Presupuesto
Advierten que a mediano plazo el gradualismo del Gobierno puede detonar una nueva crisis de deuda
La deuda presupuestada crece para cubrir los subsidios a la energía. Para la ASAP, sería riesgoso que se repita en 2018.

El proyecto de ley del Presupuesto 2017 supone una reducción del déficit primario al 4,3%. Sin embargo, hace un año el plan era hacerlo caer al 3,3%. La mitad de ese punto porcentual se debe al aumento del gasto previsional, que ascenderá al 40,8%. La otra mitad es por la imposibilidad del gobierno de bajar los subsidios económicos, en especial los subsidios a la energía, que este año superarán los $200.000 millones.

LPO consultó al economista Rafael Flores, presidente de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), quien explicó que “Cuando hablamos de miles de millones de pesos, perdemos escala, pero estamos hablando de un monto que crece a pasos agigantados. El año pasado el déficit fiscal fue de $220.000 millones, de los cuales $170.000 millones, el 77%, fue para subsidiar la energía y trasferencias de capital para las empresas energéticas. Para tomar dimensión, $2.500 millones fueron a Fútbol para Todos.”

“Lo que se gastó en 2015 fue 6 veces lo que se gastó en defensa, 3,5 veces lo que se destinó a todas las universidades públicas del país y 4 veces lo que se gastó en seguridad. También es más de lo que se gastó en salud, educación y cultura juntas. No creo que esto esté bien y no creo que la población esté de acuerdo en gastar el cuádruple en energía que en seguridad”, dimensionó el economista.

El resto de los rubros del gasto público son rígidos. Son mayoritariamente sueldos y jubilaciones que el Gobierno no puede bajar e inversiones en obra pública. Por eso hablar de reducir el gasto público implica bajar el único concepto del gasto público que puede achicarse: subsidios económicos, de los cuales los subsidios a la energía se llevan casi la totalidad.

“Lo que se gastó en 2015 en subsidios fue 4 veces lo que en seguridad y más de lo que se gastó en salud, educación y cultura juntas. Si el gradualismo en la quita de subsidios mantiene el ritmo en 2018 y en 2019, vamos rumbo a una crisis de deuda”, precisó el especialista.

A la vez, estos subsidios se pagan con plata que el Estado no tiene por lo que, para sostener este gasto, el país profundiza su nivel de endeudamiento. “Los servicios de deuda tuvieron un crecimiento importante del año pasado a este, un tercio más que el año pasado. Junto con Jubilaciones e Inversión directa es uno de los rubros que más crece en el presupuesto. Este año por la deuda para el pago a los holdouts se sumaron otros $90.000 millones de servicios de deuda. Y en la medida en que el déficit suba, va a haber más deuda”, precisó el especialista.

“Sin embargo, no me preocupa la suba del déficit para 2017 (contemplando no solo el déficit primario sino el financiero). Sí me preocupara para 2018 y 2019. Si el gradualismo en la quita de subsidios mantiene el ritmo en 2018 y en 2019, vamos rumbo a una crisis de deuda”, advirtió Flores.

Es que la política de subsidios a la energía se fue convirtiendo en una bola de nieve. En 2005 los subsidios eran $1.157 millones, el 0,2% del PBI. Y entre 2006 y 2014 crecieron a razón del 65% interanual cuando el resto del gasto evolucionaba al 345 anual. En 2015 hubo una ligera desaceleración por la caída del precio internacional del crudo y aun así ascendió al 2,9% del PBI. Al respecto, el titular de la ASAP consideró que “Es un gasto que en términos nominales creció 170 veces, ningún rubro creció tanto entre 2005 y 2015. Y en términos del PBI se multiplicó por 15 en 10 años. Nunca hubo un gasto que creciera tanto en tan poco tiempo.”

Además, es una erogación regresiva porque el 20% más rico de los usuarios se lleva el 32% del subsidio, mientras que el 20% más pobre solo recibe el 8,7%. “Un subsidio que favorece 5 veces más a los ricos que a los pobres tiene un efecto redistributivo negativo y no tiene cómo justificarse”, opinó Flores. 

