Entrevista
"Todo el mundo entiende que necesitamos a los migrantes, incluidos los políticos racistas que los usan para la campaña"
En diálogo con LPO, el especialista en temas de frontera Tony Payan explica que la economía estadounidense contradice el discurso político: "Hay 10 millones de indocumentados que están integrados al mercado laboral", dice.

Tony Payan estudia desde hace años la frontera sur y conoce como pocos la lógica que funciona en ese universo en expansión permanente. El director del Centro para Estados Unidos y México del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice sostiene que todo el mundo sabe que los migrantes son necesarios, incluidos los políticos que los usan para hacer campaña electoral. Pero además aporta datos y dice que las personas que llegan al Estado de Texas dejan en impuestos 500 millones de dólares al año más de lo que utilizan en servicios estatales. 

Autor de varios libros sobre la cuestión migratoria y la guerra contra las drogas, Payan fue hasta 2015 profesor en la Universidad de Texas en El Paso y todavía da clases en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en Ciudad Juárez, Chihuahua, México. En diálogo exclusivo con LPO, explica quiénes son los migrantes que llegan y sostiene que la economía estadounidense no solo necesita a los trabajadores que vienen de otros países: los absorbe en la práctica porque la enorme mayoría de los indocumentados ya ingresó al mercado laboral.

¿Cuáles son las principales causas que explican el fenómeno migratorio?

No todos los migrantes deciden salir de sus casas por las mismas razones. Algunos lo hacen por cuestiones económicas. De hecho, la mayor parte de ellos está buscando mejores posibilidades económicas, ahorro para su familia o todo lo referido a este tema, de desempleo o pobreza. Otros lo hacen por otras razones, como por ejemplo seguridad. Hoy en México estamos viendo que, por este tema, se está expulsando a mucha gente, cada vez más. Michoacanos, que en otro momento no hubieran salido de su lugar, hoy se están marchando. El crimen organizado le da tres opciones: trabajas para mí, dejas tu casa, tu propiedad y te marchas, o te matamos. Hay muchas familias de clase media que comienzan a migrar, como lo vemos en Houston, que son hombres de negocios, mujeres de negocios, familias altamente educadas con trabajos u ocupaciones calificadas en México, que comienzan a irse. Antes las llamaban "fuga de cerebros", hoy yo creo que ese término quedó sobrepasado. Hoy son profesionales que buscan mejores posibilidades. Ingenieros, médicos, profesores que buscan incorporar nuevas técnicas en su campo profesional o de investigación, etc. Ya hay un éxodo importante de este tipo de personas, de México y de toda América Latina en general.

"Todo el mundo entiende que necesitamos a los migrantes, incluidos los políticos racistas que los usan para la campaña"

Y también hay gente que es desplazada por temas de cambio climático, cada vez vemos un poco más, algo que todavía no ha sido bien estudiado, yo creo que quienes vinculan la migración con los cambios climáticos, no han hecho todavía el trabajo de discernir cuáles son los mecanismos causales. O sea ¿cómo sabes que una persona está abandonando su parcela, su rancho, su pueblo, su campo? ¿por una sequía, por pobreza o porque sí hay un impacto del cambio climático?

Michoacanos, que en otro momento no hubieran salido de su lugar, hoy se están marchando. El crimen organizado le da tres opciones: trabajas para mí, dejas tu casa, tu propiedad y te marchas, o te matamos.

¿Y qué sucede cuando esos migrantes llegan a los Estados Unidos?

Aquí el migrante es calificado y homogeneizado como una persona que está siendo expulsada de su país. La razón no importa. En EE. UU. se convierte en un problema migratorio y es ahí donde se comete un error. En estos momentos muchos migrantes se desplazan sur-sur, los venezolanos van a Colombia, los haitianos a Brasil o a Chile, pero finalmente el jalón gravitacional está en los países desarrollados. Está en EE. UU., Canadá o Europa porque allí está la respuesta a sus problemas de empleo, libertad, seguridad, y allí encuentran posibilidades de ampliar su desarrollo profesional.

