Migración
La gran traición de los demócratas
By Thomas Kennedy
Si uno se subiera a una máquina del tiempo para viajar hacia atrás, le sorprendería ver a los políticos demócratas que suenan cada vez más como Trump. La Casa Blanca, entre el pánico y el mal cálculo.

En 2019, me paré frente a un centro de detención con fines de lucro para niños migrantes en la ciudad de Homestead, Florida. Estaba viendo a la entonces senadora y candidata presidencial Kamala Harris hablar en contra de la instalación, abierta inicialmente bajo la administración de Barack Obama y reabierta bajo la presidencia de Donald Trump. "Esto es un abuso de derechos humanos cometido por el gobierno de los Estados Unidos", dijo Harris en ese momento, flanqueada por los otros candidatos Julián Castro, Pete Buttigieg y Kristen Gillibrand.

El desfile de políticos que hicieron la parada obligatoria de campaña en este centro de detención que causó tanta indignación en todo el país incluyó a todos los presidenciales demócratas que compitieron en el ciclo 2020, excluyendo a Joe Biden, quien probablemente quería evitar preguntas incómodas sobre los orígenes de la instalación mientras él era vicepresidente.

Yo era el Director Político de una organización estatal de derechos de inmigrantes y parte de mi trabajo era ayudar a coordinar las visitas a esta instalación por parte de las diferentes campañas, para generar cobertura mediática del maltrato a menores que sabíamos que estaba sucediendo dentro de sus muros.

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El centro de detención se cerró poco después y los políticos y locutores asociados con el Partido Demócrata lo celebraron como una victoria contra las políticas antiinmigrantes de la era Trump. Esta historia ilustra hasta qué punto los demócratas han retrocedido en las últimas semanas de su retórica favorable a la inmigración.

Si uno estuviera en el 2019 y se subiera a una máquina del tiempo para viajar cinco años hacia el futuro, le sorprendería ver a políticos demócratas sonar cada vez más como Trump cuando debaten sobre inmigración.

Después de que el paquete de ayuda militar a Ucrania enfrentara obstrucción republicana, la administración Biden propuso combinarlo con seguridad fronteriza. La jugada política era que, dado que los republicanos han vinculado gran parte de su identidad política a restringir la inmigración al país, esto sería el edulcorante para sacar la ayuda militar del estancamiento legislativo.

El intento no funcionó y el acuerdo colapsó después de semanas de negociaciones secretas entre la Casa Blanca y un pequeño grupo de senadores estadounidenses que incluía al republicano James Lankford, el demócrata Chris Murphy y la ahora independiente Krysten Sinema. La propuesta murió antes de que pudiera siquiera ser votada en cualquiera de las cámaras. Si a usted le importa preservar nuestro sistema de asilo y el derecho internacional a buscar refugio, eso es algo bueno, porque este habría sido el conjunto de políticas migratorias más restrictivas en décadas.

Mientras presionaba al Congreso para que aprobara este proyecto de ley, Biden dijo que le daría autoridad para "cerrar la frontera desde el primer día". La propuesta destruiría el sistema de asilo al crear un proceso apresurado y más duro para los solicitantes, exigiéndoles que resuelvan sus solicitudes en un plazo de seis meses y cumplan requisitos más estrictos para su aprobación.

Si a usted le importa preservar nuestro sistema de asilo y el derecho internacional a buscar refugio, el fracaso de la reforma migratoria de Biden es algo bueno, porque habría sido el conjunto de políticas migratorias más restrictivas en décadas.

El presidente busca revivir políticas fallidas de la era Trump, como el Título 42 y la construcción del muro fronterizo. Si la frontera recibe más de 8.500 entradas por día, se cerraría automáticamente y lo mismo sucedería si hay 5.000 entradas por día, en un período consecutivo de 7 días. Proporciona 3.200 millones de dólares para ampliar la detención de inmigrantes, incluidas las prisiones privadas.

En negociaciones de inmigración pasadas, como el proyecto de ley condenado al fracaso de 2013 negociado por la bipartidista "Banda de los Ocho" y esfuerzos más recientes como la Ley de Sueños y Promesas o la Ley de Autorización de Trabajadores Agrícolas, la vigilancia fronteriza y las medidas punitivas siempre se incluyeron con el contrapeso de caminos hacia la ciudadanía para personas indocumentadas, pero los demócratas han abandonado ese enfoque en este último paquete de inmigración.

