Economia

Fuerte embestida de Boudou contra Pezoa por la guerra de billetes

El ministro de Economía quiere desplazar al titular de la Casa de la Moneda, Ariel Rebello, un hombre del secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. En el gobierno le adjudican la responsabilidad principal por el faltante de billetes que se vivió sobre las fiestas. Además Pezoa enfrenta cuestionamientos de gobernadores. Boudou quiere aprovechar la crisis para avanzar sobre un área que nunca controló.
La guerra de los billetes sigue entregando capítulos para una de las temporadas más entretenidas de fin de año, esto es la saga de la falta de billetes que mezcla internas políticas y pujas empresarias.

El ministro de Economía, Amado Boudou, le habría ofrecido a la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sumar fuerzas para desplazar de la presidencia de la Casa de la Moneda a Ariel Rebello.

Se trata de un muy deslucido funcionario que responde directamente al secretario de Hacienda Juan Carlos Pezoa. En el gobierno culpan a Rebello por la crisis de la falta de billetes, anticipada por los técnicos del Central a principios de año.

Boudou ya logró ubicar como número dos de la Casa de la Moneda a Juan Tristán, un viejo amigo de los años dorados de Mar del Plata. No está claro si impulsa su ascenso o está abierto a consensuar un nuevo nombre. “Igual, la decisión final excede a Boudou y Mercedes y está en manos de Cristina”, se sinceró ante LPO una fuente del ala económica del gobierno.

La crisis le permitiría además a Boudou avanzar sobre Pezoa, un hombre que nunca lo reconoció como su superior ya que tenía diálogo directo con Néstor Kirchner. Ahora, el ministro contaría además con el aval de al menos dos gobernadores peronistas muy disconformes con el hombre que maneja nada manos que el Tesoro del gobierno nacional.

Es que luego de la muerte del ex presidente, Pezoa se negó a cerrar filas con alguno de los protagonistas del área económico (De Vido, Boudou, Marcó del Pont, Moreno) y mantuvo una autonomía que hoy sin el paraguas de Kirchner lo vuelve un blanco más fácil.

El enojo de Schiaretti


En esta saga, ayer irrumpió un actor impensado. El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, lanzó una serie de acusaciones contradictorias. Dijo que los nuevos billetes importados de Brasil eran retirados por la gente de los cajeros y luego los comercios los rechazaban porque tienen una numeración distinta. Y luego agregó que los cajeros automáticos no los aceptaban porque tenían un gramaje diferente.

“Qué curioso, los únicos cajeros que no los aceptan son los de Córdoba”, se mofan en el Central y recuerdan que Schiaretti está molesto con la entidad monetaria porque no le aprueban una operación financiera, que según explicaron en la entidad “no está bien armada”.

“Los cajeros del Banco Nación los aceptan sin problemas”, agregaron y subrayaron que “ayer se repasó la situación de todo el país y la única noticia de un supuesto conflicto fue en Córdoba”.

La generosidad de la AFIP con Ciccone


Ciccone es una empresa menemista, en su momento muy combatida por Aníbal Fernández, que el propio gobierno llevó a la quiebra por una deuda con la AFIP. Una vez quebrada, se rumoreaba que la Casa de la Moneda intentó quedársela, pero el juez comercial Javier Consentino, se inclinó por el plan de alquiler de un año que presentó Boldt, que incluyó absorber a casi la totalidad de los 200 empleados, mas un pago de 4 millones por el alquiler.

Sin embargo, ahora el mismo gobierno que mandó a la quiebra a Ciccone, pidió a través de Guillermo Moreno que Boldt interrumpa el contrato de alquiler que vence en agosto del 2011 y le devuelva la planta.

Y no sólo eso, según publicó hoy La Nación, la misma AFIP que la mandó a la quiebra ahora estaría a punto de condonarle el 75% de una deuda impositiva de 240 millones de pesos y ofrecerle un plan de pagos a 10 años por el remanente.

¿Cómo se explica un comportamiento tan errático del gobierno? En el mercado se dice que el ministro de Economía Amado Boudou, sería uno de los flamantes accionistas de Ciccone, que inyectó los fondos necesarios para que pudiera levantar su quiebra. La versión no pudo confirmarse y en Economía la descartan de plano.

La hipótesis conspirativa es que en el Gobierno al enterarse que Ciccone sufría una posición muy frágil de lo financiero –pero tenía en su patrimonio la planta de papel más moderna del país-, se decidió empujarla a la quiebra para luego “rescatarla”, pero esta vez con capitales kirchneristas inseminados en su interior.