Derechos Humanos

Los juicios a civiles detrás de la pelea por la Secretaría de Derechos Humanos

Con Wado de Pedro a la cabeza, Hijos quiere imponer al cordobés Fresneda o a Pisoni, de Capital Federal. Y apurar los juicios a civiles por su actuación en la dictadura, como a Blaquier, defendido desde el Gobierno. Hebe de Bonafini pide a Alen, quien era el segundo del fallecido Duhalde. También promueven a Taiana, resistido por Cristina.
La muerte de Eduardo Luis Duhalde abrió una pelea de la agrupación Hijos con Madres de Plaza de Mayo y el resto de los organismos de derechos humanos, en la que no sólo se juega un espacio de poder sin también los nuevos objetivos de uno de los sectores más representativos del kirchnerismo.

Y en esa disyuntiva, Hijos, liderados por el diputado y referente de La Cámpora Eduardo “Wado” De Pedro, de relación privilegiada con Cristina Kirchner, pretende intensificar las causas sobre civiles involucrados en la última dictadura militar, que ya dieron sus primeros pasos contra la fallecida Amalita Fortabat, el salteño Marcos Levin y una por ahora trunca ofensiva a Carlos Blaquier.

Para lograrlo propone sus candidatos a la secretaría de Derechos Humanos. El primero en ser mencionado fue Carlos Pisoni, de Hijos de Capital Federal, donde lidera la mesa “El transvasamiento generacional y la lucha por los derechos humanos”.

Pero fuentes de Hijos consultadas por LPO ven con más chances al cordobés Juan Martín Fresneda, nacido en Mar del Plata pero residente en la provicia mediterránea, donde es director de la filiación local de la Anses.

En Madres y Abuelas los juicios a civiles no son una prioridad. Sus referentes, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, consideran una etapa cumplida los procesos a militares abiertos con la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final.

En honor a esa etapa, proponen que Luis Alen, subsecretario de Derechos Humanos, ascienda a la secretaría del área que dejó vacante Duhalde. “Nos encantaría que quedara Luis Alen en ese lugar, porque él trabajó mucho con Eduardo Luis y sabe mucho”.

“Está bien que vengan otros a ayudarlo, me parece muy bien. Pero que se quedara él para nosotras sería una gran ilusión porque es un hombre que hizo todo en mucho silencio, muy respetuoso", planteó Hebe.

Otros sectores del kirchnerismo intentan recuperar la figura de Jorge Taiana, echado por Cristina hace dos años, cuando fue acusado de traidor por la presidenta por seguir en contacto con periodistas del diario Clarín. Pero ese vínculo nuca se retomó y su reingreso al Gobierno parece difícil.

Sin él, todo queda entre Hijos, ya más robustecida por lugares ganados por muchas de sus figuras, y el resto de las organizaciones de derechos humanos convertidas en emblema del kirchnerismo.

Civiles al banquillo

La responsabilidad de civiles en la última dictadura militar es hoy el principal objetivo de Hijos y de La Cámpora, la agrupación juvenil amparada por Cristina. En ambas pisa fuerte Wado de Pedro, con acceso frecuente a la quinta de Olivos.

Y ya obtuvieron sus primeros resultados. En el último juicio por violaciones a los derechos humanos realizado en Tandil quedó demostrado que el abogado laboralista de Olavarría Carlos Moreno fue secuestrado el 29 de abril de 1977 y trasladado a la ciudad serrana “a punta de pistola”.

El fallo señaló que en el debate oral surgieron “plurales elementos de convicción que permiten sospechar que integrantes del directorio de la cementera Loma Negra habrían inducido los delitos” que terminaron con el homicidio de Moreno, por lo que los jueces ordenaron remitir los antecedentes del proceso a la justicia para que inicie una “pesquisa” respecto del hecho.

Loma Negra ya era conducida por la recientemente fallecida Amalia Lacroze de Fortabat, quien en esos años no titubeó en fotografiarse con cuanto dirigente militar se cruzara.

Quien deberá declarar por su puesta complicidad con la dictadura es el salteño Marcos Levin, ex titular de la empresa de transporte La Veloz del Norte. Se lo involucra con la detención de varios trabajadores que integraban la conducción de la Unión de Tranviarios Automotor (UTA) y terminaron torturados en un centro clandestino. Algunos testimonios dan cuenta de que Levin asistía a ese predio.

Pero el problema que deberá afrontar Hijos es que no todas las causas abiertas contra civiles apuntan a enemigos declarados del Gobierno, como la que acusa al octogenario Carlos Blaquier, dueño de la azucarera Ledesma y, todavía, uno de los empresarios más poderosos del país.

Blaquier quedó apuntalado como responsable del recordado “Apagón de Ledesma”, como se llamó a la noche del 27 de julio de 1976 en las localidades jujeña de Libertador General San Martín y Calilegua.

Ese día se cortó el suministro eléctrico en el departamento de Ledesma y, según las denuncias, policías y militares allanaron viviendas, capturaron a más de 400 trabajadores, estudiantes y profesionales y los trasladaron en camiones de la azucarera de Blaquier.

Tras las torturas e interrogatorios, algunos prisioneros son liberados o enviados a comisarías y cuarteles militares, otros destinados a cárceles de distintas provincias. Treinta permanecen desaparecidos.

Hijos lanzó una campaña para poner en el banquillo a Blaquier, quien ejerce la presidencia de Ledesma desde 1970. Pero en el Gobierno habría algunas voces en contra de lanzarse contra un empresario que hoy ven como aliado.

Disyuntivas así se repetirían si proliferan las causas contra empresarios de entonces, como pretende Hijos. Y serán un tema a considerar por Cristina en las próximas horas, cuando deba definir al sucesor de Eduardo Luis Duhalde.