Matanza
"Uvalde es como Columbine y va a cambiar el modo de entrenamiento de la policía"
El profesor del John Jay College of Criminal Justice y ex miembro de SWAT Brian Higgins dice que los policías fallaron después del tiroteo. LPO lo entrevistó en exclusiva.

Brian Higgins es hoy un consultor de seguridad pública para clientes de todo el mundo y proporciona entrenamiento en temas de seguridad. Pero antes fue jefe de policía en el condado de Bergen en Nueva Jersey durante 27 años y miembro de un equipo SWAT (Special Weapons And Tactics en inglés). Las unidades de policías de élite como la que integraba el ex policía Higgins se componen de miembros entrenados para llevar a cabo operaciones de alto riesgo que quedan fuera de las capacidades de los oficiales regulares, como el rescate de rehenes, la lucha contra el terrorismo y operaciones contra delincuentes fuertemente armados.

Según tu experiencia en el SWAT, Estados Unidos cambió la manera de gestionar un tiroteo masivo tras lo ocurrido en Columbine en 1999.

El tiroteo de Columbine cambió el escenario para el modo de operación en los tiroteos masivos. En Columbine no fue un fallo de las fuerzas del orden, pues hicieron lo que debía hacerse en ese momento a nivel táctico. Cuando los oficiales responden en una escena, deben establecer un perímetro y mantener a los presentes a salvo y esperar al equipo táctico para llegar con mejor equipamiento y mejor entrenamiento.

En Columbine, el SWAT tardó en llegar 45 minutos. Nos dimos cuenta en ese momento que niños y profesores serían asesinados durante ese lapso. Ese episodio revolucionó el entrenamiento policial para situaciones de tiroteo activo. Un cambio importante. En esa época yo estaba en el SWAT, un equipo mejor entrenado. Así como cuando la gente está en apuros llama a la policía, la policía en apuros llama al SWAT. 

"Los policías no están entrenados en este país, pero en Texas además fueron cobardes que no respondieron"

¿Qué ha cambiado en la manera de gestionar un tiroteo?

Ha evolucionado. Antes se llevaba a cabo un encierro, incluso en situaciones a salvo. Ahora se promueve el correr, esconderse y luchar.  No es lineal, hay opciones. La idea que entrenamos es que si hay tiroteo, lo primero que hay que hacer es huir: si no podemos, hay que esconderse. Esconderse es ponerse en posición protegida del tirador. El peor escenario es si no hay opción de luchar. Cuántos más luchen con el tirador, hay más opciones de incrementar la ratio de supervivientes. 

Uvalde ha puesto el punto de mira en cómo debe actuar la policía en un tiroteo

La policía ya no debe esperar al equipo táctico. Vamos a necesitar 3 o 4 oficiales que entren. Les tenemos que dar armas y protección antibalas. Si miras los videos, lo que hicieron inicialmente en Uvalde una vez que entró el tirador fue el procedimiento estándar. Fueron hacia el tirador en esa habitación y dispararon. Después del intercambio de tiros, es cuando fallaron. Se fueron de la habitación, no tenían resistencia antibalas. Pero si sabían dónde estaba el tirador había que contenerlo y evitar que disparara a más niños. Hay que ir a buscar víctimas. Tenemos que ver toda la investigación pero había víctimas y no estaban todos muertos, estaban muriendo mientras los policías dilataban la respuesta. Debería haber habido un esfuerzo coordinado para entrar. Tenían que entrar a lo que llamamos el fatal funnel. Puedes estar en los lados de la puerta para que, cuando el tirador intente salir, lo puedas detener. Hay que saber dónde está él. Estando en el pasillo y alejado de la puerta no es consistente con el estándar de táctica.

La atención del mundo mira a Uvalde. Todo lo que estamos viendo nos hace creer que hubo un fallo significativo en la respuesta policial. Igual que con Columbine, veremos cambios como resultado de esto. Tenemos que enfocarnos en entrenamientos específicos. Sobre el target de la localización. Las víctimas no necesitan saber las tácticas policiales: deben enfocarse en lo que tienen que hacer ellos en una situación de tiroteo. 

Después del intercambio de tiros, es cuando fallaron en Uvalde. Se fueron de la habitación, no tenían resistencia antibalas. Pero si sabían dónde estaba el tirador había que contenerlo y evitar que disparara a más niños. Hay que ir a buscar víctimas.

Como instructor ante situaciones de peligro uno de los lugares donde acudes son las iglesias.

Nuestro cliente número uno son los centros de oración. Allí me he dado cuenta que los padres dicen que no saldrían si su hijo sigue dentro de la iglesia en un momento de tiroteo. Si el tirador entra en el santuario hay que salir. Pero lo vimos en Uvalde, los padres que estaban en la escuela o acudieron cuando supieron lo que sucedía, querían entrar. Cada vez que vemos un tiroteo o una amenaza, los padres se presentan. Tenemos que entrenar a la gente bien y que entienda lo que sucede cuando hay un tiroteo. 

Existe una afirmación muy común en Estados Unidos, que el problema no son las armas, sinó los que las disparan.

Exactamente. Cómo mantenemos estas armas lejos de los posibles perpetradores es lo que hay que garantizar.  ¿Cómo saber si esta persona va en este camino de violencia? Todas las leyes que encontramos a nivel estatal o federal atienden a restricciones. Restringimos la compra de armas a los ciudadanos. Lo que creo que necesitamos es garantizar que se aplican las leyes que existen, no prohibir las armas, pues en el mercado negro los criminales seguirán consiguiendo armas.

Antes, aquellos que cometían crímenes con armas de fuego, como sucedía en New Jersey, tenían una sentencia mínima de 5 años por el hecho de haber cometido crimen con arma de fuego. Ahora, muchos de los que cometen crímenes vuelven a la calle de forma rápida. Debemos impedir que gente no cualificada pueda armarse y combinarlo con una aplicación de la ley estricta.

Nuestro cliente número uno son los centros de oración. Allí me he dado cuenta que los padres dicen que no saldrían si su hijo sigue dentro de la iglesia en un momento de tiroteo. Si el tirador entra en el santuario hay que salir.

La policía no vive un buen momento ante la opinión pública.

Creo que lo que estamos viendo es un cuestionamiento a la policía. Necesitamos recuperar la confianza. Lo que importa es que las comunidades deben dar poder a las fuerzas del orden y fiscalizarlos. Tenemos que poder confiar en la policía. Debe haber un balance en la confianza de las fuerzas del orden pero también el público tiene el derecho de cuestionar cómo hace lo que hace y si es la mejor manera. 

Después de George Floyd hemos visto cómo la gente ha perdido confianza en la policía. Debemos ganarla de vuelta. La prioridad para contratar policías debe ser que sean los mejores candidatos. Si bien es importante que la persona que lleva el uniforme represente a la comunidad, y que pueda interactuar con esa comunidad, no debemos enfocarnos en el color de la piel para decidir quién va a ayudar al público. No debemos perder el foco de la diversidad pero no debe ser ese el motivo para contratar.


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