Ningún alivio en este proyecto de ley daría a inmigrantes indocumentados que han construido sus vidas en Estados Unidos un camino hacia la legalización, ni siquiera para los beneficiarios de DACA, un grupo siempre priorizado en las negociaciones de este tipo.

La última gran reforma federal de inmigración fue hace casi 40 años, cuando el Congreso aprobó la Ley de Reforma y Control de la Inmigración de 1986. Incluyó algunas políticas antiinmigrantes pero también otorgó estatus a la mayoría de personas indocumentadas que habían llegado a este país antes del 1 de enero de 1982. Casi 40 años después, millones viven bajo el miedo interminable de ser deportados y estamos lejos de aprobar una reforma migratoria integral y humana.

La gran traición de los demócratas

Biden afirmó durante el ciclo electoral de 2020 que desharía las políticas agresivas de la administración Trump e introduciría un enfoque más humano. En sus primeros días en el cargo detuvo la construcción del muro fronterizo, puso fin a las prohibiciones de viaje de la era Trump, creó el Grupo de Trabajo sobre Reunificación Familiar para encontrar y reunificar a aquellas familias separadas bajo la administración Trump y restableció DACA, el Programa de Acción Diferida para los llegados en la infancia que protege a los Dreamers de la deportación. Biden ha otorgado Estatus de Protección Temporal para beneficiar a personas de varios países que enfrentan conflictos políticos y ambientales.

Todo ese trabajo está siendo desperdiciado por los demócratas, presas del pánico por la pérdida de apoyo entre votantes que desaprueban el genocidio que está teniendo lugar en Gaza y la continua frustración por la crisis del costo de vida que aún afecta a grandes partes del país. Mientras los demócratas pierden a votantes jóvenes, progresistas y árabes en las encuestas recientes, está claro que los estrategas han tomado una decisión consciente de intentar reemplazar a esos votantes con otros que son más conservadores e independientes de los suburbios. Recuerda la cita de 2016 del ahora líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer: "Por cada demócrata obrero que perdamos en el oeste de Pensilvania, elegiremos a dos republicanos moderados en los suburbios de Filadelfia, y eso se puede repetir en Ohio e Illinois y Wisconsin."

Lo más triste es que todo esto está motivado por histeria de la derecha, impulsada en gran medida por los medios de comunicación y actores políticos de mala fe. Los inmigrantes no sólo son buenos para el país, sino que son esenciales para mantener la economía a flote y en crecimiento. Tal como contó LPO, la Oficina de Presupuesto del Congreso, que no es partidista, estima que se espera que la economía estadounidense crezca alrededor de $7 billones y los ingresos federales alrededor de $1 billón debido al aumento de la inmigración. Los inmigrantes indocumentados, como mis padres durante 18 años, pagan miles de millones en impuestos y ayudan a mantener solvente el Seguro Social debido a que contribuyen sin recibir ningún beneficio a cambio, una grave injusticia.

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Hay una enorme escasez de trabajadores en este país y sectores de la economía estadounidense como la agricultura y la construcción colapsaría sin migrantes. Las comunidades de trabajadores agrícolas en Florida se están convirtiendo en pueblos fantasmas y varios festivales de otoño fueron cancelados el año pasado después de la aprobación de un proyecto de ley antiinmigrante a nivel estatal que está impulsando a la gente a mudarse fuera del estado. Todo esto sucede porque los políticos a cargo carecen de la seriedad para proponer soluciones reales y, en cambio, intentan distraer de su incapacidad poniendo a personas en contra de otras personas. Mientras tanto, tenemos lugares como Pittsburgh, donde el alcalde Ed Gainey está rogando a gobernadores de estados republicanos que le envíen autobuses con inmigrantes, en un esfuerzo por apuntalar la fuerza laboral de la ciudad y aumentar la diversidad.

Lo que deberíamos hacer en lugar de tratar de encerrarnos dentro de nuestras fronteras es crear un sistema de inmigración ordenado y humano. En lugar de mirar hacia otro lado cuando compañías que emplean a trabajadores indocumentados sin ningún estándar laboral, supervisión o protección contra el robo de salarios, tenemos que sacar a esos trabajadores de las sombras e integrarlos a la economía formal. En ausencia de una acción por parte del Congreso, Biden debería usar su autoridad ejecutiva existente para acelerar permisos de trabajo, proporcionar recursos y personal adecuados a agencias que están lidiando con retrasos en pedidos de asilo, y proporcionar recursos a municipios para que puedan darle la bienvenida a nuevos inmigrantes.

