Felipe Noguera
"Trump quiere dejarle claro a sus rivales republicanos que, si lo traicionan, van a pagar un precio muy alto"
Entrevistado por LPO, el consultor latino Felipe Noguera habla de la profunda división entre los republicanos, analiza con detalle la campaña del ex presidente y explica por qué arriesga para conservar su poder.

Felipe Noguera tiene 40 años de trayectoria como consultor, trabajó en la mayor parte de los países de América Latina, vivió en Estados Unidos y sigue de cerca la política norteamericana desde hace mucho tiempo. Fue el primer latino elegido como presidente de la Asociación Internacional de Consultores Políticos (IAPC) y fundador de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos (Alacop). Con los bajos niveles de aprobación de Joe Biden y la inflación que golpea como nunca en las ultimas cuatro decadas, Donald Trump permanece como la figura principal de la batalla política. Noguera analiza el momento actual, dice que la gran crisis que representó en el Partido Republicano la irrupción de Trump todavía domina la escena y afirma que hoy los republicanos están divididos entre los trumpistas y los que no lo quieren, pero temen enfrentarlo. "Estamos frente a una especie de primaria en las sombras o primaria vicaria. Parece que es la primaria para el Congreso pero en realidad tiene mucho de la primaria para presidente", dice.

En estas primarias, Trump decidió respaldar a candidatos propios en estados como Ohio, Nebraska, Pensilvania y Georgia, donde gana y pierde. ¿Qué busca con este apoyo tan decidido y sin garantía de éxito?

Lo primero que diría es que Trump no es como muchos otros ex presidentes que desaparecen y se quieren volver como hombres de Estado. En Estados Unidos, los ex presidentes suelen armar su biblioteca, su think tank y se involucran en causas sin riesgo como la de construir viviendas o ayudar en conflictos internacionales. El máximo ejemplo de eso es Jimmy Carter, que muchos piensan que fue un pésimo presidente y es el mejor ex presidente que ha tenido Estados Unidos. Trump claramente no se ve en ese rol. No me sorprendería que también tenga una especie de estrategia legal.

¿A qué se refiere?

Con los distintos problemas que él pueda tener, mientras más poder tenga mejor porque nadie se va a querer meter con él. Mi sospecha es que su caso es el de los ex presidentes que siguen en la palestra porque sino se los comen vivos. Pero también tiene esa cosa casi megalómana de creer tanto en sí mismo que quizás quiere volver a ser candidato en 2024. En política, tu performance electoral tiene dos componentes. Una es tu capacidad electoral y la otra es tu capacidad de hacer perder a otros. Entonces, quizás sus rivales tengan miedo de que él los haga perder. Porque él te puede hacer daño si pone un tercer candidato que te saque algunos votos. Mi interpretación es que hay un cierto oportunismo en Trump por cosas que él hizo y que en este momento le dan la razón, como sus decisiones de política energética que Biden revirtió y ahora le cuestan al país por la guerra en Ucrania. Lo mismo puede decirse de su cuenta en Twitter: lo dejaron un año y medio sin Twitter y ahí está todavía. Por eso digo que los republicanos tienen que pensarlo dos veces antes de pelearse con él. Y creo que eso es lo que él quiere.

Felipe Noguera

En Georgia, Trump enfrentó al gobernador Kemp solo porque en 2020 él no había respaldado sus denuncias de fraude pero se expuso a una derrota enorme: su candidato perdió por 50 puntos. ¿No es un precio demasiado caro el que paga?

Si haces un análisis estratégico, el mensaje de Trump va más allá de Georgia. Todos los republicanos que lo ven pueden pensar: si Trump es capaz de meterse en un Estado donde puede perder por 50 puntos, entonces es capaz de cualquier cosa. Trump quiere dejar claro que si lo traicionan se paga un precio. Y eso funciona porque muchos republicanos se están guardando. Dicen "bueno, si no corre Trump, me anoto. Si no, para qué, me va a destruir".

Además, hay otro aspecto en el que fue el muy coherente. Como él durante su campaña presidencial se había peleado con todos los candidatos conservadores republicanos a los que derrotó, después para ganarse a esos sectores, él hizo un compromiso muy fuerte en cuanto a la designación de jueces, no solo en la Corte Suprema sino en todos lados. Designó una cantidad de jueces infernal y eso va a tener un efecto por años o décadas. Eso también prolonga su poder.

El caso de Trump es el de los ex presidentes que siguen en la palestra porque sino se los comen vivos. En política, tu performance electoral tiene dos componentes: tu capacidad electoral y tu capacidad de hacer perder a otros.

La novedad de estas primarias es que no solo choca con el establishment sino que ahora también lo hace con antiguos colaboradores suyos como Mike Pompeo en Pensilvania o Mike Pence en Georgia.