El migrante es muy heterogéneo y sale por muchísimas razones, pero finalmente es un ser racional y hace cálculos racionales. Por ejemplo, un migrante venezolano no se va a quedar en México, donde rápidamente se da cuenta que el sistema está cerrado, los extranjeros indocumentados no tienen oportunidades y el mercado laboral es difícil. Es una economía con el 60% de informalidad, no es un país deseable, va a estar atrapado en un sistema económico limitado, la seguridad no es la mejor, se te identifica rápidamente por el acento, etcétera. Entonces un migrante que pasa por México va a decidir eventualmente irse a EE. UU., Canadá o Europa.

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Si el migrante fuera un ser irracional o incapaz de comprender dónde están las oportunidades, pues entonces se iría a cualquier lugar. Pero este no es el caso. La migración sigue siendo un fenómeno sur-norte. Incluso cuando se analiza la migración sur-sur, también tiene que ver con el tipo y la oferta de posibilidades. Los venezolanos que enfrentan una situación política de gobernanza colapsada y de economía también colapsada, migran a Colombia, Perú, Argentina o Chile, pero que finalmente su destino es EE. UU., porque saben que ahí están las oportunidades.

Cuando uno habla del fenómeno migratorio se suele poner el énfasis en la oferta, o sea en quienes están llegando a los Estados Unidos. Quería que nos ayudes a pensar el fenómeno desde el lado de la demanda. ¿Necesita Estados Unidos inmigrantes? Y de ser así, ¿por qué?

Generalmente en Estados Unidos siempre se piensa en este tipo de fenómenos a partir de la oferta y la demanda, como si fuera un tema económico. Sin embargo, la mayor parte de las veces la política pública está orientada hacia la oferta. El énfasis está puesto en los migrantes, en los polleros, en los coyotes que participan activamente en la migración, que son parte del entramado de la organización de la migración y obviamente se piensa en detenerlos en la frontera... tal como sucede con las drogas. Siempre he dicho que un fenómeno como la migración o las drogas cuando llegan a la frontera ya es demasiado tarde. Ya el migrante dejó su casa, transitó, le pagó a alguien para que lo introduzca al país, ya llegó a la frontera y ya tenemos ese problema en la puerta de casa. Entonces se piensa en un tema punitivo orientado a detener la oferta.

En este aspecto, tiendo a pensar con otros académicos que ya habían sugerido en el pasado que la migración en la frontera de México-EE. UU., en ciertas épocas del año "desaparecía". ¿Y cuáles eran esas épocas? Estas investigaciones que tuvieron lugar durante los 60s, 70s, 80s y principios del 90 determinaron que las Patrullas Fronterizas desaparecen, se van a sus cuarteles. ¿Cuándo? Cuando comienza la época de la cosecha. O sea, cuando venían los migrantes mexicanos, pasaban el río sin documentos, se iban a trabajar a los campos de Estados Unidos y después volvían a su país con un poco de dinero a sus casas.

"Todo el mundo entiende que necesitamos a los migrantes, incluidos los políticos racistas que los usan para la campaña"

Las Patrullas Fronterizas acomodaban estos mercados laborales, pero estos mercados eran temporales. Creo que todavía hoy existe eso, y no es que los migrantes no puedan pasar. A manera de hipótesis, me pregunto si el mercado laboral de EE. UU. -donde teníamos cuatro millones de personas desempleadas pero once millones de vacantes-, no está dejando entrar venezolanos, colombianos, haitianos con la idea de cubrir estas vacantes. Entonces aquí estás tú, delante de un juez de migración, y entre tanto vete a Miami, Boston, Filadelfia o Los Ángeles y empiezas a trabajar y pueden pasar varios meses para que el juez se pronuncie sobre tu situación. A lo mejor hay algo de diseño, no necesariamente explícito, pero lo hay, que prohíbe, pero a su vez permite la migración.

El énfasis está puesto en los migrantes, en los polleros, en los coyotes que son parte del entramado de la organización de la migración y se piensa en detenerlos en la frontera. Pero tanto con la migración como con las drogas, cuando llegan a la frontera ya es demasiado tarde.

