El peronismo quiere que el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, vuelva al Senado a explicar porque le mintió a los senadores cuando dijo que el oro de las reservas estaba en Suiza y no en Londres, como finalmente reconocieron en la entidad monetaria este lunes.
La semana pasada y ante una pregunta directa de la senadora peronista Juliana di Tullio, sobre donde está el oro de las reservas, Bausili afirmó: "Se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando".
El Cronista publicó este lunes que fuentes del Banco Central confirmaron al diario que los lingotes están fÃsicamente almacenados en las bóvedas del Banco de Inglaterra, en Londres, mientras que la titularidad o el depósito financiero está registrado en una cuenta del BIS, cuya sede está en Suiza. El BIS serÃa responsable de la custodia o administración contable de la operación, pero el metal está en territorio británico.
La diferencia no es semántica. Bausili dijo ante el Congreso que el oro habÃa sido depositado "en Suiza, donde sigue estando". La información que ahora surge del propio entorno del Central indica que el oro fÃsico está en Londres. La cuenta puede estar vinculada al BIS, pero los lingotes están en posesión del gobierno británico, justo cuando escala la tensión con el Reino Unido por las Malvinas y Milei amenaza con sanciones a las empresas de ese paÃs.
Di Tullio dijo que Bausili mintió al Senado: "El oro del Banco Central está en Londres"
LPO reveló en su momento que Caputo y Bausili no estaban de acuerdo con el giro malvinero de Milei, porque tenÃan una relación de cercanÃa especial con el sistema financiero de Londres, el segundo más importante del mundo. Ahora se entiende la preocupación.
Per el escándalo por el oro del Central sumó un dato incluso más grave que su ubicación geográfica. Las operaciones financieras montadas por Cputo y Bausili sobre el oro caucionado en Londres, habrÃan provocado una pérdida cercana a los 1.000 millones de dólares, según reveló Pagina/12.
Según esa reconstrucción, unos mil lingotes fueron enviados a Londres y utilizados en al menos dos operaciones financieras: un repo y una operación con futuros. Esta última habrÃa terminado con una pérdida que quedó registrada en el balance de 2025 y sobre la cual la AuditorÃa General de la Nación pidió explicaciones al Central.
El problema habrÃa sido el formidable aumento del precio del metal. La onza rondaba los 2.000 dólares cuando comenzaron los movimientos en 2024 y posteriormente más que duplicó su valor. De acuerdo con la información publicada, el Central habrÃa comprometido el oro en operaciones que obligaban a recomprarlo o responder por posiciones financieras. Con la disparada de la cotización, la apuesta se volvió ruinosa.
La revelación desarma además una de las explicaciones que Bausili dio al Senado. El presidente del Central sostuvo que el traslado habÃa aprovechado una "ventana de oportunidad" para certificar y mejorar lingotes antiguos a costos convenientes. Sin embargo, según la información publicada por Página/12, solamente 115 de los aproximadamente mil lingotes enviados necesitaron ser refundidos y el costo de ese proceso fue marginal.
La segunda afirmación de Bausili que quedó cuestionada fue sobre las auditorÃas. El titular del BCRA aseguró ante el Senado que las auditorÃas interna, externa y de la AGN correspondientes a 2023, 2024 y 2025 estaban terminadas "sin observaciones". La propia AGN salió a aclarar que la revisión especÃfica sobre la trazabilidad del oro continúa abierta y que los estados contables de 2025 tampoco están terminados. Ese punto cobra otra dimensión frente a la presunta pérdida de 1.000 millones.
Al analizar las cuentas de 2025 la AGN reclamó al Central que identificara de manera diferenciada las pérdidas vinculadas a las operaciones con oro para poder determinar su naturaleza y su impacto. El BCRA no habrÃa aceptado exponerlas de esa manera. Fuentes de la AGN confirmaron a LPO que el Central no quiso entregar la información pertinente.
Hay además un tercer problema, posiblemente el más delicado. Si efectivamente los lingotes respaldaron un repo y operaciones con futuros, el oro de las reservas habrÃa funcionado como garantÃa. Es exactamente la discusión que apareció con la reforma de la Carta Orgánica impulsada por el Gobierno.
El artÃculo 13 del proyecto aprobado en Diputados sustituye el actual artÃculo 33 de la Carta Orgánica. El texto vigente permite al Central mantener activos externos en depósitos u operaciones a interés en instituciones del exterior. La reforma agrega expresamente que esos activos, incluido el oro, podrán ser utilizados "como garantÃa en operaciones propias de banca central".
Como reveló LPO, operadores del mercado interpretaron esa modificación como un intento por darle cobertura legal hacia adelante a una operatoria que el Gobierno nunca terminó de explicar.
