Election Day
LPO en Texas
Abbott aplastó a Beto y ya es el gobernador más poderoso de la historia de Texas
El republicano ganó por 12 puntos de diferencia y accedió a su tercer mandato consecutivo. Baja participación electoral.

Esta vez, las encuestas no fallaron. El gobernador de Texas Greg Abbott superó por un amplió margen a su rival demócrata Beto O'Rourke, y accedió a su tercer mandato consecutivo como gobernador. Con el 69% de los votos escrutados, el republicano logró el 56 por ciento de los votos y superó por 14 puntos al ex congresista nacido en El Paso. La distancia entre Abbott y Beto fue casi exactamente la que había previsto el último sondeo que realizó la Escuela Hobby de Houston y publicó LPO en los últimos días. La victoria republicana se dio también en la contienda para vicegobernador, donde Dan Patrick sobre el ex republicano Mike Collier y en la carrera por la Procuración, donde el amigo de Donald Trump, Ken Paxton, accedió a un nuevo mandato y dejó muy atrás a la latina Rochelle Garza,

El gobernador republicano obtuvo más de 3 millones y medio de votos y O'Rourke rondó los 2,700.000. La derrota del  candidato demócrata es la tercera en una carrera vertiginosa que tuvo más frustraciones que alegrías. Ya muchos analistas se preguntan si no es el fin de un dirigente carismático que fue comparado muy pronto con Bob Kennedy por su parecido físico y su estilo personal.

El poder está una vez más en manos de Abbott, que pasó la noche de la elección en McAllen, en el sur de Texas, celebró con amigos, familiares, funcionarios y simpatizantes en el World Birding Center de Quinta Mazatlán en McAllen. En su discurso tras ser reelecto para un nuevo mandato, dijo que su campaña plantó su "bandera en el sur de Texas" para mostrarle a todo el país "que el sur de Texas se está volviendo republicano". "Comenzamos esta campaña en el sur de Texas. Celebramos nuestra victoria principal en el sur de Texas. Esta noche regresamos al sur de Texas para celebrar la reelección por cuatro años más de gobierno conservador".

Abbott tiene todo para ganar: recaudó $ 100 millones y le lleva 13 puntos de ventaja a Beto en la última encuesta 

Los republicanos, que gobiernan Texas desde 1994, extenderán ahora su dominio más allá de las tres décadas en el Estado que tiene 30 millones de habitantes y la frontera más extensa con México.

Abbott aplastó a Beto y ya es el gobernador más poderoso de la historia de Texas

En el año electoral, Abbott mantuvo una política de hierro contra los migrantes y no cambió ninguno de sus puntos de vista a lo largo de toda la campaña. Su política represiva contra el aborto y su defensa irrestricta del uso de armas no se inmutaron después del fallo de la Corte Suprema que anuló el fallo Roe vs Wade ni tras la masacre de Uvalde en mayo pasado. O'Rourke recorrió todo el país con un discurso progresista que combinaba consignas de distinto tipo: cuestionaba a Abbott por el aumento de la inflación debido a las inspecciones a los camiones en la frontera y a los apagones generalizados que sufrió la red eléctrica. Pero también defendía el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y plantea la legalización de la marihuana. No era lo que querían escuchar los tejanos, al menos, no los que fueron a votar.

La clave estuvo una vez más en la cantidad de electores que fueron a las urnas. El propio Abbott pronosticó en la campaña que alrededor de 10 millones de personas votarían en general. Pero, de un padrón de 17,7 millones, los que terminaron votando fueron muchos menos, alrededor de un tercio del electorado.

Si la votación anticipada es el tiempo de los demócratas en Texas, el día de la elección es el momento en que los republicanos salen a votar masivamente. Parece haber sido lo que sucedió en esta elección, una vez más. El politólogo Mark P. Jones explica que los republicanos votan menos en los días previos por dos razones. La histórica y principal es que la mayoría de ellos vive en zonas rurales y no dispone de lugares cercanos para ir a votar antes del día de la elección. La segunda es la desconfianza al voto por correo e incluso personal, un comportamiento que se profundizó desde que Trump comenzó a sembrar dudas sobre la legitimidad de Biden. "El voto republicano es el de la elección. Les conviene esperar hasta el día de la definición", dice Jones.