Sugiere que por un lado existe un mensaje político o electoral muy en contra de la migración ilegal, pero por otro lado hay un dejar hacer, dejar venir, porque lo necesitamos. ¿Es así?

Mira, tenemos, aproximadamente, diez millones setecientos mil indocumentados. Tres cuartas partes de ellos trabajan o están trabajando en algún mercado informal, por ejemplo, estacionamientos o restaurantes. Prácticamente son jornaleros que se venden por día. Los llevan, pintan cuartos y les pagan en efectivo y desaparecen. La realidad es que la mayor parte de los migrantes sin documentos está empleada. El mercado laboral los ha acomodado a esos casi once millones de migrantes indocumentados. Hay trabajo para ellos. Mucha gente me decía que lo que podríamos hacer para mitigar la falta de trabajadores, sobre todo en la post pandemia, era legalizar a esos 10 millones de personas para llenar las vacantes. Pero yo les decía que ellos ya están trabajando. No es que los puedes legalizar y darles esas vacantes porque ellos ya tienen trabajo. La pandemia hizo que muchos estadounidenses se jubilaran antes de tiempo, después se mudaron a zonas rurales y empezaran a trabajar de otras cosas. Entonces hoy hay una necesidad de trabajadores en los EE. UU.

La realidad es que la mayor parte de los migrantes sin documentos está empleada. El mercado laboral los ha acomodado a esos casi once millones de migrantes indocumentados. 

Todo el mundo entiende, hasta las personas que usan a los migrantes como un instrumento político, para sus propósitos electorales, que nosotros los necesitamos. Hemos hecho un estudio reciente en donde hablamos de los servicios estatales y los impuestos que pagan los migrantes al estado de Texas y los servicios que usan. Su contribución en impuestos excede su consumo de servicios estatales en quinientos millones de dólares. Cuando digo servicios me refiero al sistema educativo, las cárceles, las calles, todos los servicios. Los inmigrantes sin documentos dejan quinientos millones al estado de Texas: son contribuyentes netos al sistema fiscal de Texas. O sea, ni siquiera son una carga pública: producen riqueza y son contribuyentes. Esto nada más que en la parte de impuestos. Y no hablamos de que están generando riqueza, a partir del empleo, en algún restaurante, en la construcción, en jardinería. Esto es evidente para todos, incluso los políticos racistas saben que los inmigrantes son una respuesta para muchos de sus problemas.

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¿Cómo se ve este fenómeno desde México y qué políticas se adoptan para mitigar el éxodo?

México está en un estado de negociación y esto es un problema muy serio. Al comienzo de su mandato, López Obrador prometió que los migrantes iban a tener un salvoconducto para poder entrar y salir de México. Pero lo que López Obrador no anticipó fue que ganaría Donald Trump. Los dos presidentes asumieron casi juntos. Aun habiendo tratados anteriores, como el de libre comercio con EE. UU. y Canadá, Trump amenazó con aumentar los aranceles a México un 25%, 5% por mes, si no se detenía la migración. López Obrador lo tomó como un reto y desplegó la Guardia Nacional en las fronteras, tanto la del sur con Guatemala, como la del norte con EE. UU., para detener la migración y comenzar a expulsar migrantes. Es decir, México adoptó la postura de Trump, pensó en colaborar con EE. UU. porque México es zona de traslado de migrantes. Hasta el día de hoy, la política migratoria de México es la política migratoria de Estados Unidos.

Por otra parte, hay una corrupción alarmante en el Instituto Nacional de Migraciones. En la Guardia Nacional hay un arreglo con el crimen organizado. Estas células le cobran a los migrantes por dejarlos pasar, por llevarlos u orientarlos. El gobierno mexicano está en negación sobre el nivel en que participan, el crimen organizado y las propias burocracias mexicanas. Negación sobre su postura política en materia de migración, que es la política de EE. UU., en este caso la transmigración. El otro elemento de negación que estamos observando es que la economía, la seguridad, se ha deteriorado hasta el punto en que la mitad de los migrantes son mexicanos. Estamos viendo que la migración mexicana ha estado creciendo. Hace 8 o 7 años hablábamos de migración mexicana cero o negativa: salían más mexicanos de los que entraban. Hoy la mitad de los "encuentros" son mexicanos. México se convierte otra vez en un país expulsor de migrantes, la situación es muy compleja, por las distintas variables de migrantes.

