Inflación

Exclusivo: el debate interno que enfrenta Massa, insistir con la meta del 4% de inflación o hablar de "estabilidad"

Una parte del equipo le aconseja a Massa no "quemarse con un número" para conservar caudal político. Pero el ministro cree que tiene que fijar un norte claro y bajar un escalón más la inflación.

Sergio Massa navega un debate interesantísimo: ¿Cual es la mejor estrategia político-comunicacional para plantarse frente al desafío de una inflación que amenaza con tragarse su liderazgo? 

Algunos integrantes del equipo del ministro de Economía cree que fue un error apostar a que en abril la inflación bajaría a la zona del 4% y plantear que el discurso debería poner foco en la "estabilización" de la economía y el Gobierno que logró Massa. 

Tras heredar más de 7,4 puntos de inflación mensual de la gestión de Martín Guzmán, con una crisis de reservas límite, déficit de más de 12 puntos, el acuerdo con el FMI al borde del incumplimiento y dudas sobre el futuro del gobierno de Alberto Fernández, el líder del Frente Renovador logró enderezar el curso general del Gobierno. Es es la lectura que algunos proponen a Massa destacar.

Pese a la suba, el viceministro de Economía ratifica la meta del 60% de inflación anual

Con pocos meses en el cargo, Massa consiguió que el índice de inflación de Noviembre del año pasado marcara 4,9%, el más bajo desde febrero. En ese contexto, aventuró que se ubicaría en torno al 4 por ciento en Abril. Pero varios factores como la suba de combustibles, tarifas, alimentos, llevaron a que la inflación retomara el rumbo de incremento en diciembre y volviera a recalentarse en enero con un impactante 6%.

Roberto Lavagna, por caso, le dijo a Massa que no había diferencia real, ni para la macroeconomía ni para el impacto social, entre una inflación del 4% y del 6%. Incluso Domingo Cavallo, un habitual crítico de los gobiernos con componente kirchnerista dijo que "si Massa logra que la inflación tenga un techo del 6% es un triunfo".

Roberto Lavagna, por caso, le dijo a Massa que no había diferencia real, ni para la macroeconomía ni para el impacto social, entre una inflación del 4% y del 6%. 

Por eso en el massismo algunos insisten que no es conveniente vaticinar ningún numero en concreto sino mostrar que se evitó una crisis mayor, que se puso en marcha la economía y se evitó el escenario de hiperinflación que aventuraba la herencia de Guzmán, además que se logró recomponer las reservas del Banco Central con la herramienta pragmática del dólar soja.

Curiosamente, Massa es quien más resiste esta corrección del discurso e insiste en ponerse la vara bien alta. El ministro cree que no es lo mismo 6% que 4% de inflación mensual y mantiene la confianza que logrará terminar el año, incluso por debajo de ese número.

Massa considera además, afirmaron a LPO fuentes de su equipo, que tiene que marcar una meta clara para que los distintos actores de la economía vayan convergiendo a la pauta del 60% anual que este martes ratificó su viceministro, Gabriel Rubinstein.

El viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein.

Para lograr ese objetivo, el equipo de Massa combina un plan con rasgos ortodoxos -baja de la emisión y del déficit- con medidas heterodoxas como el programa de Precios Justos, como explicó en Diputados el secretario de Comercio, Matías Tombolini. Pero el 6% de enero muestra que ese 4% que se fijó como meta el Palacio de Hacienda, es más difícil de alcanzar de lo planeado.

Análisis: ventajas y riesgos del "Plan Primavera" que propone Cavallo

La misión es estructuralmente difícil. Las reservas -que este martes perforaron el piso de los 40.000 millones de dólares- no permiten ralentizar el ritmo de devaluación del dólar oficial, que en enero fue del 5,86% anual. Al contrario, lo primero en 2022 era sumar reservas para cumplir con la meta del FMI. La forma de sumar reservas fue con el incentivo exportador de los dólar-soja 1 y 2, pero estos programas implicaron una fuerte emisión de pesos que el mercado no terminó de digerir y por eso se demora el dólar soja 3.

Si los insumos importados al tipo de cambio oficial suben a casi el 6% mensual y hay precios regulados que necesitan fuertes correcciones para terminar con los subsidios y que le van a imprimir saltos al IPC general, el 4% se vuelve ambicioso.

Si los insumos importados al tipo de cambio oficial suben a casi el 6% mensual y hay precios regulados que necesitan fuertes correcciones para terminar con los subsidios y que le van a imprimir saltos al IPC general, el 4% se vuelve ambicioso.

De hecho, esto es lo que se viene observando desde septiembre. Desde ese mes inflación núcleo -que muestra el movimiento de los precios de aquellos bienes y servicios que no son estacionales ni regulados y que son el 69% de todos los que releva el Indec- se estancó. En septiembre cayó a 5,5% y desde entonces se mantuvo prácticamente invariable. Solo en noviembre, de la mano del fuerte freno que la sequía le metió al precio de la carne, cedió al 4,8%, luego marcó 5,3% en diciembre y 5,4% en enero.

Por eso, a Massa algunos le recomiendan suavizar el lenguaje y dejar de repetir un número fijo. Su legado, entienden, ya es haber estabilizado el ritmo inflacionario, haber bajado el déficit y cumplido con la meta de reservas del FMI. Una visión que incluso comparten los técnicos del organismo que no consideraron grave el repunte de la inflación en enero, según supo LPO de fuentes al tanto de las conversaciones.

Los que piden dejar de hablar de un número concreto consideran que Massa puede dañar su reputación y quedar expuesto a títulos de una promesa incumplida.

Sin embargo, el ministro parece convencido cree que no hay promesa incumplida si se redobla el esfuerzo y se logra el objetivo de bajar la inflación aunque sea unos meses más tarde de lo previsto. La analogía es la del arquitecto: la entrega en mano de la casa se puede demorar, pero la casa está en construcción y para que no se demore más hay que poner más mano de obra.

El secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini.

Algo de esto dejó traslucir en la presentación de la incorporación de la carne al programa de Precios Justos: "Vemos que algunos haciendo mal uso de un objetivo que nos pusimos como Ministerio -que es bajar la inflación a la mitad de lo que la recibimos y ponernos plazos y ser autoexigentes con nosotros- empiezan a jugar con que el rebote de la inflación en enero es una frustración, es un problema... Es un problema para el bolsillo de todos los argentinos, sin dudas. Y, para nosotros, más allá de la bronca que nos puede dar, es un desafío", dijo Massa y prometió más medidas micro y macroeconómicas.

En efecto, otra parte del equipo económico entiende que es necesario repetir el 4% e insistir con el 60% de inflación. Porque en las reuniones con empresarios y sindicatos, no basta con un enfoque conceptual y terminología amplia, un rumbo, se necesitan números y plazos objetivos. Y Massa se pliega a esta visión.

Desde esta misma óptica, es factible incluso que este camino redunde en más volumen político para el ministro si logra alcanzar sus objetivos. Es que, las chances de Massa de ser candidato a presidente no dependen de que la inflación ceda del 6% de enero al 4% en abril, sino de que siga bajando incluso más.