Lo que tenemos en cambio es un proyecto de ley miope que desplaza el discurso sobre inmigracion hacia la derecha y financia más guerras que son cada vez más impopulares entre el electorado estadounidense. Es perverso que sigamos desestabilizando regiones enteras del mundo, particularmente en el Medio Oriente, creando más refugiados, y luego, cuando esas personas buscan refugio en los Estados Unidos, las rechazamos.

Es difícil ver cobertura que enfoca a las vidas y experiencias de inmigrantes en los principales medios mientras se discute este despilfarro legislativo. Cuando hay cobertura, a menudo es vergonzosamente errónea, como la histeria provocada por un altercado en Times Square entre inmigrantes y la policía de Nueva York debido a la afirmación ahora desacreditada de que la policía fue agredida inicialmente. Las imágenes de las cámaras corporales que usan los policías ahora han demostrado que fueron los agentes de policía quienes instigaron y atacaron a los inmigrantes. Cuando los medios no impulsan una cobertura sensacionalista de los inmigrantes, se enfocan en un análisis electoral de lo que todo esto significa para las elecciones de 2024.

Mientras los demócratas pierden a votantes jóvenes, progresistas y árabes en las encuestas recientes, está claro que los estrategas han tomado una decisión consciente de intentar reemplazar a esos votantes con otros que son más conservadores e independientes de los suburbios.

Ha sido un espectáculo ver a algunos demócratas retorcerse hasta convertirse en el equivalente a un pretzel para tratar de defender un terrible proyecto de ley que contiene las políticas de inmigración más restrictivas en décadas y sin vías hacia la ciudadanía, después de decirle al público durante ocho años que esas mismas políticas significaban fascismo bajo Trump. Al Sharpton sonó como un presentador de Fox News cuando dijo que había una "invasión de inmigrantes" en su programa MSNBC mientras entrevistaba al senador Murphy. Los demócratas afirman ser el partido de la "seguridad fronteriza" ahora que los republicanos se negaron a apoyar su propuesta, diciendo que no es lo suficientemente restrictiva.

Una encuesta reciente de PBS encontró que el 41 por ciento de los encuestados dijo que el Partido Republicano es mejor en el manejo de cuestiones de inmigración, en comparación con el 29 por ciento que dijo lo mismo de los demócratas. La mayoría de las encuestas muestran un margen de dos dígitos a favor de los republicanos en el manejo de la inmigración. En lugar de adoptar una postura proactiva sobre el tema y presentar un mensaje claro a los votantes basado en valores -que presente los beneficios de los inmigrantes para nuestra cultura y economía-, los demócratas están intentando flanquear a los republicanos adoptando una posición de derecha.

Ha sido un espectáculo ver demócratas retorcerse para tratar de defender un terrible proyecto de ley después de decir durante 8 años que esas políticas significaban fascismo bajo Trump. Al Sharpton sonó como un presentador de Fox News cuando dijo que había una "invasión de inmigrantes" mientras entrevistaba al senador Murphy.

El problema es que los políticos republicanos y los comentaristas simplemente mentirán y dirán que no apoyaron el proyecto de ley porque equivalía a abrir la frontera. La cámara de resonancia de la derecha propagará esta narrativa y los principales medios no podrán o no querrán contrarrestar, confundiendo el tema en la mente de los votantes. Es una medida arriesgada para los demócratas continuar alienando a su base electoral mientras adoptan la posición del partido de oposición que, según afirman, odia la democracia.

El fracaso en pedir un alto al fuego en Gaza mientras miles de palestinos son masacrados con el apoyo de Estados Unidos y la ampliación del conflicto a uno regional está demostrando ahora que el dicho de que la guerra siempre vuelve al país de origen es cierto. El complejo militar-industrial, que se beneficiaría de 35 mil millones de dólares en contratos de Defensa con este proyecto de ley, quiere que se apruebe esta financiación de guerra. La administración Biden estaba dispuesta a apoyar y, en algunos casos, ampliar la política de inmigración de la era Trump para coaccionar a los republicanos. Está mal, y esta cínica triangulación política hubiera perjudicado a personas reales.


Thomas Kennedy es ex miembro del Comité Nacional Demócrata. Nacido en Argentina, fue un inmigrante indocumentado.

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