El ministro de Defensa, Óscar González, fue el vocero oficial de la reunión que se llevó a cabo en el despacho del presidente Santiago Peña junto a su par brasileño José Múcio. Según González, Múcio querÃa visitar Paraguay para hablar sobre el aumento de la cooperación en materia de seguridad, un encargo del propio Lula da Silva.
El encuentro entre Peña, Múcio y González se dio después de una seguidilla de acciones adoptadas por Paraguay que levantaron las alarmas en Brasil. Una de las medidas que tensaron la relación bilateral fue el acuerdo SOFA que Peña firmó con Estados Unidos. El pacto les permite a militares estadounidenses desplazarse por el territorio paraguayo con inmunidad, un factor que preocupa al gobierno de Lula.
En Brasil, el acuerdo SOFA fue visto como una estrategia de Donald Trump para vigilar de cerca la frontera, pero González habÃa dicho a LPO que las autoridades brasileñas trabajaban de manera coordinada con Paraguay y se verÃan beneficiadas por la decisión de Peña.
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"La conversación fue fructÃfera y amistosa, se repasaron los programas de cooperación bilateral que tenemos en el área de la defensa entre la República Federativa de Brasil y el Paraguay", declaró González tras la reunión en Mburuvicha Róga.
El ministro dijo que la visita de Múcio sirvió para encaminar la lucha contra el crimen transnacional y el terrorismo. Paraguay habÃa declarado organizaciones terroristas al Primer Comando Capital (PCC) y al Comando Vermelho en octubre pasado, lo cual no cayó bien en Brasil, debido a que la clasificación da pie a EEUU para una eventual intervención militar. La administración republicana seguirÃa los pasos de Asunción meses más tarde.
A finales de junio, la PolicÃa Militar de Brasil puso en marcha el operativo de seguridad SULMASSP en la frontera con Paraguay, que estipula la movilización de fuerzas terrestres y fluviales para reforzar la presencia de los organismos de control en la Triple Frontera. La movida de Lula fue una respuesta directa a la adhesión de Peña al "Escudo de las Américas", una iniciativa hemisférica de Trump de la que Brasil se autoexcluyó.
En parte, Múcio llegó a Paraguay para revalidar la alianza con Peña, contener a su vecino estratégico y, en particular, no dejar vacÃos en la Triple Frontera que EEUU pudiera aprovechar. "Brasil no tiene una relación tan importante en defensa como la que tiene con Paraguay", confirmó el ministro de Lula.
Ayer nada más, Paraguay cerró un memorando de entendimiento que actualiza el acuerdo bilateral sobre servicios aéreos vigentes entre ambos paÃses. El documento incorpora un régimen de rutas abiertas y amplÃa los derechos operacionales de las lÃneas aéreas para pasajeros y cargas.
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El memorando brindará mayor flexibilidad para establecer nuevas conexiones aéreas y facilitar el transporte. La mayor apertura aérea puede ser un riesgo para Paraguay mientras trabajaba en mejorar los controles en los cielos para eliminar el tráfico de estupefacientes.
El viaje de Múcio coincidió con la operación que logró desbaratar una red que lavaba dinero del nerco y tenÃa presuntos vÃnculos con miembros de Al Qaeda. El operativo se desplegó en cuatro estados -RÃo de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais y Paraná- luego de un fino trabajo de inteligencia que probó los nexos con el PCC, el Comando Vermelho y el Tercer Comando Puro, una organización asentada en RÃo.
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