Frente a la creciente presión cambiaria, el Banco Central desplegó una baterÃa de instrumentos orientada a contener la volatilidad sin convalidar un salto discreto del dólar. La estrategia combina intervención en el mercado de futuros -donde el interés abierto volvió a expandirse-, ventas en la curva de bonos dollar-linked y una administración fina de la liquidez en pesos mediante operaciones de repos, con el objetivo de encarecer selectivamente el costo de las posiciones especulativas contra la moneda local.
Toda esa arquitectura defensiva descansa sobre un "poder de fuego" que en el mercado estiman cercano a los USD 20.000 millones. Ese monto surge de la renovación reciente del repo internacional por unos USD 6.000 millones, la posibilidad de reactivar swaps bilaterales y la capacidad del Banco Central para intervenir simultáneamente en distintos segmentos financieros sin tener que recurrir, al menos por ahora, a una venta masiva de reservas.
La apuesta oficial es utilizar ese colchón para atravesar la volatilidad propia del año electoral. El desafÃo consiste en sostener un delicado equilibrio: abastecer la demanda transaccional de pesos que necesita la economÃa sin generar un excedente de liquidez que termine alimentando la demanda de cobertura cambiaria, una dinámica que volvió a acelerarse durante las últimas ruedas.
Sin embargo, algunos economistas advierten que la tensión sobre el dólar no responde únicamente a movimientos especulativos sino a un problema más profundo.
"Más que una cuestión especulativa, es un problema estructural que sigue sin resolverse, incluso después del importante excedente de la balanza comercial que dejó el primer semestre", dijo a LPO MartÃn Burgos, director de la consultora Lado B.
Según Burgos, la flexibilización del cepo cambiario modificó el comportamiento de la demanda de divisas. "La salida del cepo trajo aparejado un incremento muy fuerte en la compra de dólares que terminó absorbiendo los mejores meses de exportación de la Argentina, justamente cuando ingresa la cosecha gruesa", explicó.
El economista advirtió que ahora comienza el perÃodo estacionalmente más complejo para el mercado cambiario. "En el segundo semestre aparece el clásico tobogán de divisas porque disminuye el ingreso de exportaciones. Si a eso se le suma una Formación de Activos Externos que supera los USD 2.000 millones por mes, es posible que a partir de ahora empecemos a perder divisas y se reduzcan las reservas", sostuvo.
Desde esa perspectiva, Burgos considera lógico que el Banco Central haya decidido utilizar simultáneamente todas las herramientas disponibles. "La preocupación del Gobierno es evidente y la demuestra desplegando todos los instrumentos que tiene a disposición para evitar que el dólar se dispare", afirmó.
Incluso, entiende que detrás de la estrategia existe un objetivo polÃtico de largo plazo. "El Gobierno quiere llegar a las elecciones de 2027 con un dólar estable, alrededor de los $1.500. Esa estabilidad cambiaria es hoy su principal activo económico y también una condición central para intentar la reelección", señaló.
A la intervención visible en el mercado de futuros se suma además una estrategia para mantener capacidad de acción sobre los instrumentos financieros utilizados para contener la presión cambiaria. En los últimos dÃas, el Banco Central realizó un canje de tÃtulos con el Tesoro que le permitió recomponer parte de las herramientas que habÃa utilizado durante las semanas previas.
"El BCRA canjeó con el Tesoro el instrumento CER TZXD6 por las letras dollar-linked D31L6 y D31G6. Este punto es relevante porque le permitió recomponer el stock de ambos instrumentos, luego de haber vendido una cantidad importante al mercado en las últimas semanas para quitarle presión al tipo de cambio", explicó a LPO Tomás Sisto Bourel, research de Fortress Capital.
Para el analista, la operación deja entrever que el Gobierno no abandonará esa estrategia de intervención. "Esto podrÃa ser una señal de que el Gobierno buscarÃa seguir utilizando esta vÃa. A partir de dicho canje, el BCRA vuelve a contar con mayor capacidad para emplear estas letras como herramienta para moderar la presión sobre el dólar, en un semestre que luce desafiante en materia cambiaria", sostuvo.
En el mercado coinciden en que la intervención oficial volvió a hacerse visible durante los últimos dÃas. Operadores detectaron un crecimiento significativo del interés abierto en el mercado de futuros, un comportamiento que históricamente suele asociarse con una mayor presencia del Banco Central cuando busca moderar las expectativas de devaluación sin intervenir directamente sobre el mercado contado.
Al mismo tiempo, también aparecieron ventas sobre la curva de bonos dollar-linked, especialmente en los instrumentos de corto plazo. El objetivo es reducir el costo de la cobertura cambiaria y desincentivar una mayor dolarización de las carteras financieras.
La tercera pata del esquema es el manejo de la liquidez. A través de operaciones de repos, el Banco Central absorbe pesos del mercado y encarece el financiamiento de posiciones apalancadas contra la moneda local. La lógica es que un mayor costo financiero reduzca el incentivo para apostar contra el peso.
La diferencia respecto de otros episodios de tensión cambiaria es que, esta vez, el Gobierno intenta administrar la volatilidad utilizando varios mercados al mismo tiempo. En lugar de depender exclusivamente de las reservas internacionales, reparte la intervención entre futuros, bonos, liquidez y financiamiento externo para preservar margen de maniobra.
La incógnita es cuánto tiempo alcanzará ese esquema si la demanda privada de dólares continúa creciendo durante la segunda mitad del año. Con el ingreso de divisas del agro desacelerándose y una demanda de cobertura que volvió a ganar intensidad, el Banco Central enfrenta una prueba clave para sostener la principal ancla del programa económico: la estabilidad cambiaria.
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