El debate que venÃa corriendo por abajo al establishment argentino salió finalmente a plena luz. Los principales empresarios coinciden en sostener el orden macroeconómico que propone Javier Milei, pero ya discuten si el propio Presidente es capaz de garantizar su continuidad. La errática exposición de Milei en el Council of Americas no hizo más que agravar las dudas, ante una administración que no logra hacer pie desde el caso Adorni.
Pero el problema en el liderazgo polÃtico se agrava cuando se pasa a la economÃa real: mientras energÃa, minerÃa y algunos grandes grupos aparecen del lado ganador, la industria, la construcción, los bancos y el consumo acumulan señales de deterioro que amenazan con provocar un rechazo social amplio al modelo en curso.
La discusión quedó cristalizada en la 23° edición del Council of the Americas, que volvió a realizarse en el Alvear Palace Hotel. La conferencia es organizada desde hace más de dos décadas por Americas Society Council of the Americas que preside Susan Segal junto con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAEME) de Mario Grinman, que incomodó a los presentes desafiándolos a renovar su apoyo a Milei. Bien mirado, una manera de reconocer que el respaldo está agrietado.
El encuentro pareció diseñado para exhibir a los ganadores de esta etapa. EnergÃa, petróleo, gas y minerÃa ocuparon un lugar central en la agenda y entre los expositores privados aparecieron ejecutivos de Glencore, Newmont, CGC y Southern Energy LNG.
Pero por el lobby y los salones del Alvear también circularon representantes de actividades que están bastante más incómodas con el modelo.
Milei preocupó a los empresarios, que lo vieron errático y desbordado
Entre los primeros se ubicó Grinman. Pero alrededor del presidente de la Cámara Argentina de Comercio se mueve además una trama empresaria en la que tienen enorme peso Alejandro y Bettina Bulgheroni. Bettina es prosecretaria de la propia CAC y dirigente del CICyP, otro de los vehÃculos empresarios puestos a disposición del gobierno libertario.
En esa constelación también se mueve José Luis Manzano, que mantiene desde hace años una estrecha relación con Bettina Bulgheroni y comparte con ellos una agenda cada vez más concentrada en energÃa y recursos naturales.
"Las bases estructurales del optimismo", definió a ese sector un consultor que participó del encuentro. La frase sintetiza bastante bien el clima entre los sectores favorecidos por el nuevo esquema: equilibrio fiscal, desregulación, apertura, explotación de recursos naturales y condiciones especiales para las grandes inversiones. El optimismo existe. El problema es cuánto territorio económico queda afuera de esas bases.
Bettina Bulgheroni estuvo en primera fila y por momentos pareció la anfitriona. Recibió y conversó con funcionarios, gobernadores y empresarios. También pasó Eduardo Elsztain, mientras Ricardo Markous, de Tecpetrol, siguió las exposiciones junto a David Uriburu, vicepresidente de la UIA y uno de los hombres de confianza del universo Techint, hoy ubicado en la vereda de enfrente del experimento libertario, con su CEO Paolo Rocca, propiciando abiertamente la candidatura presidencial de Patricia Bullrich.
En el Alvear estaba reunida una parte importante del poder económico local, desde quienes celebran el rumbo hasta quienes empiezan a hacer cuentas. La fractura quedó expuesta desde el discurso de bienvenida.
"¿De qué lado vas a estar?", interpeló Grinman. Antes habÃa contrapuesto el esquema actual con el regreso de un "Estado omnipresente, que todo lo regulaba, que todo lo controlaba, que todo lo decidÃa". También reconoció que la mayor libertad económica tiene costos y sostuvo que el sector privado debe asumir más responsabilidades.
Pero la pregunta que circulaba entre los empresarios era otra. No se trataba simplemente de elegir entre Milei y el regreso de aquel Estado que describió Grinman. La discusión es quién puede construir el dique polÃtico capaz de garantizar la continuidad del modelo económico. Grinman cree que Milei. Otros empresarios, que hablaron con LPO, empiezan a temer que Milei termine dilapidando el consenso que consiguió el establishment alrededor del orden macroeconómico.
