.

Como si fuese el campo de una batalla tras una contienda, en el radicalismo pueden verse ahora algunos heridos tras la caliente interna radical del domingo. Uno de ellos es el jefe de los senadores de Cambiemos en la Cámara Alta bonaerense, Roberto Costa, quien jugó fuerte para Gustavo Posse.

Costa comandó el bloque opositor y le generó algunos dolores de cabeza al peronismo en la siempre compleja Legislatura bonaerense. Sin embargo, tras la elección de ayer, en el Frente de Todos ya no lo consideran un interlocutor válido y eso podría cambiar el escenario en el Senado, donde Cambiemos tiene la mayoría.

Es que desde hace tiempo, tanto en el Ejecutivo como en la Legislatura vienen señalando a Costa por prometer acuerdos que no estaba en condiciones de cumplir.

Ahora, con la derrota en la elección radical consumada y la posibilidad cierta de que no pueda renovar su banca, su autoridad política queda debilitada y su rol como negociador de la oposición prácticamente terminado.

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Como adelantó LPO, Costa es uno de los legisladores afectados por la ley que les impide un tercer mandato y -de no modificarse la ley- este año no podrá renovar su banca. La opción que baraja es saltar de Cámara. Es decir, buscar ser parte de una lista para Diputados. Eso requerirá además, ser reelecto por otra sección electoral debido a que las ocho secciones electorales alternan entre senadores y diputados en cada elección.

Cambiemos tiene 26 de los 46 senadores que integran la Cámara Alta de la provincia. Esa diferencia preocupa en el gobierno de Axel Kicillof pese a que el Gobernador pudo contar con proyectos clave para palear la pandemia.

El futuro de Maxi Abad

La campaña por el control del Comité Provincia arrancó en julio del año pasado con perfil bajo. Todo parecía que iba a transcurrir como una clásica interna radical. Sin embargo, en el último tramo la interna ganó fuerza a raíz de las figuras nacionales que se encolumnaron en uno y otro lado.

Es que en la interna se elegía además a los convencionales nacionales que serán clave en 2023 al momento de definir el marco para una alianza electoral. En el caso de la provincia de Buenos Aires se eligieron el domingo 72 convencionales.

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Esa nacionalización de la interna puso en valor la figura de Maximiliano Abad, el flamante presidente del Comité Provincia. El diputado provincial es una de las espadas de Cambiemos en la Legislatura bonaerense y preside el bloque opositor en Diputados.

Por eso, apenas consolidado el triunfo en la interna frente a Posse, no tardó en rodar la versión de que Abad podría tener destino en el Congreso como en las elecciones de este año.

En tanto, otra posibilidad -acaso más pragmática- es que pase a encabezar este año la lista a senadores por la Quinta Sección electoral y de ese modo ser el nuevo jefe del bloque de Cambiemos.

Es que en el propio bloque dan como descontada la salida de Costa. Y aseguran que el próximo conductor de esa bancada deberá ser alguien en quien María Eugenia Vidal confíe.

Juegos cruzados y denuncias

En tanto, el rol de Emilio Monzó en la elección también quedó en el centro de la escena. El ex diputado había puesto su armado en la Cuarta Sección en favor de Posse toda vez que para el intendente de San Isidro, el extenso interior bonaerense era el territorio más ajeno.

Pero los números en el pago chico de Monzó no fueron demasiado alentadores y la diferencia supera los 1000 votos. Según el escrutinio provisorio, la lista de Abad alcanzó los 4.918 y la de Posse 3.890.

En tanto, el norte del Conurbano fue el territorio donde más denuncias de fraude se cursaron. San Martín es el distrito que controla Walter Carusso, el jefe de campaña de Posse. Según pudo saber LPO, allí la lista el ex diputado Daniel Ivoskus (que fiscalizó para Abad) detectó un maniobra en la que estaban involucrados incluso dos referentes radicales de Maxi Abad que debían controlar el escrutinio. Cuando el escándalo estalló, esas dos personas abandonaron de inmediato el grupo de WhatsApp de fiscalizadores.

En Moreno también trascendieron denuncias e impugnaciones. Desde el lado de Abad apuntaron a Aníbal Asseff, un ex senador provincial que fue parte del armado de Francisco De Narváez.

Otro dato de color fue el rol de Daniel Angelici en la interna. Es que en la Ciudad de Buenos Aires el ex presidente de Boca jugó en favor de Martín Lousteau, pero en la provincia ayudó de manera indirecta a Maxi Abad. Lo hizo a través del diputado provincial Fernando Rovello quien militó la lista de su jefe de bloque en su distrito: Pehuajó. Allí Abad se impuso con 265 votos a Posse que logró 91.

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