La senadora Di Tullio sostiene que el oro ya fue utilizado como garantÃa y que hacerlo bajo la legislación vigente estaba prohibido. La acusación todavÃa no fue acreditada por la AGN y forma parte de los puntos que la oposición busca incorporar a la investigación judicial.
De hecho el bloque peronista, ya presentó un pedido de citación para que Bausili vuelva a la Cámara Alta y rinda informes "de forma verbal, detallada y documentada" sobre el destino del oro del Banco Central.
La oposición sostiene que el funcionario fue inconsistente y terminó mintiendo cuando compareció ante la Comisión de Presupuesto para defender la reforma de la Carta Orgánica.
El planteo alcanza además uno de los argumentos que Bausili utilizó para justificar casi dos años de secreto. El titular del Central sostuvo que las operaciones requerÃan confidencialidad porque divulgar determinada información podÃa permitir que el mercado se anticipara y apostara contra el activo, con un eventual perjuicio para el BCRA.
La explicación no alcanza para justificar el ocultamiento de la ubicación fÃsica, la cantidad y la situación jurÃdica de los lingotes. Una operación financiera abierta puede exigir confidencialidad sobre precios, plazos o contrapartes. Pero informar que el oro está depositado en las bóvedas del Banco de Inglaterra no habilita al mercado a apostar contra su precio: la cotización del metal se determina globalmente y la posición argentina es marginal frente al volumen internacional.
La distinción deja planteado otro interrogante. Si la ubicación fÃsica del oro no era el dato que necesitaba protección financiera, la confidencialidad podÃa estar vinculada a las operaciones realizadas con esos lingotes. Es decir, a sus contrapartes, condiciones, garantÃas o posiciones en derivados. Y eso vuelve central la pregunta que Bausili todavÃa no respondió: qué hicieron exactamente con el oro.
La confidencialidad que ahora invoca Bausili tiene un antecedente difÃcil de explicar. El primero que confirmó públicamente que el oro habÃa salido del paÃs no fue el presidente del Banco Central sino Luis Caputo. El ministro de EconomÃa reconoció el traslado y hasta explicó su racionalidad financiera: sostuvo que tener los lingotes inmovilizados en las bóvedas del BCRA era como mantener "un inmueble adentro" y que colocarlos afuera permitÃa obtener un retorno.
Caputo habló primero sobre una decisión que, por las competencias institucionales, correspondÃa explicar al Banco Central. El episodio expuso hasta qué punto Bausili funciona como el alter ego monetario de Caputo. No sólo por la historia profesional que comparten, sino porque el ministro se arrogó públicamente la explicación de una decisión sobre la administración de las reservas que pertenece al BCRA.
El contrasentido adquiere ahora otra dimensión: Bausili llegó al Senado para defender una reforma de la Carta Orgánica que proclama reforzar la autarquÃa del Central respecto del Poder Ejecutivo, pero fue el propio ministro de EconomÃa quien anunció y justificó una de las operaciones más sensibles realizadas con sus reservas. La autonomÃa que reclama la nueva Carta Orgánica choca asà con el funcionamiento concreto del tándem Caputo-Bausili.
La ubicación en Londres agrega además una dimensión polÃtica difÃcil de disimular. Milei endureció en las últimas semanas su discurso sobre Malvinas y contra el Reino Unido, mientras una porción relevante del oro de las reservas argentinas permanece fÃsicamente dentro del Banco de Inglaterra.
LPO reveló en exclusiva el 22 de junio de 2024 que Luis Caputo negociaba un préstamo con el Banco de Basilea que tendrÃa como respaldo el oro de las reservas. Menos de un mes después, La Bancaria denunció que los lingotes habÃan salido del paÃs y habÃan sido enviados a Londres.
Sin embargo, recién dos años más tarde, las piezas empiezan a encajar de una manera bastante distinta de la que Bausili presentó ante el Senado. El oro no está fÃsicamente en Suiza sino en Londres. La auditorÃa especÃfica de la AGN no está terminada. La supuesta reconversión de lingotes alcanzó apenas una fracción del metal trasladado. Y ahora aparece el dato más explosivo: parte de esas reservas habrÃa sido comprometida en operaciones financieras que dejaron una pérdida cercana a los 1.000 millones de dólares.
La pregunta dejó entonces de ser solamente dónde está el oro. Ahora es qué hicieron con él, cuánto de las reservas quedó comprometido, quiénes fueron las contrapartes y cómo se produjo una pérdida que equivale a más de la mitad del valor actual de los aproximadamente mil lingotes involucrados.
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