Es cierto. Hay gente que supo llevarlo, que lo aguantó a Trump pero tratando de marcar ciertas diferencias y son personas que ahora quieren sacar un cierto rédito. Yo creo que eso a Trump no le gusta mucho. Pompeo es un político que quiere ser presidente sin ninguna duda. Fue el numero 1 en West Point, estuvo en la CIA, en el departamento de Estado, fue diputado, fue uno de los líderes de la Cámara, hizo un cursus honorum espectacular. Pence no es muy destacado, pero en Estados Unidos la vicepresidencia siempre te lanza por lo menos a intentar ser presidente. También está el caso de Nikki Haley, la ex gobernadora de Carolina del Sur que fue su embajadora en Naciones Unidas y renunció sin confrontar con Trump. Ella puede ser candidata a vicepresidenta o a presidente. Después está Kellyane Conway, la encuestadora, jefa de campaña y jefa de asesores de la Casa Blanca, que se fue unos meses antes del fin de la presidencia de Trump porque ya no aguantó más. A ese tipo de gente le vendría muy bien que se vaya corriendo Trump para decir yo me lo banque pero acá estoy. De ese grupo, Pompeo y Nikki Haley son los más notorios. Pero claro Trump no se banca que nadie quiera crecer a su lado.

El candidato republicano solo puede aparecer si Trump da un paso al costado ¿o podría ser también alguien que crezca contra Trump?

Si, yo creo que alguien podría ser contra Trump. Esta vez, además, sus rivales tienen sobre la mesa la lección de 2016, cuando le fueron peleando de a uno, eran alrededor de 16 y perdieron todos. Ahora, puede ser que algunos esperen que él dé un paso al costado pero otros pueden decir: armemos algo bien organizado y, aunque perdamos, ya dejamos algo bien plantado para la etapa que viene. Esos pueden ser reconocidos en un futuro como los que empezaron a armar el postrumpismo.

 Todos los republicanos que lo ven pueden pensar: si Trump es capaz de meterse en un Estado y perder por 50 puntos, entonces es capaz de cualquier cosa. Y eso funciona porque muchos se están guardando.

La caída de la popularidad de Biden y las cifras inéditas de inflación generan en los observadores externos la impresión de que Trump tiene todo servido para volver.

En la historia de Estados Unidos, hay un solo presidente que fue derrotado cuando se presentó a la reelección y que despues ganó una elección, Grover Cleveland, a fines del siglo XIX. Hay gente que se reelige y hay gente que se va y vuelve pero no hay gente que la saquen por el voto y vuelva por el voto. En Argentina, hay otro caso que lo sacan los votos y ahora quiere volver que es Macri. Así que Trump y Macri están los dos tratando de hacer algo que no se ha hecho casi nunca. Porque uno cosa es que vos te vayas y otra cosa es que a vos te hayan echado con los votos.

Entre los republicanos, no emergen todavía candidatos que expresen su ambición de ir por la presidencia. Solo De Santis muestra interés y, aun debilitado, el de Trump parece seguir siendo un liderazgo excluyente.

Todavía falta. Muchos esperan para evitar que Trump se les tire en contra. Yo no creo que algunos de los que corrieron contra Trump en 2016, como Ted Cruz y Marcos Rubio, hayan abandonado sus aspiraciones. Son gente muy joven. Hay que esperar.

Decía que Trump se enfrentó al establishment partidario y logró transformar el partido republicano. Más allá de que sea candidato o no ¿Piensa que la transformación que él produjo en el partido lo va a sobrevivir?

Algo de todo lo que él removió lo va a sobrevivir, pero no lo veo ungiendo un heredero. De la transformación que él hace, hay una parte importante, que puede ser que sobreviva. Pero también hay una parte que es simplemente de disrupción. El Partido Republicano tiene por lo menos dos componentes: uno que es más religioso o conservador y otra que remite más a lo que llaman un Rockefeller republican, más liberal en lo social, más abierto al mundo. Ellos tienen una división grande entre los partidarios de la globalización y los del país cerrado. Trump rompe con los dos moldes pero no establece un tercer molde. Lo que hace es romper con un partido que empezaba a parecerse al demócrata. El dice basta de acuerdos políticos y de regulación estatal. El dice proteccionismo, no tanto comercio con China y muchos hoy le dan la razón diciendo mirá en el lío que estamos por habernos autolimitado en nuestras fuentes energéticas cuando teníamos para crecer con el fracking y el shale gas.

Pompeo es un político que quiere ser presidente sin ninguna duda. Fue el numero 1 en West Point, estuvo en la CIA, en el departamento de Estado, fue diputado, fue uno de los líderes de la Cámara, hizo un cursus honorum espectacular.

¿Cómo ve el impacto de las empresas de comunicación en la batalla política norteamericana?

Se ha atomizado todo bastante. Hasta hace cuatro o cinco años, Fox dominaba la batalla del cable. Como extranjero, Fox parecía algo muy de derecha y CNN de izquierda. Parecían equivalentes pero Fox tenía el triple de audiencia. En el inicio Fox estaba escéptico con Trump pero a medida que Trump crecía se volvió lo más trumpista que hubo. Tucker Carlson parece ser académico y se caracteriza por explicar con aparente lógica y tranquilidad afirmaciones de lo más extremas. Ahora Carlson y Laura Ingraham son las figuras centrales. Fox tiene un espacio estable porque en Estados Unidos una gran cantidad de conservative talk shows y también hay programas locales de radio que Fox después nacionaliza en su pantalla. Las distintas cadenas, CNN, CNBC, se han atomizado, no digo que sean marginales pero han perdido peso. Quizás algunos añoran a Trump disparando desde Twitter porque eso le ponía un orden a la discusión y a la batalla.

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