La tensión entre la industria y el gobierno de Javier Milei terminó abriendo una interna feroz dentro de la propia central fabril. En pocas horas, Guillermo Moretti acusó a Luis Caputo de ser un "trader que no sabe lo que es un torno", MartÃn Rappallini reclamó por la caÃda de la actividad y el costo de la energÃa, Caputo respondió que no gobierna para "determinados empresarios" y, cuando todavÃa quedaba humo sobre el campo de batalla, el presidente de la UIA salió a desautorizar a su vicepresidente.
La secuencia arrancó apenas una hora antes del acto oficial por el DÃa de la Industria. Moretti, uno de los vicepresidentes de la UIA y referente industrial de Santa Fe, decidió romper todos los diques. "Esta gente no conoce el paÃs y no conoce lo que es la industria, no tiene idea", afirmó en una entrevista concedida a El Destape. Y apuntó directamente contra Caputo: "Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno". También cuestionó el crecimiento del patrimonio del ministro y sostuvo que sus finanzas personales habÃan aumentado "un 37% en dólares" mientras la Argentina se endeudaba.
Moretti fue bastante más lejos que la posición institucional que venÃa preparando la UIA. Habló directamente de "una polÃtica de desindustrialización" y vinculó la supervivencia fabril con las escuelas técnicas, las universidades, el CONICET y el INTI. También puso el foco sobre la diferencia entre los sectores beneficiados por el modelo. "Hay sectores en los que este Gobierno está apostando muy fuerte, el tema de la minerÃa, energÃa y el petróleo", dijo, mientras describió a la industria manufacturera en una situación "muy difÃcil".
El clima ya venÃa cargado desde la vÃspera. Rappallini habÃa anticipado que preparaba un discurso duro para el DÃa de la Industria y el Gobierno respondió vaciando polÃticamente el encuentro. El acto se hizo en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante unos 200 industriales y sin funcionarios nacionales de primera lÃnea.
Sin embargo, cuando Rappallini subió al escenario, su discurso terminó pareciendo moderado al lado de la descarga de Moretti. El presidente de la UIA presentó números muy duros: la producción industrial está 10% por debajo de 2022, hay ramas con caÃdas de entre 25% y 30% y desde agosto de 2023 se perdieron 90.000 empleos asalariados registrados. "La economÃa no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad", afirmó.Ese punto toca uno de los nervios del programa económico de Caputo.
Rappallini destacó que durante los últimos dos años los precios industriales subieron alrededor de 140%, contra un incremento cercano al 190% del nivel general y del 400% en los servicios. "La industria le está poniendo el hombro en la estabilización", dijo.
El reclamo más concreto apareció con la energÃa. Rappallini denunció que numerosas empresas, especialmente pymes, recibieron facturas de gas y electricidad que se multiplicaron entre tres y cinco veces. La UIA atribuye parte del salto a la decisión oficial de trasladar a los industriales el diferencial generado por el costo de importación de energÃa y viene reclamando un mecanismo de compensación. "Seguimos aguardando una respuesta", lanzó.
Al mismo tiempo pidió que Vaca Muerta no sea únicamente una plataforma para exportar hidrocarburos sino también una palanca para exportar producción industrial argentina.
La central fabril desplegó además una agenda de siete puntos: recuperación de actividad y crédito, reducción del costo argentino, defensa frente a la competencia desleal, energÃa, morosidad, infraestructura y modernización laboral. Rappallini pidió un "puente" entre la economÃa que queda atrás y la economÃa competitiva que pretende construir Milei.
También reclamó un pacto fiscal industrial para reducir impuestos nacionales, provinciales y municipales y advirtió que en algunos sectores los productos ingresados por circuitos irregulares representan entre 30% y 50% del mercado. "Esto lejos está de ser libre mercado", afirmó.
