Carlos Cascos
LPO en Texas
"No importa que la población latina sea la que mas crezca, si no van a votar"
Carlos Cascos fue secretario de Estado de Texas, el primer funcionario latino del gobernador Abbot y compite como juez. En diálogo con LPO, explica cómo es hacer política en una zona donde los mexicanos son mayoría.

Carlos Cascos vive en Brownsville, una ciudad del sur de Texas que queda a 5 minutos de la mexicana Matamoros y a más de 5 horas de Houston. El ex secretario de Estado del gobernador Greg Abbott nació en México pero emigró hacia Estados Unidos con su familia cuando era muy chico, logró acceder a la ciudadanía norteamericana de adolescente y nunca volvió. A lo largo de su carrera, Cascos fue electo tres veces como juez del condado de Cameron, un territorio de frontera en el que vive medio millón de habitantes y la mayoría son latinos. No solo se distingue por haber sido funcionario latino de Abbott: además por haber dado un salto que otros como él también dieron. Fue un afiliado demócrata hasta que sintió que el partido se alejaba de él y se convirtió en republicano, ya hace casi dos décadas.

Cascos conoce como pocos el Valle del Río Grande y decidió lanzarse a competir una vez para volver a ser juez del condado en una zona que fue durante décadas un bastión de los demócratas. Cada vez que el gobernador republicano viaja a Cameron, oficia de maestro de ceremonia y lo acompaña en sus visitas casa por casa. "Somos muy buenos amigos. Lo conocí en la campaña de 2014. El va a ganar otra vez. Yo lo apoyo, no porque sea republicano, sino porque es el mejor candidato", dice.

-¿Cuál es la clave de esta elección en Texas?

-Creo que hay varias, no nada más una. Primero, la seguridad de la frontera; segundo, la economía; tercero, seguir haciendo de Texas el lugar donde todos quieren venir para vivir. 

-En Texas se combina el fuerte dominio de los republicanos con el crecimiento en el Valle del Río Grande. ¿A qué atribuye ese crecimiento en un histórico bastión demócrata?

-Yo no creo que estén naciendo republicanos nuevos, creo que están reconociendo a la población hispana. Los principios y los valores con los que se criaron y los que tienen se pueden identificar mejor con el partido republicano que con el demócrata: economía, seguridad, valores de la familia.

-¿Por qué el discurso de Abbott contra la inmigración no influye de manera negativa entre los latinos?

-Mira, yo nací en Matamoros, soy mexicano, mis papás eran de México, inmigramos legalmente para los Estados Unidos cuando yo tenía 4 o 5 años, hicimos la residencia y fuimos naturalizados como ciudadanos americanos. Muchos están cruzando desde México, pero muchos están viniendo de otros países. Creo que la población hispana está pensando: "Mirá, nosotros lo hicimos legalmente, cruzamos legalmente, ¿por qué ahora todos quieren venir sin tomar los cursos ni seguir el proceso que nosotros como inmigrantes seguimos?".

Abbott tiene todo para ganar: recaudó $ 100 millones y le lleva 13 puntos de ventaja a Beto en la última encuesta 

-Cuando usted vino con su familia era otro momento ¿Cómo cambió la inmigración en estos años?

-Las leyes quizás son iguales, pero a mí se me hace que hace 60 años era más fácil y mucho más barato inmigrar. Ahora quizás es más caro para seguir el proceso, quizás es más difícil y no sé cuales son los requisitos. Como sea, hay leyes ahorita y esas leyes las deben seguir todos.

-¿Por qué las campañas de los republicanos y los demócratas le dan ahora tanta importancia al voto latino?

-No lo sé. Nosotros como hispanos, el porcentaje que sabe votar es el más bajo de todos. Quizás los mensajes están penetrando en todos, la radio, la televisión, las redes sociales, hay más medios para mandar el mensaje de los candidatos en relación a los que había hace 10 o 15 años.

-El dominio de los republicanos lleva casi tres décadas en Texas. ¿Qué está fallando en el mensaje de los demócratas?

-Había una época donde eran todos demócratas. El último gobernador demócrata fue Ann Richards hasta que George W. Bush le ganó en 1995. Cuando yo era demócrata, el partido era diferente. Ahora se ha volcado más a la izquierda por decir y la mayoría de la población no está de acuerdo con eso. Entonces hay muchos demócratas que ahora son republicanos. (El ex secretario de Energía de Trump) Rick Perry era demócrata, (el ex senador) Phil Graham era demócrata, Ronald Reagan era demócrata. Muchos demócratas sienten que el partido los ha dejado a ellos, no necesariamente que ellos dejaron el partido. Yo pienso que el partido me dejó a mí, yo no dejé el partido. Los principios, los pensamientos y la filosofía política que yo tengo ahora es igualita a la que tenía cuando era demócrata.

