La discusión sobre el uso del Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para apuntalar el mercado hipotecario parecÃa reunir apoyos en distintos sectores. Constructoras, bancos y parte del equipo económico encontraban allà una herramienta para reactivar un mercado estancado. Sin embargo, la iniciativa habrÃa encontrado un obstáculo inesperado: Kristalina Georgieva.
Según reconstruyeron fuentes al tanto de las conversaciones, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional no se mostró entusiasmada con esa posibilidad durante la reunión que mantuvo con el gabinete económico, la primera parada de su maratónica visita al paÃs.
La idea consistÃa en utilizar parte de la liquidez del FGS para darle profundidad al mercado hipotecario. El Fondo dispone de poco más de 1.000 millones de dólares lÃquidos, hoy colocados mayormente en plazos fijos. Esos recursos no pueden colocarse en instrumentos financieros porque cumplen una función especÃfica: constituyen la reserva disponible para afrontar contingencias del sistema previsional.
Caputo quiere mover los fondos de la Anses y crece la tensión con Pettovello
El interés por esos fondos no es casual. La construcción atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la paralización de la obra pública. A eso se sumó el fuerte encarecimiento tanto del crédito como de los costos de construcción. En el sector estiman que la actividad todavÃa se ubica alrededor de 20% por debajo de los niveles de 2023.
Los bancos también observan el tema con atención. Varias entidades comenzaron a acercarse a los lÃmites de fondeo que les permiten sostener ese negocio. La aspiración del sistema financiero es desarrollar un mecanismo que les permita vender esas carteras de préstamos hipotecarios y recuperar liquidez para volver a prestar. En otras palabras, transformar esos créditos de largo plazo en nuevos recursos disponibles para seguir financiando viviendas.
En ese esquema, el FGS aparecÃa como un posible comprador o vehÃculo de financiamiento. La apuesta era que esos recursos actuaran como un engranaje que pusiera nuevamente en movimiento la rueda del mercado inmobiliario.
Pero la propuesta nunca terminó de cerrar dentro del propio Gobierno. El FGS depende del Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello, lo que ya introduce una disputa sobre quién deberÃa administrar esos recursos y con qué objetivo.
Además existe una resistencia ideológica explÃcita. Federico Sturzenegger se opone públicamente a transferir el manejo del Fondo al Ministerio de EconomÃa y también rechaza utilizar recursos estatales para estimular la demanda. En su visión, ese tipo de polÃticas funcionan como "anabólicos" que alteran el funcionamiento del mercado y terminan generando distorsiones en lugar de soluciones permanentes.
AsÃ, el debate quedó atrapado entre las necesidades de un sector privado que busca financiamiento, las tensiones internas del Gobierno y las condiciones implÃcitas del programa económico.
La caja del FGS, concebida como un resguardo del sistema de seguridad social, volvió a quedar en el centro de la escena. Ahora la discusión es si debe permanecer como un paraguas o transformarse en una herramienta para el desarrollo inmobiliario. Por ahora, la señal que llegó desde el FMI parece inclinar la balanza hacia la primera opción.
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