Sindicatos
Un ex sindicalista, la llave de Biden para desactivar la huelga ferroviaria más importante de los últimos 30 años
El secretario de Trabajo Marty Walsh viene de una familia trabajadora de Boston y fue alcalde de su ciudad durante dos mandatos. Negoció durante 20 horas con los sindicatos. Su rol en el gobierno.

 Al filo de las negociaciones, cuando ya casi no quedaba tiempo, Joe Biden logró evitar la huelga ferroviaria que podría haberle costado a la economía $2 mil millones por día. Las prolongadas tratativas impidieron que los dos sindicatos más grandes de Estados Unidos en el rubro de carga avanzaran con la paralización de la actividad. La Hermandad de Ingenieros de Locomotoras y Trenistas, o BLET, y la División de Transporte SMART tenían que llegar a acuerdos con los transportistas ferroviarios para impedir una ola de medidas de fuerza en el sector.

La huelga ferroviaria hubiera puesto en riesgo los envíos de productos agrícolas y químicos, y habría complicado la entrega de mercaderías en todo el país, desde automóviles nuevos, carbón y petróleo hasta bienes de consumo. Según estimaciones oficiales, alrededor del 30% de la carga del país se mueve por ferrocarril.

El conflicto, de hecho, ya se había iniciado. Amtrak había cancelado el miércoles de manera preventiva los servicios ferroviarios de larga distancia a partir de hoy en el corredor de transporte del noreste entre Washington D.C. y Boston.

Preocupada, la Casa Blanca prepara un plan de contingencia ante la amenaza de un masivo paro de trenes 

Pero este jueves y después de 20 horas de negociaciones frenéticas que se habían iniciado el miércoles, Biden pudo suspender la huelga y respirar al menos por un tiempo. El anuncio lo hizo a través de las redes sociales el jefe del Departamento de Trabajo, Marty Walsh, el hombre clave del presidente para lidiar con una conflictividad laboral que es la más alta desde la década del ‘80.

De 55 años y con el antecedente de haber sido alcalde de Boston, Walsh fue la llave para postergar una huelga que podía tener efectos letales: la paralización de las cadenas de suministro y un nuevo aumento en los precios de muchos productos, justo cuando la administración Biden viene de toparse con un número de inflación que fue en agosto más alto de lo previsto.

Walsh es un ex sindicalista que proviene de una familia de trabajadores y conoce como pocos cuál es la lógica de las organizaciones gremiales. Las negociaciones que lideró durante la madrugada con los sindicatos que representan a más de 50.000 ingenieros y conductores derivó en un acuerdo que el gobierno vivió como un triunfo. Así lo expresó la Casa Blanca, que en un comunicado calificó el entendimiento como "una victoria importante para nuestra economía y el pueblo estadounidense".

De todas maneras, el acuerdo no significa que la amenaza de huelga haya desaparecido por completo: debe ser ratificado por los miembros sindicales de base antes de que pueda entrar en vigor para poner fin por completo a la amenaza de huelga.

Walsh destrabó lo que el propio Biden no pudo el miércoles a la mañana, cuando llamó personalmente para hablar con los negociadores y advirtió que las familias, las empresas y las comunidades podrían sufrir daños catastróficos si se cerrara el sistema ferroviario.

Walsh proviene de una familia de trabajadores y conoce como pocos cuál es la lógica sindical. Las negociaciones que lideró durante la madrugada con los sindicatos que representan a más de 50.000 ingenieros y conductores derivó en un acuerdo que el gobierno vivió como un triunfo. 

Dos de sus principales interlocutores, Jeremy Ferguson, presidente del sindicato de conductores y Dennis Pierce, presidente del sindicato de ingenieros, se reunieron con Biden en la Casa Blanca el jueves por la mañana para dar por solucionado el conflicto.

Hijo de inmigrantes irlandeses, el secretario de Trabajo demócrata creció en el barrio obrero de Dorchester, Boston, y siguió a su padre en la construcción. A los 21 años, se afilió al sindicato Laborer's Local 223 y fue ascendiendo hasta llegar a dirigirlo.

Cuando Biden lo nombró para su cargo, lo convirtió en el primer líder sindical que dirige el departamento en más de cuatro décadas. Sus declaraciones trajeron al presente toda su historia de vida. "Pensé en mi tío y en mi padre, que hablaban los domingos en la mesa de la cocina sobre la lucha por los derechos de los trabajadores, sobre cómo asegurarse de que hubiera puestos de trabajo para que la gente no se quedara sin empleo", dijo.

Su historia personal de Walsh es singular y explica en parte su ascenso político. Sobrevivió a un linfoma cuando era niño, y debió su recuperación a la cobertura sanitaria por la que luchó y consiguió el sindicato. A los veinte años, abandonó la universidad y tuvo que hacer frente al alcoholismo para seguir adelante. Tras recuperarse, consiguió un escaño en la Cámara de Representantes del Estado de Massachusetts, donde estuvo 16 años. Tomó clases nocturnas para obtener su título universitario.

En 2013, ganó las elecciones en Boston y fue reelecto en 2017. En su nuevo puesto, se transformó en un funcionario importante para un presidente que gusta presentarse como amigo de los sindicatos.

Walsh llegó a su cargo en un momento crítico, después de que la pandemia dejara a millones de personas sin empleo y la conflictividad de elevara en un contexto extraordinario que combina un mercado de trabajo de lo más ajustado con la tasa de inflación más alta en cuatro décadas.

El ex líder sindical asumió con la consigna de proteger el poder de los sindicatos y llevar el salario mínimo federal a 15 dólares la hora, pese a que el secretario de Trabajo no tiene el poder de fijar el monto básico en la materia. Pero el aumento de los commodities a la salida de la pandemia y la inflación dejaron todas las previsiones atrasadas y aumentaron como nunca el costo de vida.

A Walsh le tocó asumir la tarea de recuperar algunos programas clave en el Departamento de Trabajo, que habían sido vaciados bajo la Administración Trump. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, por ejemplo, tenía cuando arribó el menor número de inspectores trabajando para ella desde la década de 1970.

Los trabajadores ferroviarios se rigen por una ley laboral que limita su libertad de huelga y permite una mayor intervención gubernamental. En julio, Biden emitió una orden que impedía una huelga en ese momento y creó la Junta Presidencial de Emergencia para tratar de encausar la disputa. También impuso un período de 60 días durante el cual los sindicatos no podían declararse en huelga y la gerencia no podía despedir a los trabajadores. Ese período terminaba este viernes bien temprano.

Biden no podría haber ordenado que los ferrocarriles siguieran operando una vez que terminó el período el viernes. Solo el Congreso podría haber actuado para que los sindicatos volvieran a trabajar si hubiera comenzado una huelga. Walsh tuvo un papel central.

El acuerdo otorga a los miembros del sindicato un aumento inmediato del 14 % con salarios retroactivos que se remontan a 2020, y aumenta un total de 24 % durante los cinco años de vigencia del contrato, que se extiende desde 2020 hasta 2024. También les otorga bonos en efectivo de $1,000 por año. año. En total, el pago atrasado y los bonos anteriores darán a los miembros del sindicato un pago promedio de $11,000 por persona una vez que se ratifique el acuerdo.

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