Había una época donde eran todos demócratas en Texas. El último gobernador demócrata fue Ann Richards hasta que George W. Bush le ganó en 1995. Ahora el partido se ha volcado más a la izquierda y la mayoría de la población no está de acuerdo con eso. Yo pienso que el partido me dejó a mí, yo no dejé el partido.

-¿Qué fue lo que a usted lo decidió a dejar el partido?

-Debe haber sido en el 2002 o 2003. El demócrata de Texas es diferente del demócrata de Nueva York o de California, lo mismo pasa con los republicanos. Mira, yo estoy a favor de la vida, el partido demócrata le da la opción a la mujer y eso incluye tener abortos con embarazos muy avanzados. Debe haber excepciones como en el caso del incesto y la violación. Pero los valores son muy importantes y no cambian.

-¿Cómo afectó el liderazgo de Trump esos valores republicanos?

-Mira, aunque yo sí voté por él, Trump muchas veces habla sin pensar. Sin embargo, cuando él estaba, había más trabajo para las minorías, la frontera estaba más segura, la relación con China y Rusia era mejor. Por la política creo que él hizo bien, pero en lo personal era ofensivo en la manera que se comunicaba con muchos. Hubiera podido decir la misma cosa de otra manera, por ejemplo cuando hablo de los mexicanos y dijo que la mayoría eran violadores y criminales, debería haber dicho exactamente lo contrario. No sé si está mal aconsejado, pero no le sale bien.

-¿Sigue siendo el jefe del partido republicano?

-Es la percepción que hay. Es como decir que Obama es el jefe o George W. Bush es el jefe. Hasta el día de hoy hay mucha gente que le está echando la culpa por las cosas que están pasando. ¡Déjalo!. Ya tiene dos años que no está, déjalo. Quizás él lo está haciendo porque él sigue teniendo su nombre al frente de las noticias. Así es él. Así como fue elegido la primera vez, así perdió la segunda vez.

Trump desembarca en el sur de Texas y los republicanos convierten al voto latino en prioridad nacional

-¿Qué quiere decir que Trump, Nikki Haley, Kevin McCarthy y dirigentes nacionales demócratas viajen al Sur de Texas?

-Hemos tenido mucha atención. Yo creo que esa atención comenzó cuando Abbott me designó como secretario de Estado. Piensa en eso: un chavo de Matamoros, siendo secretario del Estado de Texas, era la primera vez que un mexicano accedía a un cargo de esa importancia en mucho tiempo. Yo no lo usé como una plataforma, pero creo que con eso comenzó la atención al Valle del Río Grande. Elegir a alguien del condado de Cameron para uno de los cargos más altos, yo fui el último republicano que ganó el condado de Cameron, el único republicano en la frontera.

Cascos con el gobernador Abbott, en campaña.

-¿Usted sigue trabajando con Abbott?

-Cada vez que Abbott viaja a Cameron, yo normalmente lo presento. Soy su maestro de ceremonia y lo acompaño casa por casa. Somos muy buenos amigos. Lo conocí en la campaña de 2014 cuando él ganó por primera vez y yo gané por tercera vez. Todavía tenemos esa amistad. Después de ocho años de conocerlo, lo sigo apoyando.

Él va a ganar otra vez. Yo lo apoyo, no porque sea republicano, sino porque es el mejor candidato. Al fin del día, sabemos que los votantes tienen la última palabra.

Creo que la atención al Valle del Río Grande comenzó cuando Abbott me designó. Piensa en eso: un chavo de Matamoros, siendo secretario del Estado de Texas, era la primera vez que un mexicano del condado de Cameron accedí a un cargo de esa importancia. Fui el último republicano que ganó el condado, el único republicano en la frontera.

-¿Por qué cree que Beto aparece por detrás de Abbott en las encuestas?

-Hay varias razones. No está de acuerdo la mayoría de la población con él. Sí tiene mucho apoyo, pero tener mucho apoyo no vale nada si no tienes más del 50% de los votos. Creo que su política se reconocería mejor en Nueva York, California u otras áreas donde hay más liberales y más demócratas. Pero aquí en Texas la mayoría de la población es conservadora. El está a favor del aborto, la mayoría de los tejanos, principalmente los hispanos, no están de acuerdo.

