Banco Central
Milei ya no dinamita el Central, ahora quiere ajustar la carta orgánica al mandato del FMI
El Gobierno promete devolverle al BCRA el mandato único de defender la moneda.

 El Banco Central que Javier Milei prometía dinamitar volvió al centro de la escena. Pero ya no como edificio a demoler. Ahora aparece como una herramienta a retocar, pulir y mostrarle al Fondo Monetario Internacional. El Presidente quiere reformar la Carta Orgánica del BCRA y vender la idea de un banco independiente. El problema es que, en los hechos, el Central sigue siendo una de las piezas más usadas del programa económico.

Milei encabezó en Casa Rosada una reunión con diputados y senadores de La Libertad Avanza. Allí anunció que el Gobierno trabaja en una propuesta para modificar la Carta Orgánica del Banco Central.

La idea ya había sido anticipada por el Presidente en la Fundación Faro. Allí apuntó contra la reforma de 2012 y contra Mercedes Marcó del Pont. "La bruta de Marcó del Pont a un instrumento de política económica le asignó cinco objetivos. Si uno lee la Carta Orgánica actual por cualquier motivo puede emitir dinero. Así estábamos, nos dejaron plantado una hiper. Pero, lo que quiero decir es que el artículo 3 de la Carta Orgánica del Banco Central, decía que era misión fundamental del Banco Central de la República Argentina defender el valor de la moneda. Parece que no les salió, le sacaron 13 ceros", dijo Milei.

Con mucha lógica, el presidente quiere dar marcha atrás con la reforma kirchnerista impulsada durante la gestión de Marcó del Pont al frente del BCRA. Esa modificación cambió el artículo 3. Hasta entonces, la Carta Orgánica establecía como misión "primaria y fundamental" del Banco Central preservar el valor de la moneda. El kirchnerismo reemplazó esa definición por un mandato múltiple: promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

El rulo contable de Caputo que molesta al FMI: rescata deuda en dólares con pesos para "sanear" el Banco Central

Ese cambio tuvo una carga doctrinaria evidente. El Banco Central dejaba de ser una ventanilla dedicada sólo a mirar la inflación y pasaba a ser una herramienta de política económica. Así el Estado se hacía de una palanca para intervenir sobre el crédito, la actividad, el empleo y el financiamiento. Para Milei, esa amplitud habilitó la emisión sin límites. Para sus defensores, fue una forma de discutir quién manda sobre el dinero: si el mercado financiero o el poder político.

Pero hubo otro cambio menos ruidoso y más usado por todos los gobiernos. El artículo 20, dedicado a los adelantos transitorios. Esa es la llave que permite que el Banco Central financie al Tesoro con emisión monetaria. Antes del cambio de 2012, los adelantos transitorios debían devolverse en doce meses y tenían límites vinculados a la base monetaria y a la recaudación del Gobierno nacional. La reforma mantuvo esa arquitectura, pero le agregó un margen adicional de hasta 10% de los recursos en efectivo obtenidos por el Gobierno nacional en los últimos doce meses, con carácter excepcional y por un plazo máximo de dieciocho meses.

El giro tiene una explicación política y otra financiera. La política es mostrarle al FMI que el Gobierno quiere un Banco Central menos disponible para financiar al Tesoro. La financiera es más incómoda: los acreedores no miran con entusiasmo el uso permanente del BCRA como rueda auxiliar del modelo. En especial después de la maniobra de utilidades que Caputo presentó como saneamiento del balance.

También eliminó una restricción clave. Antes, parte de esa asistencia tenía una asignación más acotada, vinculada al pago de obligaciones con organismos multilaterales. La reforma permitió usar los adelantos para cualquier destino. Esa diferencia, que no entra en un tuit con épica monetarista, es la que importa. Porque ahí está la caja. 

Lo curioso es que Milei se aleja cada vez más de la idea de cerrar el Banco Central. Ya no hay dinamita. Hay borradores, sellos, técnica legislativa y una promesa de independencia. El Gobierno que hizo campaña contra el BCRA ahora quiere escribirle una nueva Carta Orgánica. El cambio no es menor. 

El giro tiene una explicación política y otra financiera. La política es mostrarle al FMI que el Gobierno quiere un Banco Central menos disponible para financiar al Tesoro. La financiera es más incómoda: los acreedores no miran con entusiasmo el uso permanente del BCRA como rueda auxiliar del modelo. En especial después de la maniobra de utilidades que Caputo presentó como saneamiento del balance.