La clave estuvo una vez más en la cantidad de electores que fueron a las urnas. Abbott pronosticó en la campaña que votarían alrededor de 10 millones de personas. Pero, de un padrón de 17,7 millones, los que terminaron votando fueron muchos menos, alrededor de un tercio del electorado.

Durante el período de votación anticipada de dos semanas, los 30 condados más grandes del estado emitieron 5,459,552 votos, según Derek Ryan, un analista de datos que pertenece al partido republicano. Eso significa que el desinterés fue importante: hubo 534,588 votantes menos que emitieron su voto en relación a 2018, a pesar de que la cantidad de votantes registrados en el estado aumentó de 15,8 millones a 17,7 millones. En comparación con 2018, cuando el 38% de los votantes registrados emitieron su voto durante la votación anticipada, solo el 31% de los votantes lo han hecho en este ciclo electoral.

"No importa que la población latina sea la que mas crezca, si no van a votar"

Entre los latinos, la afluencia también parece haber sido menor. Un indicador que utiliza Ryan y que es parte de una metodología compartida señala que el 16% de los votos (896.568) fueron emitidos por personas de apellido hispano. Es una medida que no incluye a todos pero sirve como referencia. En 2018, habían votado 1,609,348 personas con apellido hispano y 1,063,168 de esos votos habían sido emitidos por correo o durante la votación anticipada. Para alcanzar la tasa de participación del 42% de 2018, otros 911,567 votantes de apellido hispano tendrían que haber votado este martes. Tal como anticipó LPO, los demócratas necesitaban un milagro del voto latino para arrebatarle la gobernación a Abbott.

Por qué los demócratas necesitan un milagro del voto latino para que Beto gane en Texas

La última elección de medio término en Texas había generado un entusiasmo inédito debido a dos factores convergentes: la polarización que desde la presidencia generaba Trump en todo el país y la competencia local protagonizada por dos figuras de trascendencia nacional como eran Ted Cruz y Beto O'Rourke.

Ese año, la participación de Texas fue 18 puntos porcentuales más alta que en 2014, pero estuvo de todas maneras en el undécimo nivel más bajo de participación en el país. Cruz obtuvo 4,26 millones de votos y O'Rourke, 4,05 millones pero, como otra veces, la gran fuerza electoral estuvo en los ausentes: 7,42 millones de tejanos registrados que no votaron. Y eso sin contar los millones de texanos que eran elegibles para votar pero no se molestaron en registrarse.

La campaña en Texas fue la más cara de la historia y concentró la atención nacional. Si en 2018 Cruz y O'Rourke gastaron entre los dos $115 millones en campaña, en 2022 Abbott y Beto batieron el récord y llegaron a $176 millones.

La disputa entre demócratas y republicanos tuvo un capítulo aparte, de lo más intenso, en el sur de Texas. Hasta ahí viajaron en las últimas semanas desde Donald Trump, Nikki Haley y Kevin McCarthy hasta Bill Clinton y Bernie Sanders

Los líderes republicanos nacionales se enfocaron en las contiendas del sur de Texas para lograr tres bancas en la Cámara de Representantes a partir del voto de los latinos. Fueron tres candidatas mujeres despertaron la ilusión, Mayra Flores, Mónica De La Cruz y Cassy García: las empezaron a llamar la triple amenaza. Al cierre de esta edición, la congresista Mayra Flores parecía destinada a perder la elección con el también congresista demócrata Vicente González y  el moderado demócrata Henry Cuellar se encaminaba a un triunfo sobre Cassy García. La única de los tres candidatas republicanas que tiene chances de ganar es Mónica De La Cruz sobre Michelle Vallejo, la postulante que tenía el apoyo de Bernie Sanders. 

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