La fuga de Flavio Bolsonaro no sólo abrió un debate en la derecha brasileña, sino también en el gabinete de Lula que empezó a analizar el escenario político que se configura para el último mandato del líder del PT, con su ex rival prófugo y exiliado en Estados Unidos.
Del lado de la derecha brasileña, LPO adelantó en exclusiva que la decisión de fugarse de Bolsonaro causó malestar y no parecen dispuestos a aceptar un liderazgo en el exilio. Esto favorece las chances del más serio gobernador de San Pablo, Tarcisio Gomes da Freitas, de asumir el liderazgo de relevo de los Bolsonaro y "normalizar" a la derecha de Brasil.
Pero la discusión también se traslada al entorno de Lula donde en este momento se debate si está situación beneficia o perjudica al presidente brasileño, que enfrenta la narrativa construida por el bolsonarismo sobre la persecución política contra Flavio por parte de la "dictadura" del PT y su juez aliado Alexander de Moraes.
Un colaborador de Lula afirmó a LPO: "Creo que debemos mirar a corto y largo plazo. A corto plazo le sirve a Lula porque es inevitable una comparación directa con su propia biografía,. Lula no huyo y enfrentó la cárcel. Flavio y la familia no".
"A largo plazo me parece complicado. Lo mejor para Lula es la pacificación. El 2030 ya empezó para Tarcisio Gomes da Freitas, que rápidamente intenta adueñarse de esa bandera, el problema que tiene es que con Flavio afuera Brasil sigue rehén de la familia Bolsonaro y su persistencia a profundizar la polarización con Lula y el PT", agregó.
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"Es evidente que el bolsonarismo ama a Lula y Lula necesitaba el bolsonarismo para vencer, pero ahora Lula tiene que pedir el divorcio y seguir adelante con su último mandato. Flavio prófugo y exiliado es mantener un noviazgo forzado", agregó con el habitual humor de los brasileños para analizar la política.
La alusión a Tarcisio no es casual. El gobernador de San Pablo se lleva todas las miradas de la derecha para ser el principal opositor al gobierno en estos cuatro años pero con un perfil mucho más moderado y de diálogo democrático.
Así lo refleja el video que publicó en redes sociales donde dice que la elección terminó y es momento para pacificar el país, una línea que se aleja a la narrativa bolsonaristas por estas horas. En el mismo sentido lo creen el presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, y la propia Michelle Bolsonaro, enfrentada con el hijo del ex presidente.
Por eso, fuentes del PT confirmaron a LPO que Lula evalúa convocar a los gobernadores que apoyaron Bolsonaro para abrir una nueva etapa de diálogo con el bolsonarismo sin los Bolsonaros. Incluso, hay sectores del gabinete que le sugieren a Lula que firme un indulto a Jair Bolsonaro.
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Esta idea viene del presidente del Senado, Davi Alcolumbre, que busca la reelección en febrero y trata de seducir a los bolsonaristas con una amnistía, pero no quiere avanzar sin el aval de Lula con quien tiene una alianza que incluye, entre otras cosas, la designación de su antecesor en el cargo Rodrigo Pacheco.
Pero los sectores más radicales del bolsonarismo afirman que no alcanza con la aprobación de una amnistía e insisten con que sacar a Alcolumbre del cargo para poner uno propio al frente del Senado, pero todavía no tienen los votos.
Como sea, la narrativa de pacificación empieza a configurarse como unos de los ejes que trabaja el laboratorio político del PT para el cuarto y último mandato de Lula.
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