"Todo el mundo entiende que necesitamos a los migrantes, incluidos los políticos racistas que los usan para la campaña"

¿A qué se refiere con "encuentros"?

Es una palabra engañosa, utilizada por el gobierno de Estados Unidos, para inflar los números. No se puede definir la cantidad: lo encontramos, lo echamos, volvió a entrar, lo volvimos a encontrar, y así sucesivamente. El 20 o 34% de los migrantes son reincidentes, gente que intenta una y otra vez ingresar. La palabra encuentro se usa para referirse tanto a una persona que cruza el río indocumentada como a una persona pidiendo asilo, por ejemplo, un venezolano, que también es un encuentro y sin embargo tiene derecho internacional a pedir asilo. Es la homogeneización que mencionaba antes. Es una heterogeneidad de causas por las cuales la gente migra, pero para EE. UU. es un encuentro, y eso se traduce en el discurso público como "un migrante ilegal".

Hemos hecho un estudio reciente sobre los migrantes en el estado de Texas y la conclusión es clara: su contribución en impuestos excede su consumo de servicios estatales en quinientos millones de dólares.

Escribió un libro sobre la co-gobernanza en el problema fronterizo y las políticas públicas que deben ser adaptadas en conjunto por los dos países, ¿Qué significa esto?

El libro surgió a partir de esta literatura en las Ciencias Políticas, que es la gobernanza de los comunes. Si tienes un área común, se supone que para que funcione bien y que sea sustentable, para que todos podamos disfrutar -también las generaciones futuras- debemos cogobernarla. Si la frontera es un espacio común debería ser gobernada en común. Los problemas son comunes, los flujos son comunes, el medio ambiente es común, los recursos naturales -por ejemplo, el agua que se encuentra en el subsuelo, las napas freáticas- los mercados laborales integrados, las familias, la intimidad social integral. Hay muchas familias binacionales que vienen de un lado u otro, son bilingües, tienen cierta intimidad social, desde matrimonios a familias completas. Tienes también un comercio internacional que merece pasar una manera eficiente. En vez de tener camiones esperando días, como en abril del 2022, cuando se decidió, castigar a las fronteras inspeccionando los camiones, bajo el reglamento texano. Una vez que pasaban los camiones la aduana, se imponía una segunda revisión y eso prácticamente paralizó el comercio internacional que es un bien público.

En la Guardia Nacional hay un arreglo con el crimen organizado. Estas células le cobran a los migrantes por dejarlos pasar, por llevarlos u orientarlos. El gobierno mexicano está en negación sobre su postura en materia de migración, que es la política de Estados Unidos.

Una frontera que funciona bien cultural, social, económicamente tiene recursos que se reparten equitativamente. Hay casi 15 millones de personas que viven en la frontera, 7 millones cien mil del lado estadounidense y 7 millones cien mil del lado mexicano. Estos son los espacios en común que se deberían gobernar con instituciones conjuntas.

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¿Hay antecedentes en ese aspecto?

Ha habido intentos interesantes como el Tratado de 1994 sobre el agua, pero es un tratado que no cubre las mantas freáticas. Hay una sobreexplotación de estas mantas, porque si tienes una manta, mitad de un lado y mitad del otro de la frontera, el agua que se consume de un lado va a faltar en el otro. Por lo tanto ambos lados deben acordar un consumo sustentable. Hay que extender ese tratado a las aguas del subsuelo. Hay que ampliar la infraestructura, para hacer más eficientes el comercio, la intimidad social transfronteriza. Hay que hacer eficiente la distribución de los recursos naturales en la frontera, integrar los mercados laborales, porque en México hay mano de obra más barata. Entonces ¿por qué no tener una visa adecuada? Por eso digo que faltan instituciones y las que hay son viejas, insuficientes y no responden a las necesidades actuales de EEUU y México.

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