La preocupación tiene dos niveles. El primero es económico. Una actividad debilitada reduce la recaudación y presiona el resultado fiscal, precisamente uno de los pilares de esas "bases estructurales del optimismo".
El segundo es polÃtico. Parte del cÃrculo rojo observa el deterioro de las condiciones de vida de las clases medias y teme que ese malestar termine acumulándose detrás de una alternativa opositora que vuelva a poner en discusión las reglas de juego que hoy consideran favorables para sus negocios.
Los que más corcovean son, naturalmente, los perdedores. Cuando el viceministro José Luis Daza explicó que el programa es sustentable porque asà lo dicen los libros, MartÃn Rappallini, de la UIA, y Gustavo Weiss, de la Cámara Argentina de la Construcción, intercambiaron comentarios al oÃdo y algunas risas.
Más elocuente todavÃa fue lo que ocurrió durante el discurso de Milei. Algunos empresarios eligieron directamente el bar del Alvear antes que escucharlo desde el salón. Entre ellos estaba Rappallini.
"El empresariado está de acuerdo en que la macro tiene que estar ordenada. Dicho eso, cuando hablamos de la micro, tengo ciertas diferencias con el Gobierno", planteó Gustavo Weiss.
Los números de la construcción explican la distancia. La actividad cayó alrededor de 25% desde 2023 y el sector perdió unos 120.000 empleos directos. "Estamos 23 puntos abajo que a medidados del 2023", puntualizó el presidente de Camarco.
"Y si esto sigue asÃ, volvemos al péndulo. Creo que el riesgo K existe si no se presta atención. La gente vota con el bolsillo", advirtió Weiss.
La definición resulta especialmente elocuente porque corre la discusión del apoyo o rechazo a Milei. Lo que preocupa a una parte del establishment no es solamente la recesión. Es que la profundidad y duración del ajuste termine fabricando las condiciones polÃticas para la reversión del propio programa que pretenden consolidar.
Los bancos también están pataleando. No parece casual que Banco Macro haya puesto en números una discusión que venÃa circulando puertas adentro del sistema financiero: la diferencia entre la morosidad que las entidades deben mostrar en sus balances por las reglas del Banco Central y la que consideran que representa efectivamente el deterioro de sus propias carteras.
El Banco Central obliga a los bancos a replicar la peor calificación crediticia que tenga un cliente dentro del sistema, aunque esté pagando normalmente el préstamo con esa entidad. El mecanismo genera lo que los bancos llaman "mora importada". Si un cliente entra en problemas con otra entidad, financiera o proveedor de crédito, su calificación puede arrastrar al resto.
Las dudas tampoco quedan encerradas en el Alvear. El mercado internacional comenzó a mirar con mayor inquietud el programa financiero. En una reunión reciente con inversores en Nueva York, los asistentes salieron desanimados después de escuchar a Daza insistir en que Argentina no buscará financiamiento adicional en el mercado internacional.
"No dirÃa que hizo subir el riesgo paÃs, pero fue un mensaje que no contribuyó", fue la definición que circuló de una fuente al tanto de esas conversaciones.
Ese es el punto que dejó desnudo el Council. Una parte creciente del cÃrculo rojo teme que, mientras todos cuidan el edificio macroeconómico, se estén rajando las paredes de abajo.
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Rappallini agitó una rebelión industrial y terminó consiguiendo un RIGI para su empresa
Buscaba una reunión con Caputo y consiguió un RIGI para su minera.
El establishment ya no discute si el rumbo macroeconómico es el correcto, sino si el Presidente es un conductor políticamente apto
Sabemos que este muchacho esta orate y esto va terminar mal seguro el problema es la complicidad por sostener algo que no necesita ese apoyo .
Es un solo camino Villaruel y luego elección . FIN