-Tengo entendido que Abbott tiene mucho respaldo en la población rural.

-Ahí es dónde está el poder. Cuándo fue la elección entre Trump y Hillary Clinton, Hillary Clinton ganó todas las áreas urbanas, creo que la única ciudad grande que no ganó fue Corpus Christie. Pero ganó El Paso, Hidalgo, Austin, Houston, Dallas. Trump, en cambio, ganó en las áreas rurales. Entonces, yo pienso que Abbott tiene el mismo apoyo en las áreas rurales que tiene Trump. Las ciudades, en cambio, son más demócratas: el alcalde Houston, el de Austin, el de Dallas, el de San Antonio y el de El Paso todos son demócratas y esas son las áreas más grandes que tenemos en Texas.

-¿Por qué no le alcanza a Beto su triunfo en las grandes ciudades, donde hay más población?

-Es que el Estado de Texas es grandísimo. Quizás Beto gane una ciudad 52 a 48 pero en las áreas rurales Abbott puede ganar 80 a 20. Entonces, ahí es donde están las diferencias, yo pienso.

-¿Qué importancia le asigna al triunfo de Mayra Flores? ¿Es algo excepcional propio de una elección especial o es una señal de un cambio más profundo?

-Tenemos que ver lo real. Lo real era que Mayra ya tenía más de un año de estar en campaña cuando se dio la elección especial. Ella se estaba preparando para esta campaña. Ya tenía el momento, ya tenía sus anuncios, ya tenía el dinero acumulado, ya tenía una ventaja y ya había invertido mucho dinero. Ella ya estaba corriendo y no tuvo que cambiar nada. Es importante porque es la primera mujer mexicana que ganó la elección en el Sur de Texas para el Congreso.

-¿Piensa que la de ahora, frente al congresista demócrata Vicente González, es una campaña distinta?

-Si, totalmente diferente. Es la primera vez que dos congresistas en oficina se enfrentan en el Valle, eso es algo raro. Vamos a ver. En esa elección, votaron apenas 16 mil personas. Ahora los dos están gastando mucho dinero y pienso que todavía los demócratas tienen un poquito de ventaja y Vicente se está moviendo bien, pero creo que Mayra tiene su momento.

"Young Latinos are anti-establishment and reject the power structures their parents built for them"

-¿Hay un comportamiento distinto en las nuevas generaciones de migrantes? ¿Son diferentes a su generación? ¿Tienen otro interés? ¿Votan, no votan, no les interesa votar? ¿Cómo los ve usted a ellos?

-Si yo supiera eso, debiera estar ganando todas las campañas. Cada generación, esperamos, que esté un poco más educada que la anterior. Pero creo que la actitud indica que las generaciones más recientes no están preocupadas por quien gana. No se quieren meter en la política, no quieren votar. Hasta que algo pase que les afecte a ellos, es cuando se van a despertar y van a empezar a votar.

Las generaciones más recientes no están preocupadas por quien gana. No se quieren meter en la política, no quieren votar. Hasta que algo pase que les afecte a ellos, es cuando se van a despertar y van a empezar a votar.

-Hay quienes dicen que lo que está ocurriendo es en la práctica la recuperación de un territorio que le fue arrebatado a México por Estados Unidos en su momento.

-No creo que los que están viniendo estén pensando en eso, quizás los que ya están aquí y han estado aquí por generaciones quizás lo estén pensando. Pero la mayoría de los que están viniendo viene para mejorar sus vidas, para poder sobrevivir, para educar sus hijos.

-Pero sí se advierte un cambio muy claro en la población. Todo el mundo habla español en el Sur de Texas.

-Claro, la población mexicana es el 85% del Valle. Pero también la población hispana está creciendo no nada más en el Valle o en Texas sino en los Estados Unidos. Que digan lo que digan. Es como los afroamericanos, los hispanos y los orientales. Sin votar, no importa a qué velocidad estén creciendo, no importa cuántos hijos tengan. Aunque los hispanos estén creciendo y creciendo y sean más grandes que la raza blanca, no importa si no sales a votar. Sí, somos bastantes, pero el porcentaje que sale a votar es muy pequeño. El porcentaje de hispanos que salen a votar es el más bajo de todo. Hasta que eso no cambie, no servirá de nada.

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