La operación fue así. El Banco Central aprobó sus estados contables de 2025 con una ganancia récord y puso a disposición del Tesoro $24,4 billones en concepto de dividendos. De ese total, $6 billones quedaron como depósitos del Tesoro en el BCRA. Otros $18,4 billones se destinaron a recomprar Letras Intransferibles que estaban en poder del propio Banco Central, por un total estimado de USD 21.700 millones de valor nominal original. Según la lectura oficial, la maniobra redujo la deuda del Tesoro en torno a 3,3% del PBI.

Milei ya no dinamita el Central, ahora quiere ajustar la carta orgánica al mandato del FMI

El Boletín Oficial formalizó luego la recompra por $18,4 billones. La medida permitió cancelar una serie de Letras Intransferibles en dólares con vencimientos largos. En los papeles, el Tesoro achica deuda y el BCRA mejora la calidad de su activo. En la práctica, el Banco Central gira utilidades al Tesoro y el Tesoro usa parte de esa plata para comprarle deuda al Banco Central. Una calesita contable.

La secuencia que incomoda no termina ahí. En paralelo, Santiago Bausili viajó a Europa. Primero pasó por Basilea, donde participó de la reunión anual del Banco de Pagos Internacionales, el club de los bancos centrales. Después la agenda siguió en Londres, con reuniones con fondos de inversión como BlackRock, Ashmore, Wellington, Amundi, Aberdeen, NinetyOne, BlueBay y Pictet. Varios de esos jugadores tienen deuda argentina en cartera.

El viaje apareció en la antesala del vencimiento del 9 de julio, cuando la Argentina debe afrontar alrededor de USD 4.300 millones en bonos Globales y Bonares. La escena deja una pregunta obvia: si el Banco Central será independiente del Tesoro, ¿por qué el presidente del BCRA es quien sale a hablar con los fondos por la deuda del Tesoro?

El Banco Central de la convertibilidad no podía tener deuda, o sea, no podía tener Leliq, Lebac, nada, lo tenía prohibido por Carta Orgánica. El único pasivo que tenía era la moneda en circulación y tenía reservas por el 100% de la moneda circulante. Además, los títulos públicos se valuaban a valor de mercado. Ahora lo hacen a valor técnico, es decir, si hay un papel que dice 77 mil millones, el Banco Central lo computa por ese valor y no por lo que el mercado dice que vale.

Ahí aparece la contradicción de fondo. Milei critica una Carta Orgánica que habilita al Central como instrumento de política económica. Pero su propio esquema necesita al BCRA para acumular reservas, administrar liquidez, sostener el programa cambiario, mover depósitos del Tesoro, ordenar el calendario financiero y dar señales a los acreedores. El Banco que iba a desaparecer terminó convertido en una navaja suiza.

Horacio Liendo, creador de la ley de Convertibilidad que instrumentó Domingo Cavallo, había explicado en diálogo con LPO el rol del Banco Central dentro de ese régimen cambiario. "El Banco Central de la convertibilidad no podía tener deuda, o sea, no podía tener Leliq, Lebac, nada, lo tenía prohibido por Carta Orgánica. El único pasivo que tenía era la moneda en circulación y tenía reservas por el 100% de la moneda circulante. Además, los títulos públicos se valuaban a valor de mercado. Ahora lo hacen a valor técnico, es decir, si hay un papel que dice 77 mil millones, el Banco Central lo computa por ese valor y no por lo que el mercado dice que vale, que es una cuarta parte", dijo.

Lo concreto es que desde el bloque de La Libertad Avanza confirmaron a LPO que el proyecto todavía no está escrito. No hay texto. No hay articulado. No hay una propuesta formal circulando en el Congreso. Por ahora hay anuncio, gesto político y una frase para llevar a Washington.

Una fuente que participó de la reforma de 2012 advirtió a LPO que modificar la Carta Orgánica del Banco Central no es un trámite de mostrador. "Sólo a nivel técnico, sin considerar cuestiones políticas, demora meses. Tenés que mostrar los borradores ante distintos organismos, conseguir un montón de sellos", explicó. La frase sirve para medir la distancia entre el anuncio y la ley.

Por eso, la misma fuente cree que el movimiento tiene más de señal que de proyecto. "Lo que necesita es mostrarle al FMI que quiere un Banco independiente, porque en los hechos sucede exactamente lo contrario", completó. 


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  • 1
    blackrock
    Hace 14 días
    11:00
    Como vas a dinamitar la única máquina legal de imprimir guita Javo?...jajajaja
    Responder
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