Caputo no dejó pasar el desafÃo. Horas después, durante el foro Vientos de Cambio, defendió el programa económico y rechazó el diagnóstico industrial. "El camino en el que estamos es el correcto. Estamos en un proceso de reconversión", afirmó. Después trazó la frontera polÃtica de la discusión: "El mÃo como ministro es defender el interés de todos los argentinos, no el de algunos o el de alguien en particular".
El ministro endureció todavÃa más la respuesta. Dijo que el modelo anterior habÃa protegido empresarios mediante subsidios en energÃa, tipo de cambio y precios, y aseguró que la economÃa ahora crecerá "en dos velocidades". Sobre Moretti fue tajante: "El feedback de las industrias no es el que dijo hoy el vice de la UIA". Según Caputo, muchos empresarios entienden que llegó el momento de "reconvertirse" e invertir. "Si no nos adaptamos al mundo, cerremos las fronteras", resumió.
Milei completó la pinza esa misma tarde. En el mismo foro descartó cualquier flexibilización del programa por razones electorales. "El resultado fiscal no se negocia", afirmó. Y agregó: "No vamos a negociar la polÃtica monetaria porque no vamos a parar hasta terminar de derrotar la inflación". El Presidente condensó su posición en una frase que dejó poco margen para las demandas industriales: "Las buenas polÃticas no se negocian".
Pero cuando parecÃa que la historia quedaba reducida al choque entre el Gobierno y los industriales, apareció el capÃtulo más incómodo para la UIA. Rappallini salió públicamente a despegarse de Moretti. Y lo hizo con una dureza que llamó la atención.
Después llegó la estocada. En LN+, Rappallini buscó bajar la temperatura y se mostró mucho más conciliador con el Gobierno. "Nosotros estamos de acuerdo con el orden macroeconómico, estamos de acuerdo con el equilibrio fiscal, estamos de acuerdo con bajar la inflación", afirmó. Y aclaró que la discusión con Caputo pasa por la economÃa real: "Lo que planteamos es que ahora tenemos que crecer".
También buscó quitarle amortiguar el choque: "No estamos en contra del Gobierno, estamos planteando una agenda industrial". Rappallini defendió además el rumbo general y sostuvo que "hay muchas cosas que se hicieron bien", aunque advirtió que "la actividad está claramente amesetada".
Rappallini sostuvo que Moretti "puede tener su propia mirada", pero aclaró que sus declaraciones representan "una posición personal o provincial, no la posición institucional de la UIA". Incluso recordó que la entidad tiene ámbitos internos para procesar las diferencias antes de expresarlas hacia afuera. El presidente de la central fabril terminó marcándole los lÃmites a su vicepresidente en público.
El contraste con Moretti quedó expuesto. El presidente de la UIA se preocupó por dejar un puente tendido hacia EconomÃa.
Hay además un dato que vuelve más delicada la posición de Rappallini frente al Gobierno. El empresario es inversor del Proyecto San Jorge Cobre Mendocino, la mina de cobre y oro de Uspallata que ingresó al RIGI. El proyecto habÃa sido presentado inicialmente por unos 630 millones de dólares y finalmente fue aprobado con una inversión total proyectada de 891 millones de dólares
La pelea con Caputo dejó asà una grieta expuesta dentro de la principal organización industrial del paÃs. Moretti pateó el tablero, Rappallini trató de ordenar las piezas y el Gobierno aprovechó para reafirmar que no piensa modificar el rumbo.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.
La UIA cruzó a Caputo por tratar de tarados a los que defienden la industria: "No son declaraciones felices"
La UIA de Rosario advierte que el derrumbe del consumo golpea a la producción y el empleo
Caputo festejó el dato de industria y construcción, pero los números del Indec muestran caÃdas
Rappallini agitó una rebelión industrial y terminó consiguiendo un RIGI para su empresa
Buscaba una reunión con Caputo y consiguió un RIGI para su minera.
Lo dicho en otra nota.
Cagones de semejante calaña no se consiguen.
Después que nadie venga a defender a los empresarios almaceneros verduleros argentinos. Son completamente indefendibles.