Senado22.12.2011
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Cabanchik, Higonet y Roldán, los aliados que afianzan la mayoría kirchnerista
Por Mauricio CantandoEl Frente Para la Victoria empezó este período con 33 senadores propios, cuatro aliados, lo necesario para el quórum justo. A la ayuda de Menem se sumó la de tres senadores que le permiten ganar con holgura. Fueron los únicos que se sumaron a la ley de Papel Prensa.
Además de sancionar todas las leyes que había aprobado Diputados, Miguel Pichetto consiguió esta semana afianzar los aliados necesarios para afianzar una sólida mayoría que le permita no temer sobresaltos.

Lo hizo con el aporte de su bloque de 33 senadores, la ayuda intermitente de sus cuatro aliados (la santafesina Roxana Latorre, el neuquino Horacio Lores y los fueguinos Osvaldo López y María Rosa Díaz) que arrastraba del anterior período y el aporte, sin fisuras, de tres nuevos socios.

Esto son el porteño Samuel Cabanchik, ex Coalición Cívica y con monobloque desde hace dos años; la pampeana María de los Ángeles Higonet, aliada de Carlos Verna; y el correntino José María Roldán, alejado de la UCR.

El terceto apoyó todas las leyes incluso la que apunta a controla Papel Prensa S. A., un golpe a los diarios Clarín y La Nación, insignia de una de las batallas públicas del Gobierno. Y permitió sancionar la polémica norma para combatir el terrorismo, sospechada de criminalizar la protesta social.

La correntina Josefina Meabe, del Partido Liberal; y Juan Martín Pérez Alsina, del Partido Renovador de Salta, apoyaron el presupuesto y las prórrogas impositivas pero no la ley de Papel Prensa. Tampoco se opusieron: la primera se ausentó y el segundo se abstuvo.

Carlos Menem sí votó contra los intereses de Clarín y La Nación, conducta que ya había tenido durante la ley de medios, en ese caso dejando vacía su banca, pero ayer no ayudó en todas las votaciones.

Fue el único en rechazar la reforma al peón rural y no estuvo en los debates de madrugada por las leyes para combatir el lavado y el terrorismo

La última fue la más polémica y obtuvo 39 votos, el menor número de la una ley K en esta nueva etapa de la Cámara alta. Pichetto sufrió las ausencias de los fueguinos López y Díaz, aliados de fierro en los últimos años.

Aunque esos faltazos fueron funcionales a la sanción, al reducir la cantidad de votos requeridos, más lo fueron el flamante terceto K, compuesto por Higonet, Cabanchik y Roldán, quienes estuvieron presentes y votaron a favor.

Cabanchik sólo interrumpió la adehsión permanente al rechazar el artículo 4 de la modficatoria a la ley del impuesto a las ganancias, que facultaba al Gobierno a cambiar esa alícuota sin pasar por el Congreso. No fue problema: el kirchnerismo llegó a 42 votos con Meabe, Pérez Alsina y Carlos Menem.

Como acostumbra, Menem osciló entre uno y otro bando, aunque se mostró más presente que el promedio de las sesiones del año pasado, cuando el kirchnerismo se beneficiaba de su ausencia.

Votó el presupuesto y las prórrogas impositivas, rechazó el nuevo estatuto del peón (fue el único del recinto) y no estuvo en las votaciones de madrugada sobre lavado y terrorismo.

Sí participó en la de Papel Prensa y votó con el Gobierno. No fue la única vez que fue funcional: en 2008 aportó a la sanción de la ley de medios dejando su banca vacía.

Sin los tres fugados, la oposición no pasó de 26 votos –pudo llegar a 27 en Papel Prensa si Verani aparecía en la votación-, lejos de poder aprobar alguna ley este año.

Los nuevos amigos

A mediados de 2010, en pleno auge de la furia opositora en el Congreso, Samuel Cabanchik fue recibido por Cristina Kirchner en la Casa Rosada pero poco pudo aportar: la presidenta se despachó con un monólogo para justificar cada detalle de su gestión.

Pero el encuentro trajo sus frutos. En diciembre, su presencia en el recinto le permitió al Gobierno tener quórum y aprobar el ascenso del general César Milani, hasta entonces jefe de inteligencia del Ejército, a la virtual subjefatura de la fuerza.

Fue un gesto que anotaron los K pero no para arriesgar votaciones en el año electoral, aún cuando el porteño se animó a mitad de año a blanquear sus simpatías con el gobierno de Cristina Kirchner.

Las primeras votaciones con el kirchnerismo en mayoría lo tuvieron de aliado y sacó pasaporte K con el apoyo a la ley de Papel Prensa, gesto que Cristina Kirchner difícil olvidará. "No tengo porqué pensar que el Gobierno va a usar mal estas atribuciones", justificó su voto, tras media horas de citas a Borges y recuerdos de sus lecturas juveniles de Clarín.

Higonet llegó al Senado en 2009 en la lista que lideró Carlos Verna. Le ganaron a la UCR y al Frente para la Victoria en una campaña con fuertes críticas a Néstor Kirchner, a quien el ex gobernador llegó a definir como Nerón.

Ambos llegaban a un recinto igualado entre opositores y oficialistas y al momento de repartir las comisiones no dudaron en volcarse en el primer bando. “No soy oficialista ni opositor”, repetía Verna para justificar sus idas y vueltas. Pero en la mayoría de las votaciones trascendentes no ayudó al kirchnerismo.

Parecía comenzar a hacerlo este año cuando tenía todo arreglado para volver a la gobernación, pero a último momento desistió, descontento por el armado de la lista de diputados nacionales, que tuvo en primer término a María Luz Alonso, una joven de La Cámpora.

Verna prefirió quedarse en el Senado pero en la primera actuación no molestó en nada al oficialismo. No asistió a las sesiones –estaría con un lesión física- y su aliada ayudó al kirchnerismo tanto como cualquier senador del Frente para la Victoria.

Roldán tuvo a todos nerviosos antes del 24 de febrero de 2009, cuando la oposición no lograba comunicarse con él para garantizar el voto 37 que le daba el reparto a gusto de las comisiones.

Finalmente apareció pero nunca se sintió cómodo en el bloque radical, que lo recibió pese a llegar por la lista de Arturo Colombi, en la elección de 2009 en que el ex gobernador perdió con su primo Ricardo.

Roldán no participaba de las reuniones de la UCR y en la votación del 82% móvil sorprendió al votar en contra. Este año oficializó que nada tiene que ver con los radicales en la sesión inaugural de diciembre.

Y en las primeras extraordinarias lo hizo saber con su voto: apoyó cada moción del kirchnerismo. Su aporte, como el de Cabanchik e Higonet, pueden tener tranquilo a Pichetto. Al menos por un tiempo.
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de los otros dos senadores lo desconozco, pero en lo que respecta a Higonet tengan la seguridad que no tiene ni idea de lo que voto. Entro al senado y todavia no sabe como logro esa beca vitalicia. Nula de nulidad absoluta, fue intendente de un pueblito de 2.500 habitantes y lo gestiono pesimamente entregando el mando antes finalizar elñ periodo. Ello la pinta de cuerpo entero.
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CABANCHANCO ES SENADOR GRACIAS A LOS ELECTORES DE LA COALICION CIVICA
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Cabanchik no representa a la Ciudad de Buenos Aires culta, lectora de todos los diarios, y donde conviven todas las ideologías. Es una vergüenza pública. Se puede ser de cualquier partido o partiducho como el Probafe, pero violar las leyes de prensa de la Constitución votando este avance contra la libertad es imperdonable