 “Digo más, es pernicioso también desde su impacto geográfico y es perverso porque incentiva el consumo desmedido y ha hecho que las empresas energéticas estuviesen más preocupadas por hacer lobby en el Gobierno para conseguir nuevos subsidios que por la satisfacción a las demandas de los usuarios. Ni hablar de que los consumidores que más se ven favorecidos son las grandes fábricas que más consumen y no las que invierten en tecnología de mayor eficiencia energética ni a las pymes que son las que más empleo generan.”

La lógica de que el problema es el del déficit fiscal es errónea. El Gobierno hace bien en recurrir a la deuda para empujar el crecimiento.(Pero) si no lo corregís en el mediano plazo, entonces sí vas a tener un problema serio”, advirtió Flores.

Y sin embargo, para el especialista, el Gobierno hace bien en sostener el gradualismo en la reducción de los subsidios para no caer en la trampa de Machinea: “Está claro que los subsidios se han convertido en un problema fiscal y uno macroeconómico, pero la lógica de que el problema es el del déficit fiscal es errónea. Reducir ahora los subsidios abruptamente implica una caída del consumo del orden del 3% del PBI, lo que profundiza la recesión y hace que crezca el déficit por la caída de la actividad. El Gobierno hace bien en recurrir a la deuda para empujar el crecimiento. La mejor herencia que le dejó el kirchnerismo es una baja ecuación ‘deuda sobre PBI’ que todavía te da margen de acción en el corto plazo. Si no lo corregís en el mediano plazo, entonces sí vas a tener un problema serio”, advirtió Flores.

Consultado sobre la forma de lograr acelerar la quita de subsidios para prevenir que lo que no se pague de subsidios se termine pagando de servicios de deuda, el titular de ASAP recalcó que es crucial la previsibilidad: “Por el lado del consumidor residencial, la tarifa social falló porque hizo que a las familias de clase media o media baja la reducción de los subsidios se comió el 10% de su ingreso. Se puede hacer una tarifa social escalonada y no binaria donde se asiste a los más pobres y castigás al siguiente quintil. Y las empresas necesitan saber cuál va a ser la tarifa eléctrica el año que viene, poder tener una proyección de gastos y tener créditos para facilitar la reconversión energética.”

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  • 4
    dotcom
    23/09/16
    13:09
    tic-tac, tic-tac, tic-tac.......se viene el temblor.....llegarán a las legislativas del 2017????? jajajajajajaja
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  • 3
    rafael
    22/09/16
    13:17
    De acuerdo Monica ahora una cosa es el subsidio a 40.000 empleados petroleros y otra cosa el aumento de las tarifas a mas de 4.000.000 de usuarios residenciales, y no hay que olvidarse del aumento de la nafta y el aumento en el 2014 que hoy el gobierno por primera vez reconoce al aumentar un tercio que al resto, aquí había mucho marketing y pocas verdes , en la audiencia había que mostrar las realidades, igualmente gracias por tu punto de vista
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  • 2
    monica brogno
    22/09/16
    06:50
    Rafael, te olvidas de considerar que si bien el valor del petróleo a nivel mundial bajo, aqui no se aplico, dado que los costos internos son extremadamente distorsionados y los muchachos sindicalistas se opusieron, ya que eso significaba o una reducción de sus ingresos o el despido y para evitar esto, se subsidia a las petroleras!!
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  • 1
    rafael
    21/09/16
    19:12
    Este estudio tiene un eje de razonamiento demasiado oficialista, primero el déficit de energia del año pasado fue el mas bajo que el de los últimos años, el petróleo bajo de 100 dólares a 40 dólares y el gas de 12 dólares a 2 dolares el millón de BTU. Cuando habla que los ricos gastan mas que los pobres , se refiere a las industrias y comercios , como los shoppings que consumen el 70% de la energía o a una casa residencial? , le falta decir que hay que aumentar las tarifas para salvar a las petroleras de su déficit por la caida del precio del petróleo y comprar acciones de Vaca Muerta
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